El acto estuvo bastante bien, con un público que había conocido al poeta vasco y que le gustó recordar aquellos tiempos.
Al día siguiente dedicamos la mañana a hacer turismo. Visitamos el Museo Romántico, en la calle San Mateo. Es uno de los museos que hay que ver en Madrid. Muy bonito y muy bien cuidado.
Acudimos después al Museo Municipal. ¡Qué vergüenza! Una maqueta del Madrid antiguo, cuatro cuadros y unos seis o siete entre bedeles y seguratas. A eso se reduce la Historia de Madrid. Lamentable. Lo mejor el marco, un edificio barroco.
Continuamos después a ver la Iglesia de san Antonio de los alemanes, y topamos con la Iglesia. Nos querían cobrar dos euros por la entrada. La Iglesia siempre favoreciendo a la cultura. Si cobran entrada por ver iglesias ¿a ver cuándo se les cobra el IBI? Porque la Iglesia no es una entidad sin ánimo de lucro, ni mucho menos.
Después, paseando hasta San Antonio de la Florida a ver las pinturas de Goya. Preciosas y gratis.
A la tarde, presenté en el Ateneo de Madrid mi libro "Antonio Tovar, el filólogo que encontró el idioma de paz". es una vergüenza que una entidad que se define como cultural cobre casi 90 euros por alquilar una sala para realizar una presentación. Así como otros alquilas habitaciones para ejercer la prostitución, el ateneo las alquila para lucrase con la cultura que otros producen y que ellos son incapaces de producir.
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