sábado, 29 de agosto de 2015

libro solidario/ elkartasunezko liburua/ livre solidaire



LIVRE SOLIDAIRE

LIBRO SOLIDARIO
 
ELKARTASUNEZKO LIBURUA



EN LA REPUBLICA DOMINICANA

NO ES TURISMO TODO LO QUE RELUCE

À LA REPUBLIQUE DOMINICAINE

TOUT CE QUI BRILLE N´EST PAS TOURISME
 
ERREPUBLICA DOMINIKANAN
ERREALITATEA USTE DUGUN BAINO GOGORRAGOA DA



le 75% de la population vit dans la pauvreté

75% de los habitantes del país vive en condiciones de pobreza
 
biztanlegoaren %75 pobrezi gorrian bizi da



más del 62% no tiene acceso a los servicios sanitarios básicos

plus de les 62% n'ont pas l'accès aux services essentiels pour la santé
 
% 62ak baino gehiagok ez du osasunerako baliabiderik 



la seule chose qui augmente est le crime, la corruption et le pouvoir du trafic de drogue

incremento de la delincuencia, la corrupción, la impunidad y el poder del narcotráfico
ustelkeria da hazten den gauza bakarra 



Mortalité infantile: 38,25 / 1000 (Espagne, 3/1.000)

Mortalidad infantil: 38,25/1.000 (en España, 3/1.000)
 
Umeen herio tasa 1000/38,25 (Espainian, 1000/3)



Malnutrition : 60%

Desnutrición 60%
 
Elikagaien falta: % 60a 



L'analphabétisme: 35,4%

 Analfabetismo : 35,4%
 
Analfabetismoa : % 35,4



Les bénéfices de la vente de ce livre sont destinés à un projet éducatif dans la ville de La Vega (R.D.)

Los beneficios de la venta de este libro van destinados a un proyecto educativo en la ciudad de La Vega (R.D.)
 
Salmentan ateratzen den dirua La Vega hirian kokaturiko hezkuntz proiektu baterako bideratzen da


 

 
y en estas tiendas de Irún/eta Irungo denda hauetan: 
 
- Kiosko del "Topo" 
- Aldako (Dunboa)
- Alvaro (Plaza de Pío XII)
- Kiosko 33 (c/ República Argentina)
- César Sánchez (Lope de Irigoien)
- Oskarbi
- Elkar 
-  

sábado, 22 de agosto de 2015

Doña Lina Morgan

Me encontraba de vacaciones, y sin ordenador, y por ello he tenido que dejar pasar unos días para poder escribir acerca de esta inmensa actriz y persona que nos acaba de dejar.

Transcribo lo aparecido en el diario EL PAÍS y una entrevista que le hicieron en ese mismo medio el año 1997

Dios la ha llamado para que el cielo sea un sitio más alegre si cabe

  

La actriz Lina Morgan, conocida especialmente por su faceta cómica, ha fallecido en su domicilio del madrileño barrio de Salamanca a los 78 años después de varios meses de enfermedad, que la mantuvieron internada en un hospital, del que salió el año pasado. La capilla ardiente se ha instalado este jueves a las 16.30 en el Teatro de La Latina de Madrid, donde tantos éxitos cosechó. Lina Morgan abarrotó teatros y salas de cine, logró el máximo de espectadores en televisión y fue una estrella en el mundo del espectáculo popular español.

Nacida en Madrid en 1937, en el seno de una familia modesta, su padre, un oficial de sastrería, la hizo trabajar de niña ayudando a coser uniformes militares. Fue la etapa de la posguerra que ella prefería no recordar. Su ilusión infantil era la de ser "artista", y especialmente en el teatro La Latina, muy cercano a la casa en la que había nacido. Así lo recuerda una placa que es frecuente ver fotografiada por los transeúntes.

La niña consiguió con rapidez subir a un escenario. A los 13 años entró a formar parte de la compañía infantil Los chavalillos de España, y a los 16 fue contratada en la compañía de revistas de Matías Colsada, precisamente en La Latina. Para ello, la joven tuvo que falsificar su fecha de nacimiento, al ser aún menor de edad, circunstancia que aprovechó para cambiar también su auténtico nombre, María de los Ángeles López Segovia, por el más sonoro de Lina Morgan. A pesar de su corta estatura, inadecuada para la revista, su ascenso fue imparable, no como vedette sino como actriz cómica.

 

Vinculada profesionalmente al hilarante Juanito Navarro, una pareja en la que interpretaban casi siempre a un padre y su hija, se posicionó con fuerza en el mundo del espectáculo formando pocos años después su propia compañía. Muy popular en programas de televisión, atrajo fácilmente la atención del público. Seguramente estuvo influida por la argentina Nini Marshall, que hizo popular el personaje Cándida, una criada española con la que la caricatura alcanzó puro disparate. Lina Morgan se contoneaba como ella de forma estrambótica, torcía las piernas de manera asombrosa, dada cabriolas inesperadas cuando bailaba o hacía muecas de auténtica payasa, mientras sus personajes fingían ser ingenuos, siendo en realidad avispados y astutos. La mayoría de ellas, eso sí, sufrían grandes dificultades para las relaciones amorosas. Era el patito feo.

Sus trabajos en el cine se fueron pareciendo paulatinamente a los que hacía en teatro. Apareció por primera vez en 1962 en Vampiresas 1930, y tras otras intervenciones breves logró ser la protagonista de Soltera y madre en la vida (1969), a cuyo éxito siguieron en los años setenta La tonta del bote, La graduada, La descarriada, La llamaban la madrina, Los pecados de una chica casi decente… Entre ellas destacan dos melodramas curiosos: Una pareja… distinta, en la que interpretaba a una mujer barbuda, e Imposible para una solterona, en la que daba vida a una infeliz mujer gorda. Fueron dos películas sin éxito: el público prefería que hiciera reír.

Mientras tanto, Lina Morgan había alcanzado el viejo sueño de ser la propietaria del para ella mítico teatro La Latina, en el que durante años fue la única estrella. Fue su dueña entre  1983 y 2010. Aún conservaba allí su despacho y su palco. A pesar de ciertos altibajos, mantuvo en cartel cada obra varias temporadas: El cuento de la lechera, Pura metalúrgica, La Marina te llama, ¡Vaya par de gemelas!, ¡Sí, al amor!, El último tranvía… Se despidió de la escena en 1993 con Celeste... no es un color tras haber sufrido un desprendimiento de retina que sin embargo no le impidió regresar a los escenarios. Fue más decisivo para su retirada el fallecimiento de su hermano José Luis López, su amigo, productor y manager, una ausencia que Lina no supo superar. Dejó por tanto de oírse en La Latina la canción con la que una y otra vez comenzaba sus espectáculos: "Agradecida y emocionada solamente puedo decir: gracias por venir…".
 
Gracias a sus programas de televisión (inolvidable el tango que bailó con Marcello Mastroianni), sus películas y las grabaciones de sus espectáculos teatrales, la imagen de Lina Morgan se mantendrá en la memoria colectiva como la de una artista simpática y entrañable, una mujer luchadora y también discreta: su vida privada perteneció sólo a ella. Nos hizo reír y nos enterneció, como hacía Charlot, que fue a quien ella siempre quiso parecerse



"Algunos intelectuales dicen que mi trabajo no tiene importancia"


 

El regreso de Lina Morgan a TVE-1 con los nuevos episodios de Hostal Royal Manzanares ha sido, como en temporadas anteriores, un éxito. El capítulo del jueves pasado, día del estreno, que contaba cómo Reme tenía que suspender sus planes de boda, fue seguido por un nada desdeñable número de televidentes: 5.900.000 (36,3% de cuota de pantalla). El triunfo de la cómica madrileña es evidente. A estas alturas hay pocas cosas que los críticos no hayan dicho. de esta mujer de 60 años. Unos la califican de fenómeno social; otros, de mojigata. "Incluso, algunos intelectuales dicen que mi trabajo no tiene interés", afirma la actriz. Ella resta importancia a todas estas afirmaciones porque sabe que su público la quiere así, en papeles cómicos, humanitarios y muchas veces sensibleros. Sin embargo, ahora, "el cuerpo, me pide un papel dramático"

.Pregunta. ¿No es un poco madura para casarse, aunque al final se suspendiera la boda, y, además, con alguien mucho más joven?

 

Respuesta. La verdad es que me divierte porque personajes como el de Reme, digan lo que digan, todavía quedan muchos. Incluso, hay personas mucho más jóvenes que no se aventuran a tener relaciones sexuales sin casarse. Pero la vida de esta mujer no tiene nada que ver con la mía. Yo no soy de pueblo, soy madrileña, nunca he tenido gallinas en mi casa, no me he casado porque no he querido y, además, oye, para un roto...

 

P. ¿No está cansada de hacer siempre comedia?

 

R. La verdad es que sigo haciendo lo mismo porque siempre se me han negado el pan y la sal, quiero decir que nunca me han ofrecido otra cosa. Me encantaría poder hacer un buen papel dramático, aunque sólo fuera, y sin querer ser vanidosa, por triunfar y volver a seguir haciendo lo que he hecho toda mi vida. Es una espinita que tengo clavada, pero también sé que el público me quiere ver en los mismos papeles.

 

P. ¿Su vida también es de comedia?

 

R. Mi vida la he llevado siempre con bastante sentido del humor, lo que ocurre es que después de perder a mi hermano la vida la veo de otro color, tanto en lo bueno como en lo malo. Físicamente estoy recuperada, pero no moralmente, me acuerdo siempre de él.

 

P. ¿Qué le parece estar compitiendo con la serie que protagoniza El Fary?

 

R. El Fary es un tío estupendo y un gran amigo mío, para mí él no es la competencia. El problema de esta absurda guerra por la audiencia es que está creando rivalidad entre actores que habitualmente siempre han sido amigos. No es nuestro caso; además, el resto de cadenas también emiten programas para quitarnos audiencia. Nosotros lo único que pretendemos es entretener, y conseguirlo con cinco, seis o siete millones de espectadores ya me parece una barbaridad.

 

P. Algunos críticos dicen de usted que es un fenómeno sociológico y otros que es una mojigata y que lo que usted hace es lo fácil, lo cómodo.

 

R. Lo difícil es hacer las cosas bien, sea comedia, ópera, drama o zarzuela, me da igual, excepto algunos intelectuales que dicen: 'Lo que hace Lina no tiene ninguna importancia'. Sin que sea falsa modestia, creo que conseguir arrancarle la risa al espectador es tan importante como difícil, sobre todo hoy en día que parece que todo el mundo está cabreado todo el rato.

 

P. De no. haber sido Lina Morgan, ¿qué actriz o actor le hubiera gustado ser?

 

R. Shirley MacLaine, y si hubiera sido hombre, Al Pacino, trabajaría con él hasta para aguantarle una vela.

 


 

viernes, 14 de agosto de 2015

13 de agosto, en Santander

Este es el anuncio del acto que apareció en El Diario Montañés :

Estvdio presenta el libro ‘El Gran Capitán’ 

    La conmemoración este año del 500 aniversario de la muerte del más ilustre de los militares de la historia de España, padre de los temibles Tercios que durante años dominaron Europa, Gonzalo Fernández de Córdoba, sirve hoy como excusa para lanzar el texto que recuerda su vida: ‘El gran capitán’. El libro, que presentará hoy la librería santanderina Estvdio (19.30 horas), es obra del divulgador histórico José Andrés Álvaro Ocáriz, que adapta al presente el texto antiguo ‘Vidas de los españoles célebres’, del escritor romántico Manuel José Quintana, con una revisión que actualiza la narración y la moderniza para una lectura más amena. El trabajo de Ocáriz lo conforma una serie de relatos biográficos sobre ilustres españoles que comenzó a escribir en 1807 con una inspiración patriótica muy propia del movimiento romántico tan en boga en aquella década.

    Álvaro Ocáriz pretende imprimir una visión actualizada de la vida y de las hazañas que llevó a cabo él Gran Capitán sobre la base de la gran biografía decimonónica pero modernizando el texto con un lenguaje cercano y por medio de numerosas imágenes que facilitan la compresión de su vida y su época. Huye de lo erudito para convertir el libro en una lectura agradable, apto para quien quiera recordar las páginas más vibrantes de la historia y a uno de sus héroes principales.


     Y el cartel del acto:
     
     
     
    Para quienes aún no lo hayan adquirido, ya saben que se pueden dirigir a su librero habitual o, por internet, en:
     
     
    o en:
     

      jueves, 30 de julio de 2015

      13 de agosto, homenaje al GRAN CAPITÁN en Santander

      El jueves trece de agosto, a las siete y media de la tarde, en la librería Estvdio  (calle Burgos) de Santander presentaré mi libro EL GRAN CAPITÁN en el marco del V Centenario del fallecimiento de este gran héroe de nuestra Historia.

      Para quienes no puedan asistir, ya saben que lo pueden encontrar en su librería habitual y on line en  http://www.santosochoa.es/el-gran-capitan-9788460656302.HTML

      12 de agosto, homenaje a Luis Mariano en Santoña

      El 12 de agosto a las siete y media de la tarde, en la Casa de Cultura  de la localidad cántabra de Santoña, se realizará un homenaje a Luis Mariano. El acto consistirá en una charla, acompañada de un power point con imágenes ,  la audición de varias de las canciones de este tenor de fama internacional, y la presentación de mi libro, el LIBRO DEL CENTENARIO DE LUIS MARIANO.

      miércoles, 22 de julio de 2015

      Comentarios (4) responsabilidad de ambos cónyuges ante el maltrato a menores


       

      Dolo en los delitos de comisión por omisión: cláusula del artículo 11 CP. Exclusión de la agravante de parentesco

       

      Manuel-Jesús DOLZ LAGO Fiscal del Tribunal Supremo

       

      Tribunal Supremo

      TS Sala Segunda, de lo Penal, S 870/2014, de 18 diciembre

      Ponente: Andrés Palomo Del Arco

      RESUMEN DEL FALLO:

      La sentencia estima el recurso interpuesto por la condenada y elimina la agravante de parentesco.

      DISPOSICIONES APLICADAS:

      Arts. 11, 147, 148.3.º y 172.2 y 3 CP.

      ANTECEDENTES DE HECHO

      E n el caso concreto enjuiciado, son hechos probados los siguientes: «I. G. O., nacida el día 7 de febrero de 1.987, mayor de edad y sin antecedentes penales, residía, desde su nacimiento, con su hija A. R  G., nacida el día 30 de septiembre de 2.003 en la C/ , haciéndolo también junto con ellas la pareja sentimental de aquella J. U. L. a partir del mes de febrero de 2005.

      La procesada, incumplimiento con sus obligaciones de protección a A., si bien no consta acreditado que agrediera directa y materialmente a ésta, permitió que la niña lo fuera cuando se encontraba al cuidado de otra persona en el domicilio familiar.

      Como consecuencia de estas agresiones, el 6 de noviembre de 2.005, A. fue ingresada, en primer lugar en el hospital Hospital Sur y posteriormente en el Hospital Universitario de Canarias, en la exploración física presentó estado irritable, múltiples hematomas en diferentes estados de evolución. En la cabeza hematoma reciente con tumefacción en zona frontal derecha. En ambas mejillas presenta hematomas consistentes en marca circular rosácea con impronta de dientes. En el abdomen presentaba hematoma evolucionado a nivel infraumbilical. Hematomas evolucionados en la nalga derecha. A nivel de apófisis espinosas de zona lumbar presentaba hematoma evolucionado. En el pie derecho lesión costrosa puntiforma. En la mano derecha lesiones lineales erosivas en dedos. En el ojo izquierdo presentaba hemorragia conjuntival puntiforme en el borde inferior del iris. Movimientos oculares conservados, con tendencia a la desviación de la cabeza y la mirada hacia la izquierda. La extremidad superior derecha presentaba pérdida de fuerza, y en la pierna derecha III/IV con babinski negativo. Glalgow 14/14. Presentaba además lesiones intraoculares en ambos ojos y hematoma subdural, propias del niño zarandeado.

      Tras realizarle pruebas específicas el día 8 de noviembre de 2.005 (resonancia magnética de la columna cervical y del cráneo) Aroa presentaba una pequeña lámina hemática subdural en la línea media y rodeando el hemisferio izquierdo. Hematoma en el músculo masetero derecho. El día 11 de noviembre de 2.005 se le realizó gammagrafía ósea en la que se evidenció que tenía fractura en la rama ascendente mandibular derecha cercana a la articulación. Fractura en el asa de cubo

      (cartílado [sic] de crecimiento) en huesos del tarso y en la metásisis distal tibial de la pierna derecha, fractura de la articulación sacroilíaca izquierda, así como en la articulación de la cadera derecha, fracturas costales en la parrilla izquierda de mayor o menor intensidad que afectan al 6, 7, 4, 3 y 2 arcos costales. Fracturas en el tercio medio diafisario del cúbito derecho e izquierdo, de menor intensidad en el tercio medio del radio izquierdo así como en la falange proximal del cuarto dedo de la mano derecha y falanges distales del 1.º y 5.º dedos del pie derecho y en 1.º dedo del pie izquierdo. Fractura de cóndilo mandibular. Las lesiones a nivel cerebral (hematoma subdural) eran compatibles con golpes directos o por sacudida, lo que también le produjo desgarros o roturas en los vasos del globo ocular, causándoles hemorragias retinianas bilaterales que se objetivaron en el estudio que se le realizó en el fondo de ambos ojos.

      A. permaneció ingresa un total de 124 días y precisó para su curación tratamiento médico consistente en exploración física, observación, realización de pruebas complementarias y diagnósticas, como son TAC craneal, estudio del fondo de los dos ojos, resonancia magnética, tratamiento rehabilitador durante los días de hospitalización, y tras ser dada de alta, precisó posteriores visitas periódicas de revisión, quedando como secuelas objetivadas; hemiparesia derecha, disminución de fuerza y del arco de movimiento en la mitad derecha del cuerpo. Mano derecha caída, en comparación con la izquierda. Caminar arrastrando ligeramente el pie derecho, precisando zapatos ortopédicos (cazoleta-cuña).

      En el examen psicológico que se le realizó a A. R. en el mes de marzo de 2.008, no presentada indicios de secuelas síquicas [sic] ni ofrecía signos de proyecciones emocionales desadaptadas, estando perfectamente integrada en la familia materna que ejerce la guarda.

      Por su parte, la acusada, al tiempo de realizar estos hechos, presentaba una incapacidad para expresar sus sentimientos, propensa a bloquearse, tristeza, sentimientos de inutilidad. Conducta interpersonal indiferente y desvinculada y con mínimos intereses humanos. Es fría y monótona, pero no presenta una personalidad patológica ni síndromes clínicos de tipo neurótico ni de naturaleza sicótica [sic].

      Por Auto de fecha 22 de febrero de 2.006, se acordó la suspensión de la patria potestad de la acusada respecto a su hija A., constituyéndose la guarda con una de las tías maternas. Por Auto de fecha 12 de enero de 2.008, dictado por el Juzgado de Violencia sobre la mujer, se le otorgó la guarda de la niña a su tía A. D. G. O., con la que continúa».

       

      DOCTRINA DEL TRIBUNAL SUPREMO

      La doctrina del Tribunal Supremo sobre esta materia, se expresa en el FJ 2.º y 3.º al decir: «F.J.2.º». En el segundo motivo, también por infracción constitucional, afirma la existencia de vulneración del principio de legalidad y tipicidad penal, de los arts 25.1 CE y 1.1 CP, en relación con los arts. 173.2 y 147, por cuanto en su variante de comisión por omisión no se hallaba legalmente tipificado, más allá de la previsión genérica del art. 11 CP, que entiende insuficiente.

      El motivo debe ser necesariamente desestimado. Tanto desde perspectivas lingüísticas, como normativas, las acciones descritas en el art. 147 («causare a otro una lesión») y en el art. 173 («habitualmente ejerza violencia física o psíquica»), abarcan tanto en su desvalor, la comisión activa casual, como las comisiones omisivas, sin que precisen de «cláusula de extensión de la punibilidad» alguna.

      «Causar» en el diccionario de la RAE, tiene por primera acepción «producir la causa su efecto» pero por segunda, «ser causa, razón y motivo de que suceda una cosa». Esta segunda acepción, razón o motivo de que suceda una cosa, es lo que se quiere expresar cuando se imputa un suceso a una conducta omisiva:

      explicar el suceso como consecuencia de la omisión; predicable no solo de la expresión causar, sino también de términos como ocasionar, infligir, irrogar e inclusive «ejercer»: realizar sobre alguien o algo una acción; siendo precisamente el tercer significado de «acción », efecto que causa un agente sobre algo.

      Así de quien deja a un menor de corta edad en habitación cerrada y cuando vuelve al cabo de varios días, lo halla muerto de inanición, se dice con propiedad, en el lenguaje habitual, que ha matado al menor. En el ordenamiento español, existe algún ejemplo relevante e inequívoco de esta acepción de causar, cual es el art. 1902 del Código Civil, que inicia su redacción con la locución: «el que por acción u omisión causare un daño a otro».

      Así, estas conductas tipificadas se encontraban tanto bajo la vigencia del anterior Código Penal como del actual abarcadas por la descripción típica; sin que la cláusula del art. 11, integre causa habilitante de tipificación, aunque dado que no todo uso del habitual del lenguaje, determina una correspondencia típica («la mató su hijo a  disgustos»), vino a introducir restricciones a la admisibilidad genérica de la omisión impropia, introduciendo la exigencia de una verdadera equivalencia entre la no evitación y la causación; y así la sentencia de esta Sala núm. 1538/2000, de 9 de octubre, indicaba: «aunque en la ley anterior no se regulaba la comisión por omisión o, lo que es igual, la tipicidad omisiva que equivale a la comisión activa del delito, puesto que, pese al silencio legal, la jurisprudencia venía admitiendo pacíficamente esta forma de tipicidad al menos desde la sentencia de 10 de abril de 1981. Incluso puede decirse que la reciente regulación de la comisión por omisión, al exigir determinados requisitos para la integración de este tipo de participación, ha inaugurado una etapa más favorable para el destinatario de la norma, no sólo porque la relativa imprecisión de la doctrina ha sido sustituida por la claridad de un precepto —aunque el mismo esté naturalmente necesitado de interpretación— sino porque aquellos requisitos han expulsado de esta tipicidad todos los supuestos en que los mismos no concurran».

      Es decir, el art. 11 no integra una cláusula genérica en virtud de la cual quepa sancionar la comisión omisiva; innecesario, por cuanto resulta abarcado por el propio verbo típico, sino que lo presupone, pero precisa que en los delitos que consistan en la producción de un resultado, la comisión omisiva sólo podrá aceptarse cuando concurran los siguientes requisitos: equivalencia según el sentido del texto de la ley e infracción de un deber especial del autor legal, contractual o derivado de injerencia; de modo que integra una restricción tipológica adicional.

      La Jurisprudencia de esta Sala ha sido constante, en la admisión de los delitos de lesiones y malos tratos habituales en comisión por omisión; así las sentencias de esta Sala núm  407/2014, de 13 de mayo; 459/2013, de 28 de mayo; 64/2012, de 27 de enero; 1274/2011, de 29 de noviembre.

      En esta última se recopilan otras anteriores: «Este criterio se ha mantenido también en otras muchas resoluciones de esta Sala, como las SSTS 834/2000, de 19 de mayo y 1161/2000, de 26 de junio, han venido a abordar este problema; en concreto la valoración penal de la conducta pasiva de algún progenitor ante las reiteradas agresiones físicas cometidas por su pareja sobre los hijos.

      En las mismas se ha reputado autoría y no complicidad la conducta del progenitor.

      La STS 1161/2000 analizó la conducta de la madre de un niño de 5 meses que “no consta —según el relato de hechos probados— participase activa o pasivamente” en las agresiones que reiteradamente le propinaba el padre ante sus pérdidas de paciencia por los lloros del menor. La condena por delito del art. 173 al padre se extendió en casación, gracias al recurso interpuesto por el M. Fiscal, a la madre por entenderla responsable del delito del art. 173 en comisión por omisión, habida cuenta de su posición de garante que se convirtió en esencial o necesaria, no meramente favorecedora, para la consumación de las lesiones. Esta sentencia cifra la posición de garante no solo en los deberes morales que la propia naturaleza biológica de la maternidad representa sino en el deber legal impuesto por el art. 154 C. Civil. Cita a su vez otras de 22 de junio de 1991

      (en esta sentencia se condenó en comisión por omisión al padre de una niña de 5 meses que presenció, sin intervenir, el maltrato propinado y múltiples lesiones causadas por su mujer a la hija de 5 meses de ambos) y 31 de octubre de 1991 (en esta sentencia se condenó por comisión por omisión a la madre de una niña de 3 años que no hizo nada por evitar e impedir el continuo maltrato realizado por su cónyuge sobre la menor)».

      Además, penados diferenciadamente, pues como precisa la STS núm. 320/2005, de 10 de marzo: «la coexistencia autónoma entre el delito de lesiones y el tipificado en el art  153 CP está admitida también por este Tribunal Supremo, atendiendo, sobre todo, a los distintos bienes jurídicos tutelados, como así se declara en la STS de 24 de marzo de 2003 invocada por la recurrida, ya que “el delito de maltrato familiar o violencia doméstica tipificado en el art. 153 del CP constituye un plus diferenciado de los individuales actos de agresión que lo generan, según el acertado criterio del nuevo CP de 1995”. Precisamente por ello es dudoso que también fuera acertada su ubicación sistemática en el Título III del Libro II, que tiene por rúbrica “De las lesiones”, porque el bien jurídico protegido por el art. 153 CP, trasciende y se extiende, como ha destacado esta Sala en varias ocasiones, más allá de la integridad personal al atentar el maltrato familiar a valores constitucionales de primer orden, como el derecho a la dignidad de la persona y al libre desarrollo de la personalidad —art. 10—, que tiene su
      consecuencia lógica en el derecho no sólo a la vida, sino a la integridad física y moral con interdicción de los tratos inhumanos o degradantes —art. 15—, y en el derecho a la seguridad —art. 17—, quedando también afectados principios rectores de la política social y económica, como la protección de la familia y la infancia y la protección integral de los hijos del art. 39 (En este sentido SS 927/2000 de 24 de junio y 662/2002 de 18 de abril). Los concretos actos de violencia sólo tienen el valor de acreditar la actitud del agresor y por ello se sancionan separadamente, no impidiendo la sanción adicional de la conducta de violencia doméstica como delito autónomo, con sustantividad propia».

      Consecuentemente el motivo se desestima. FJ 3.º: El tercer motivo, lo formula por infracción de ley, al amparo del art. 849.1, por aplicación indebida del art. 23 CP como agravante en el delito de lesiones.

      Argumenta que dado que las lesiones han sido apreciadas en su modalidad de comisión por omisión, derivado de la obligación de evitar el resultado por su condición de madre de la menor, el tipo delictivo ya integra como necesaria la circunstancia de parentesco entre la recurrente y la víctima, de modo que su estimación conculca el principio de non bis in idem. El motivo debe ser estimado. La jurisprudencia de esta Sala, así lo ha estimado en sentencias núm. 20/2001, de 22 de enero; 988/2006, de 10 de octubre ó 64/2012, de 27 de enero: «se excluye la aplicación de la agravante de parentesco cuando se trata de un delito cometido por omisión, cuando ha sido precisamente esa relación de parentesco la que ha determinado la condena de la madre por revestirla de la “posición de garante” respecto de su hija. Y se añade, recordándose otras sentencias, que son precisamente estos mismos deberes derivados de la relación parental los que, como infracción de un especial deber jurídico del autor, conforme a lo expresamente prevenido por el art. 11 del Código Penal, lo que determina la posición de garante y justifican la condena de la madre de la menor como autora por omisión. Derivar de la misma infracción de los deberes parentales una circunstancia de agravación adicional implica una doble valoración, en perjuicio del reo, de una misma infracción, por lo que vulneraría el principio non bis in idem».

       

      COMENTARIO FINAL

       

      La sentencia indicada aborda una cuestión de gran importancia y complejidad en el plano de la tipicidad, cual es si el art. 11 CP contiene una cláusula genérica de los tipos de comisión por omisión aplicable a todos los delitos de resultado o si hay que acudir a cada tipo concreto de delito de resultado e interpretar la acción en él contenido también en la modalidad omisiva según los parámetros de ese art. 11 CP.

      En el caso concreto comentado, la sentencia se decanta por entender que el tipo de lesiones contiene en su acción típica la comisión por omisión y que no es necesario acudir a la cláusula genérica del art. 11 CP. La posición de garante de la madre en relación con su hija ex art. 154.1 CC, la sitúa desde esta perspectiva axiológica en una posición generadora de responsabilidad cuasi objetiva, que la implica tanto por conductas activas como omisivas. Una madre o padre no puede mirar hacia otro lado cuando, teniendo la obligación de velar por la integridad física y psíquica de su hija, un tercero le causa lesiones, siendo consciente de las mismas, dentro de lo que podría denominarse «su entorno vital».

      Cómo trasladar este planteamiento, que conlleva una imputación penal, a otros delitos de resultado en cuanto al tipo objetivo pasará necesariamente por las exigencias legales del art. 11 CP y por la existencia de un precepto legal del que derive para el sujeto implicado la llamada «posición de garante». A ello, habrá que añadir para que pueda producirse una condena penal la concurrencia del inexcusable tipo subjetivo, que precisa del conocimiento del hecho. Todo ello, como es lógico, deberá de ser objeto de prueba bien directa o indiciaria.

      La actualidad de causas penales por delitos relacionados con la corrupción política o la privada, léase delitos contra la Administración Pública (prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos, negociaciones prohibidas a los funcionarios, entre los más destacados) o delitos societarios, en los que se suele alegar por los investigados el desconocimiento de acciones típicas claramente imputables a personas subordinadas a los mismos, obliga a efectuar un análisis de estos tipos penales, su calificación o no de tipos de resultado y el encaje en su modalidades típicas de la comisión por omisión, entrando en juego bien directa bien indirectamente las previsiones establecidas en el art. 31 bis CP sobre la novedosa y todavía no bien estudiada responsabilidad penal de las personas jurídicas, sobre todo la ausencia de control, si bien, claro está, teniendo muy en cuenta los supuestos de excepción contemplados en el núm. 5 del art. 31 bis CP, que tras la reforma penal operada por la L.O. 1/2015, pasan al art. 31 quinquies, que no permitirían la condena de esas personas jurídicas pero no impiden la exigencia de responsabilidad penal individual de los investigados por los tipos penales ya citados.

      En esta línea, en relación con la inducción en un delito de prevaricación administrativa, véase el Voto particular del magistrado Jorge Barreiro, coincidente con la Fiscalía, en el caso Matas/Alemany (STS —2.ª— 657/2013, de 15 julio), que comentamos en el Diario LA LEY núm. 8201 de 28 noviembre 2013, donde se estudia la autoría y participación en estos delitos dentro de estructuras jerarquizadas. La posición de garante de la madre en relación con su hija la sitúa en una posición generadora
      de responsabilidad cuasi objetiva jurisprudencia De lo Penal

      Comentarios (3) caso Silva/Blesa


      Caso juez Elpidio Silva/banquero Blesa. Delito de prevaricación judicial: características

       

      Manuel-Jesús DOLZ LAGO Fiscal del Tribunal Supremo

       

      Tribunal Supremo TS Sala Segunda, de lo Penal, S 228/2015, de 21 abril

      Ponente: Andrés Martínez Arrieta

      RESUMEN DEL FALLO:

      La sentencia desestima el recurso de casación interpuesto por el juez condenado  confirmando la sentencia condenatoria dictada por la Sala de lo Civil y Penal del TSJ de Madrid de fecha 6 octubre 2014, en procedimiento abreviado 1/2013.

      DISPOSICIONES APLICADAS:

      Arts. 74 y 446.3.º CP.

      ANTECEDENTES DE HECHO

      E n el caso concreto enjuiciado, dada la extensión del factum, nos remitimos a la sentencia comentada pero destacaremos su FD Preliminar, que dice:

      «El relato fáctico refiere que el recurrente, magistrado titular del juzgado de instrucción núm. 9 de los de Madrid, tramitó bajo tres números de orden distintos sendas instrucciones judiciales dictando en las mismas resoluciones judiciales que son tenidas por prevaricadoras, posicionándose, desde el inicio en contra del sujeto pasivo investigado, en connivencia, se afirma en la sentencia, con el letrado de la acusación popular, a quien había admitido su personación como acusación particular y omitido la exigencia de fianza, y que, refiere el hecho probado “era práctica habitual que la representación de Manos Limpias —querellante en la causa— accediera directa y sin traba alguna al despacho del acusado”».

      DOCTRINA DEL TRIBUNAL SUPREMO

      La doctrina del Tribunal Supremo sobre esta materia, en cuanto al delito de  prevaricación judicial se expone con carácter general en el FJ 3.º, que dice: «(…) Con respecto al delito de prevaricación el examen ha de realizarse de forma especial sobre las concretas resoluciones judiciales, analizadas en sí mismas. La testifical en estas causas cede esa capacidad probatoria pues el núcleo de la tipicidad es la resolución y esta se documenta. La base probatoria son las resoluciones cuya prevaricación es objeto de acusación y que integran el núcleo central del hecho objeto del proceso.

      Además, también es preciso recordar como hemos dicho respecto al delito de prevaricación judicial es un delito de técnicos en derecho, por ello, hay que eliminar los adjetivos de resolución “esperpéntica”, “apreciable por cualquiera”, etc., que hemos declarado para calificar el elemento objetivo de este tipo penal respecto a otros funcionarios públicos que no son técnicos en derecho.

      Desde un punto de vista objetivo debe tratarse de una resolución injusta, lo que supone un plus respecto de la mera ilegalidad que puede ser corregible vía recurso. Tal injusticia tiene un claro matiz objetivo en la medida en que la resolución concernida, cuya acreditación resulta de la mera comprobación de la resolución y de su examen, pues de la misma resulta incorporada no sólo su constatación documental sino también la exigencia de injusticia de la resolución.

      En términos de la STS 2/1999 de 15 de Octubre, el carácter objetivo de la injusticia supone que “el apartamiento de la función judicial propia del Estado de Derecho se da cuando como ya se dijo la aplicación del derecho se ha realizado desconociendo los medios y métodos de interpretación del derecho aceptable en el Estado de Derecho” y ello resulta de la constatación documental de la resolución objeto de la imputación de prevaricación.

      El elemento subjetivo del tipo, concretado en la expresión “a sabiendas”, es decir tener conciencia del total apartamiento de la legalidad y de las interpretaciones usuales y admisibles en derecho, debe ser puesto y valorado desde la condición del Juez de técnico en derecho y por tanto conocedor del mismo. Dicho de otro modo, el elemento subjetivo se cumple cuando el Juez sabe que su resolución no es conforme a derecho y se aparta de los métodos usuales de interpretación siendo su voluntad la única explicación posible.

      Dijimos en la STS 571/2012, de 29 de junio, respecto al contenido de la exigencia de una resolución injusta “es un requisito de la tipicidad del delito de prevaricación doloso e imprudente y se integra como elemento nuclear de la tipicidad de la prevaricación. La diferenciación en orden a la calificación de la resolución es que, en el delito doloso, la resolución ha de ser injusta, en tanto que en la modalidad imprudente, la resolución ha de ser manifiestamente injusta. La diferencia entre una y otra implica una valoración de mayor gravedad sobre el contenido de la injusticia de la resolución”.

      La jurisprudencia en orden a la conceptuación de lo que debe entenderse por resolución injusta, ha abandonado posiciones subjetivas, que hacían depender de la subjetividad del juez lo justo de lo injusto, y construye su contenido en el quebrantamiento del derecho objetivo, que se produce cuando la aplicación realizada del derecho no resulta objetivamente sostenible, según los métodos generalmente admitidas en la interpretación del derecho. Se exige, por lo tanto, una indudable infracción del derecho,y, además, una arbitrariedad en el ejercicio de la jurisdicción.

      Lo injusto y lo justo no depende, por lo tanto, de la voluntad del juez, sino de la misma aplicación de la norma y realizada ésta es justa cuando el juez la aplica acudiendo a fuentes de interpretación válidas y admisibles.

      En nuestra jurisprudencia se ha compendiado la doctrina sobre la prevaricación (STS 101/2012, de 27 de febrero) en los siguientes términos: “En la interpretación de la injusticia de la resolución esta Sala ha acudido a una formulación objetiva de manera que, como dijimos en la STS 755/2007, de 25 de septiembre, puede decirse que tal condición aparece cuando la resolución, en el aspecto en que se manifiesta su contradicción con el derecho, no es sostenible mediante ningún método aceptable de interpretación de la Ley (STS núm. 1497/2002, de 23 septiembre), o cuando falta una fundamentación jurídica razonable distinta de la voluntad de su autor (STS núm. 878/2002, de 17 de mayo) o cuando la resolución adoptada —desde el punto de vista objetivo— no resulta cubierta por ninguna interpretación de la ley basada en cánones interpretativos admitidos (STS núm. 76/2002, de 25 de enero)”.

      Cuando así ocurre, se pone de manifiesto que el sujeto activo del delito no aplica la norma dirigida a la resolución del conflicto, sino que hace efectiva su voluntad, sin fundamento técnico-jurídico aceptable.

      Son muchas las Sentencias de esta Sala que reproducen estos criterios. En todas ellas destacamos la particularidad de la prevaricación judicial: de una parte, la mayor gravedad de este delito frente a la prevaricación administrativa; y, de otra, que la prevaricación judicial es un delito de técnicos del Derecho, de ahí que no deban trasladarse sic et simpliciter los calificativos que tradicionalmente ha utilizado la jurisprudencia para definir el acto injusto, como “esperpéntica”, “apreciable por cualquiera”, etc., pues éstos han sido forjados para funcionarios no técnicos en Derecho.

      Dijimos en la Sentencia 101/2012, de 27 de febrero y reproducimos que: “La falta de acierto en la legalidad y la injusticia no son lo mismo, pues la legalidad la marca la ley y la interpretación que de la misma realice el órgano dispuesto en la organización de tribunales como superior en el orden jurisdiccional de que se trate, en tanto que la injusticia supone un plus, una acción a sabiendas de la arbitrariedad de la decisión judicial adoptada”.

      Por último, la resolución será injusta tanto cuando se refiere a la aplicación arbitraria de una norma sustantiva al hecho sujeto a decisión, como cuando la actuación judicial se realiza, de forma arbitraria, fuera de competencia o sin observar las normas del proceso debido».

       

      COMENTARIO FINAL

       

      Hasta el siglo XVIII, según nos recuerda ELVIRA BARBA, Miguel Ángel, en su monografía Arte y mito. Manual de iconografía clásica, Silex ediciones, Madrid, 2013, págs. 523-524, numerosos juzgados y ayuntamientos de los Países Bajos, Alemania y norte de Italia recibieron una cruel iconografía.

      Se trataba de dos tablas magistrales del pintor flamenco Gérard DAVID (1460/1523) sobre el tema conocido como La Justicia de Cambises (1498). Nos dice ELVIRA que «Según relatan Heródoto
      (V, 25) y Valerio Máximo (VI, III, ext. 3), el cruel Cambises, rey de Persia (desde
      530/529 a 522 a.C.) decidió dar un castigo ejemplar a Sisamnes, un juez convicto de
      prevaricación: lo hizo despellejar y utilizó su piel para tapizar un sillón de magistrado,
      ordenando al hijo del muerto ocupar el puesto de su padre». La tabla sobre despellejamiento de Sisamnes advertía a los jueces del castigo que les esperaba si prevaricaban. Según los relatos históricos, Sisamnes aceptó un soborno y dictó una sentencia injusta.

      Al parecer, la idea de esta advertencia cruel a los jueces prevaricadores surgió bajo el reinado de Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (1500/1558).

      Sobre ese período histórico, véase ELLIOTT, John N. La España imperial, 1469-1716, ediciones Vicens-Vives, S.A., 1965.

      Nuestro genial Quevedo (1580/1645) en su soneto «A un Juez mercadería» denunciaba a los malos jueces, entre otros versos, diciendo: «(…) El humano derecho y el divino/cuando lo interpretas, lo ofendes/y al compás que la encoges o la extiendes;/ tu mano para el fallo se previno./No sabes escuchar ruegos baratos,/y sólo quien te da te quita las dudas;/no te gobiernan textos sino tratos (…)». Véase mi estudio «Algunos textos poéticos clásicos para una reflexión crítica del Derecho Penal contemporáneo », Diario LA LEY, núm. 3626 de 11 octubre 1994.

      Hoy en día, las cosas han cambiado. Afortunadamente, ya no se exhiben en los juzgados tan crueles iconografías y basta con el Código Penal en prevención de esas conductas delictivas.

      Ciertamente, gracias a la honradez de la inmensa mayoría de nuestros jueces, son muy escasas las sentencias por prevaricación judicial. Un dicho popular dice que el juez español no se corrompe salvo por sus amigos. Amigos que, a su vez, pueden ser sus propios compañeros, amigos de los corruptos. En mi libro El delito de tráfico de influencias ante la lucha contra la corrupción política en España (Una visión jurisprudencial crítica), Editorial LA LEY, Madrid, 2014, recuerdo en la pág. 23 cómo
      no se puede caer en la ingenuidad en la lucha contra la corrupción política si se olvidan las conexiones entre los miembros de la magistratura, del ministerio fiscal y de la policía con los políticos corruptos, trasunto de empresarios corruptos, como trata de atajar el art. 11 de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción aprobada en Nueva York el 31 octubre 2003, en vigor general desde el 14 diciembre 2005 y ratificada por España el 19 julio 2006 (BOE 171/2006). Sin duda, hay amistades peligrosas que ponen en peligro la independencia judicial cuando no la anulan de forma flagrante. De ahí, la necesidad de suprimir los aforamientos, como simple medida de higiene democrática, como se hizo en el art. 95.III de la Constitución de la II República de 1931, dadas las evidentes connotaciones políticas que interfieren los nombramientos de los magistrados de las Salas de los aforados desde el origen del TS, que ya denunciara el Conde de Toreno en 1811 hasta nuestros días. Ver mi obra citada, págs. 367 y ss. Pero junto a este motivo, que obviamente no es el caso que comentamos ya que en éste, no sin cierta razón, se va contra el poderoso y no a favor del mismo, puede añadirse otro consistente en lo que podría denominarse la equivocación de los roles.

      Ésta se produce cuando el juez no respeta la división montesquiana de poderes, base de nuestras democracias occidentales, y se convierte en legislador o en gobernante.

      Puede que el asunto que lleve entre manos ese juez merezca determinadas respuestas judiciales de cierta contundencia, pero si la ley no ampara esa actuación, el juez no puede convertirse en «justiciero» y perder las formas legales. La ley es el contenido y el límite de la actuación judicial ex art. 117.1 CE y arts. 12 y ss. LOPJ. La independencia judicial sólo se entiende dentro de la ley y su extralimitación genera la correspondiente responsabilidad, que debe ser exigida por la Fiscalía en una de sus funciones más genuinas y poco resaltadas, como es la fiscalización de la actuación judicial y que es la otra cara de la defensa de la independencia judicial, atribuida constitucionalmente a la
      Fiscalía ex art. 124.1 CE y sólo legalmente al CGPJ ex art. 122.2 CE en relación con el art. 14.1 LOPJ. Por todos, véase el libro de Dieter SIMON, La independencia del juez,
      editorial Ariel, Barcelona, 1985. También, GÓMEZ COLOMER, J. L. «El largo camino
      hacia la independencia judicial: de la Revolución francesa a nuestros días», Cuadernos
      de Derecho Penal. Proceso penal y Dogmática, núm. 11, enero-junio 2011, págs. 13 a
      34, Universidad Sergio Arboleda. Bogotá, Colombia.

      En el caso del juez Elpidio SILVA, que también podría denominarse caso  SILVA/BLESA, es cierto que el banquero investigado por el juez era y es un sujeto sospechoso (imputado) y que abundan las investigaciones penales contra el mismo, en su condición de ex presidente de Caja Madrid, reconvertida después a Bankia, en relación con hechos presuntamente delictivos de gran eco social. Pero ello no supone dar patente de corso al juez para adoptar las decisiones judiciales que vulneraban la legislación vigente y que vienen detalladas en la excelente sentencia de instancia, con ponencia del magistrado Eduardo de URBANO CASTRILLO, confirmada por el Supremo en la sentencia comentada. La prisión provisional está sujeta a un régimen legal muy estricto, que no hay que desconocer. Véase la reciente y documentada obra de mi compañero José Miguel DE LA ROSA CORTINA, Las medidas cautelares personales en el proceso penal, editorial Bosch, mayo 2015.

      Quizás, con mayor prudencia por parte del juez, no habría sido necesaria ni la querella de la Fiscalía ni la condena judicial. Esperemos que se aprenda la lección y que no sea necesario recordar el despellejamiento de Sisamnes.