domingo, 10 de mayo de 2020

En el cumpleaños de don Benito, La conjuración de las palabras

En este año estoy dedicando cada mes una entrada de este blog a don Benito Pérez Galdós.

He esperado a esta fecha para hacer coincidir la de este mes con la fecha de su cumpleaños.

Os recuerdo que ahora que ya empiezan a abrirse las librerías, es buen momento para homenajear a Galdós leyendo alguna de sus obras, como la edición crítica que he realizado de Trafalgar.





Ya sabéis que la podéis adquirir en vuestra librería habitual, indicando el título de la obra, el nombre del autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa (el ISBN es 9781973569749)  

Además:

En Madrid, en la librería Pérez Galdós de la calle Hortaleza.

En el País Vasco y Navarra, en las librerías del grupo Elkar.

En Logroño y Soria, en Santos Ochoa.

En San Sebastián, en Lagun y Hontza.

En Pamplona, en Walden.

En Logroño, en Cerezo.

Y on line:

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/trafalgar-ed-centenario/perez-galdos-benito/alvaro-ocariz-jose-a-ed/9781973569749

https://www.santosochoa.es/a/9781973569749/TRAFALGAR___EDICION_CRITICA   



Para este mes he seleccionado un texto no muy conocido pero no, por ello, menos interesante. Me he permitido efectuar algunos cambios; es decir, una edición crítica. Espero que os guste.




La conjuración de las palabras

Érase un gran edificio llamado Diccionario de la Lengua Castellana, de tamaño tan colosal y fuera de medida que, al decir de los cronistas, ocupaba casi la cuarta parte de una mesa, de estas que, destinadas a varios usos, vemos en las casas de los hombres. Si hemos de creer a un viejo documento hallado en viejísimo pupitre, cuando ponían al tal edificio en el estante de su dueño, la tabla que lo sostenía amenazaba desplomarse, con detrimento de todo lo que había en ella. Formábanlo dos anchos murallones de cartón, forrados en piel de becerro jaspeado y en la fachada, que era también de cuero, se veía un ancho cartel con doradas letras, que decían al mundo y a la posteridad el nombre y significación de aquel gran monumento.

Por dentro, era mi laberinto tan maravilloso que ni el mismo de Creta se le igualara. Dividíanlo hasta seiscientas paredes de papel con sus números llamados páginas. Cada espacio estaba subdividido en tres corredores o crujías muy grandes, y en estas crujías se hallaban innumerables celdas, ocupadas por los ochocientos o novecientos mil seres que en aquel vastísimo recinto tenían su habitación. Estos seres se llamaban palabras.
***
Una mañana sintióse gran ruido de voces, puñadas, choque de armas, roce de vestidos, llamamientos y relinchos, como si un numeroso ejército se levantara y vistiese a toda prisa, apercibiéndose para una tremenda batalla. Y a la verdad, cosa de guerra debía de ser, porque a poco rato salieron todas o casi todas las palabras del Diccionario, con fuertes y relucientes armas, formando un escuadrón tan grande que no cupiera en la misma Biblioteca Nacional. Magnífico y sorprendente era el espectáculo que este ejército    presentaba, según me dijo el testigo ocular que lo presenció todo desde un escondrijo inmediato, el cual testigo ocular era un viejísimo Flos sanctorum, forrado en pergamino, que en el propio estante se hallaba a la sazón.

Avanzó la comitiva hasta que estuvieron todas las palabras fuera del edificio. Trataré de describir el orden y aparato de aquel ejército, siguiendo fielmente la veraz, escrupulosa y auténtica narración de mi amigo el Flos sanctorum.

Delante marchaban unos heraldos llamados Artículos, vestidos con magníficas dalmáticas y cotas de finísimo acero: no llevaban armas, y sí los escudos de sus señores, los Sustantivos, que venían un poco más atrás. Éstos, en número casi infinito, eran tan vistosos y gallardos que daba gozo verlos. Unos llevaban resplandecientes armas del más puro metal y cascos en cuya cimera ondeaban plumas y festones; otros vestían lorigas de cuero finísimo, recamadas de oro y plata; otros cubrían sus cuerpos con luengos trajes talares, a modo de senadores venecianos. Aquéllos montaban poderosos potros ricamente enjaezados, y otros iban a pie. Algunos parecían menos ricos y lujosos que los demás; y aún puede asegurarse que había bastantes pobremente vestidos, si bien éstos eran poco vistos, porque el brillo y elegancia de los otros, como que les ocultaba y obscurecía. 

Junto a los Sustantivos marchaban los Pronombres, que iban a pie y delante, llevando la brida de los caballos, o detrás, sosteniendo la cola del vestido de sus amos, ya guiándoles a guisa de lazarillos, ya dándoles el brazo para sostén de sus flacos cuerpos porque, sea dicho de paso, también había Sustantivos muy valetudinarios y decrépitos y algunos parecían próximos a morir. 

También se veían no pocos Pronombres representando a sus amos, que se quedaron en cama por enfermos o perezosos. Estos Pronombres formaban en la línea de los Sustantivos como si de tales hubieran categoría. No es necesario decir que los había de ambos sexos; y las damas cabalgaban con igual donaire que los hombres y esgrimían las armas con tanto desenfado como ellos.

Detrás venían los Adjetivos, todos a pie; eran como servidores o satélites de los Sustantivos, porque formaban al lado de ellos, atendiendo a sus órdenes para obedecerlas. Era cosa sabida que ningún caballero Sustantivo podía hacer cosa derecha sin el auxilio de un buen escudero de la honrada familia de los Adjetivos; pero éstos, a pesar de la fuerza y significación que prestaban a sus amos, no valían solos ni un ardite y se aniquilaban completamente en cuanto quedaban solos. Eran brillantes y caprichosos sus adornos y trajes, de colores vivos y formas muy determinadas; y era de notar que, cuando se acercaban al amo, éste tomaba el color y la forma de aquéllos, quedando transformado al exterior, aunque en esencia el mismo.

Como a diez varas de distancia venían los Verbos, que eran unos señores de lo más extraño y maravilloso que puede concebir la fantasía.

No es posible decir su sexo, ni medir su estatura, ni pintar sus facciones, ni contar su edad, ni describirlos con precisión y exactitud. Basta saber que se movían mucho y a todos lados, y tan pronto iban hacia atrás como hacia delante, y se juntaban dos para andar emparejados. Lo cierto del caso, según me aseguró el Flos sanctorum, es que sin los tales personajes no se hacía cosa a derechas en aquella República y, si bien los Sustantivos eran muy útiles, no podían hacer nada por sí y eran como instrumentos ciegos cuando algún señor Verbo no los dirigía. 

Tras éstos venían los Adverbios, que tenían catadura de pinches de cocina; como que su oficio era prepararles la comida a los Verbos y servirles en todo. Es fama que eran parientes de los Adjetivos, como lo acreditaban viejísimos pergaminos genealógicos, y aún había Adjetivos que desempeñaban en comisión la plaza de Adverbios, para lo cual bastaba ponerles una cola o falda que decía: mente.

Las Preposiciones, eran enanas; y más que personas parecían cosas. Moviéndose iban junto a los Sustantivos para llevar recado a algún Verbo, o viceversa. Las Conjunciones andaban por todos lados metiendo bulla y una de ellas especialmente, llamada que, era el mismo enemigo y a todos los tenía revueltos y alborotados, porque indisponía a un señor Sustantivo con un señor Verbo y a veces trastornaba lo que éste decía, variando completamente el sentido. Detrás de todos marchaban las interjecciones, que no tenían cuerpo, sino tan sólo cabeza con gran boca siempre abierta. No se metían con nadie y se manejaban solas; que, aunque pocas en número, es fama que sabían hacerse valer.

De estas palabras, algunas eran nobilísimas, y llevaban en sus escudos delicadas empresas, por donde se venía en conocimiento de su abolengo latino o árabe; otras, sin alcurnia antigua de que vanagloriarse, eran nuevecillas, plebeyas o de poco más o menos. Las nobles las trataban con desprecio. Algunas había también en calidad de emigradas de Francia, esperando el tiempo de adquirir nacionalidad. Otras, en cambio, indígenas hasta la pared de enfrente, se caían de puro viejas y yacían arrinconadas, aunque las demás guardaran consideración a sus arrugas; y las había tan petulantes y presumidas, que despreciaban a las demás mirándolas enfáticamente.

Llegaron a la plaza del Estante y la ocuparon de punta a punta. El verbo Ser hizo una especie de cadalso o tribuna con dos admiraciones y algunas comas que por allí rodaban y subió a él con intención de dar un discurso. Pero le quitó la palabra un Sustantivo muy travieso y hablador, llamado Hombre, el cual, subiendo a los hombros de sus edecanes, los simpáticos Adjetivos Racional y Libre, saludó a la multitud, quitándose la H, que a guisa de sombrero le cubría, y empezó a hablar en estos o parecidos términos:

“Señores: La osadía de los escritores españoles ha irritado nuestros ánimos y es preciso darles justo y pronto castigo. Ya no les basta introducir en sus libros contrabando francés, con gran detrimento de la riqueza nacional, sino que, cuando por casualidad se nos emplea, trastornan nuestro sentido y nos hacen decir lo contrario de nuestra intención. (Bien, bien.) De nada sirve nuestro noble origen latino, para que esos tales respeten nuestro significado. Se nos desfigura de un modo que da grima y dolor. Así, permitidme que me conmueva, porque las lágrimas brotan de mis ojos y no puedo reprimir la emoción”. (Nutridos aplausos.)

El orador se enjugó las lágrimas con la punta de la e, que de faldón le servía, y ya se preparaba a continuar, cuando le distrajo el rumor de una disputa que no lejos se había entablado.

Era que el Sustantivo Sentido estaba dando de mojicones al Adjetivo Común, y le decía:

“Perro, follón y sucio vocablo; por ti me traen asendereado y me ponen como salvaguardia de toda clase de destinos. Desde que cualquier escritor no entiende palotada de una ciencia, se escuda con el Sentido Común y ya le parece que es el más sabio de la tierra. Vete, negro y pestífero Adjetivo, lejos de mí, o te juro que no saldrás con vida de mis manos."

Y al decir esto, el Sentido enarboló la t y dándole un garrotazo con ella a su escudero, le dejó tan malparado, que tuvieron que ponerle un vendaje en la o, y bizmarle las costillas de la m porque se iba desangrando por allí a toda prisa.

“Haya paz, señores” -dijo un Sustantivo Femenino llamado Filosofía, que con dueñescas tocas blancas apareció entre el tumulto. Mas en cuanto le vio otra palabra llamada Música, se echó sobre ella y empezó a mesarle los cabellos y a darle coces, cantando así:

-Miren la bellaca, la sandía, la loca; ¿pues no quiere llevarme encadenada con una Preposición, diciendo que yo tengo Filosofía? Yo no tengo sino Música, hermana. Déjeme en paz y púdrase de vieja en compañía de la Alemana, que es obra vieja loca.

-Quita allá, bullanguera -dijo la Filosofía arrancándole a la Música el penacho o acento que muy erguido sobre la u llevaba: -quita allá, que para nada vales, ni sirves más que de pasatiempo pueril.

-Poco a poco, señoras mías -gritó un Sustantivo, alto, delgado, flaco y medio tísico, llamado el Sentimiento. A ver, señora Filosofía, si no dice usted esas cosas a mi hermana o tendremos que vernos las caras. Estése usted quieta y deje a Perico en su casa, porque todos tenemos trapitos que lavar y si yo saco los suyos, ni con colada habrán de quedar limpios.

-Miren el mocoso -dijo la Razón que andaba por allí en paños menores y un poquillo desmelenada, - ¿qué sería de estos badulaques sin mí? No reñir y cada uno a su puesto, que si me incomodo...

-No ha de ser -dijo el Sustantivo Mal, que en todo había de meterse.

- ¿Quién le ha dado a usted vela en este entierro, tío Mal? Váyase al Infierno, que ya está de más en el mundo.

-No, señoras, perdonen usías, que no estoy sino muy retebién. Un poco decaidillo andaba pero después que tomé este lacayo, que ahora me sirve, me voy remediando. - Y mostró un lacayo que era el Adjetivo Necesario.

-Quítenmela, que la mato -chillaba la Religión, que había venido a las manos con la Política; - quítenmela, que me ha usurpado el nombre para disimular en el mundo sus socaliñas y gatuperios.

-Basta de indirectas. ¡Orden! -dijo el Sustantivo Gobierno, que se presentó para poner paz en el asunto.

Déjalas que se arañen, hermano -observó la Justicia-; déjelas que se arañen que ya sabe vuecencia que rabian de verse juntas. Procuremos nosotros no andar también a la greña, y adelante con los faroles.

Mientras esto ocurría, se presentó un gallardo Sustantivo, vestido con relucientes armas, trayendo un escudo con peregrinas figuras y lema de plata y oro. Llamábase el Honor y venía a quejarse de los innumerables desatinos que hacían los humanos en su nombre, dándole las más raras aplicaciones y haciéndole significar lo que más les venía a cuento. 

Pero el Sustantivo Moral, que estaba en un rincón atándose un hilo en l que se le había roto en la anterior refriega, se presentó, atrayendo la atención general. Quejóse de que se le subían a las barbas ciertos Adjetivos advenedizos y concluyó diciendo que no le gustaban ciertas compañías y que más le valiera andar solo, de lo cual se rieron otros muchos Sustantivos fachendosos que no llevaban nunca menos de seis Adjetivos de servidumbre.

Entretanto, la Inquisición, una viejecilla que no se podía tener, estaba dando fuego a una hoguera que había hecho con interrogantes gastados, palos de T y paréntesis rotos, en la cual hoguera dicen que quería quemar a la Libertad, que andaba dando zancajos por allí con muchísima gracia y desenvoltura. Por otro lado, estaba el Verbo Matar dando grandes voces y, cerrando el puño con rabia, decía de vez en cuando:

“¡Si me conjugo...!”

Oyendo lo cual. el Sustantivo Paz acudió corriendo tan aprisa que tropezó en la z con que venía calzada y cayó cuan larga era, dándose un gran batacazo.

Allá voy -gritó el Sustantivo Arte, que ya se había metido a zapatero. - Allá voy a componer este zapato, que es cosa de mi incumbencia.

Y con unas comas le clavó la z a la Paz, que tomó vuelo y se fue a hacer cabriolas ante el Sustantivo Cañón, de quien dicen estaba perdidamente enamorada.

No pudiendo ni el Verbo Ser, ni el Sustantivo Hombre, ni el Adjetivo Racional, poner en orden a aquella gente y, comprendiendo que de aquella manera iban a ser vencidos en la desigual batalla que con los escritores españoles tendrían que emprender, resolvieron volverse a su casa. Dieron orden de que cada cual entrara en su celda y así se cumplió; costando gran trabajo encerrar a algunas camorristas que se empeñaban en alborotar y hacer el coco.

Resultaron de este tumulto bastantes heridos, que aún están en el hospital de sangre o sea Fe de erratas del Diccionario. Han determinado congregarse de nuevo para examinar los medios de imponerse a la gente de letras. Se están redactando las pragmáticas que establecerán el orden en las discusiones. No tuvo resultado el pronunciamiento, por gastar el tiempo los conjurados en estériles debates y luchas de amor propio, en vez de congregarse para combatir al enemigo común: así es que concluyó aquello como el Rosario de la Aurora.

El Flos sanctorum me asegura que la Gramática había mandado al Diccionario una embajada de géneros, números y casos para ver si, por las buenas y sin derramamiento de sangre, se arreglaba los trastornados asuntos de la Lengua Castellana.

Madrid, abril de 1868.

domingo, 26 de abril de 2020

Actos en Pamplona y en Guissona


Aunque los actos se desarrollaron en marzo, publico ahora las fotografías de dichos actos.

El primero tuvo lugar en Pamplona. Lo realizamos en el Palacio del Condestable. En Navarra  hay unos 1.600 ucranianos. La mayor parte, 820 viven en la capital, Pamplona y unos cien en Barañain, localidad que hace pocos años era un barrio más de la capital de Navarra.

En Navarra existe una asociación de ucranianos "Berehynia", que realiza diversas actividades y organizan cursos de ucraniano en una parroquia de Pamplona. También hay un muy buen grupo de danzas, "Colorit" que leva a cabo actuaciones en la que visibiliza el rico folklore ucraniano, así como un coro surgido en tono a las actividades religiosas que cada quince días se llevan a cabo en las instalaciones del Seminario.

El acto se llevó a cabo en el Palacio del Condestable, un centro cultural del casco viejo de Pamplona.  Consistió en una charla, un recital de poemas en español y en ucraniano, interpretación de canciones,...   Contamos con la amable colaboración de la escritora navarra Arantxa Murugarren, que indicó qué supone la figura de Shevchenko para una persona de Navarra.

Estas son algunas fotos:









En segundo acto del mes de marzo lo llevamos a cabo en la localidad leridana de Guissona. Tanto el ayuntamiento de la ciudad como la asociación de ucranianos colaboraron para que el acto se desarrollara a la completa satisfacción de quienes tomaron parte en él.

Guissona es una localidad de 5.000 habitantes, de los que 1.000 son ucranianos. En agosto suelen celebrar con bastantes actos el día de la independencia.

La comunidad ucraniana es la que da vida a la parroquia de la  ciudad, que tiene una capilla con iconos traídos de Ucrania. Tienen un magnífico coro que nos deleitó a lo largo del acto.

El homenaje a Shevchenko se llevó a cabo en un abarrotado Salón de Plenos del Ayuntamiento de Guissona. Además de con un numeroso público, contamos con la presencia de dos de las concejalas de la corporación municipal.

He aquí algunas fotos del acto:







Muchas gracias a todas las personas que colaboraron para que estos actos pudieran llevarse a cabo. Gracias a ellos se visibilizó la cultura ucraniana y se pudo rendir un homenaje a Tarás Shevchenko, uno de los símbolos de la nación ucraniana.

Si en algún lugar desean programar alguna actividad al respecto, ya saben que nos tienen a su entera disposición. De momento hemos hablado de Shevchenko en Logroño, Arnedo, Madrid, Pamplona y Guissona. Y estamos abiertos a hacerlo allí donde se valore la cultura de Ucrania.

Por otra parte,

Si alguien desea adquirir un ejemplar del libro TARÁS SHEVCHENKO, LA VOZ DE LA UCRANIA LIBRE, no tiene más que acercarse a su librería habitual e indicar que lo distribuye Elkar.


Además, en el País Vasco y Navarra, en las librerías del grupo Elkar.


On line:

Amazon:    formato ebook: https://www.amazon.es/dp/B07RRBFT4P

                   formato libro: https://www.amazon.es/dp/1097756270

y en :




Permitidme que os indique que dentro de unos meses saldrá el que hemos escrito sobre Lesya Ukrainka:




miércoles, 22 de abril de 2020

Día del libro

Como este año estamos como estamos, os indico todos los libros que, de momento, he escrito y cómo se pueden adquirir.


La primera edición (500 ejemplares) se agotó y he realizado una segunda. Sólo se puede adquirir en Amazon.

 https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/celaya-esencial/alvaro-ocariz-jose-andres/9788496636446

Ebook: https://www.amazon.es/dp/B0793CJNX7

Libro: https://www.amazon.es/dp/1976924650









Como en el caso anterior, se vendieron los 500 ejemplares de la primera edición y he realizado una segunda. También en Amazon:

Ebook: https://www.amazon.es/dp/B07J2GDV4G

Libro: https://www.amazon.es/dp/1726752445


Primera edición (500 ejemplares) agotada. Segunda en Amazon:




Ebook: https://www.amazon.es/dp/B081FF5P1V
             https://www.amazon.fr/dp/B081FF5P1V


Libro: https://www.amazon.es/dp/1708328548
           https://www.amazon.fr/dp/1708328548






En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar  y Santos Ochoa.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/gran-capitan-el/alvaro-ocariz-jose-andres/9788460656302

 https://www.santosochoa.es/a/9788460656302/EL_GRAN_CAPITAN

En Amazon:

Ebook: https://www.amazon.es/dp/B07KDZL2XJ

Libro: https://www.amazon.es/dp/173073197X



En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar, Santos Ochoa y El Argonauta.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

 https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/sebastian-iradier/alvaro-ocariz-jose-andres/9788460855125

 https://www.santosochoa.es/a/9788460855125/SEBASTIAN_IRADIER___SI_A_TU_VENTANA_LLEGA_UNA_PALOMA



En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/madrid-de-blas-de-otero-el/alvaro-ocariz-jose-andres/9788493664336

https://www.santosochoa.es/a/9788493664336/EL_MADRID_DE_BLAS_DE_OTERO









En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Las Heras y Santos Ochoa.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

 https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/flecha-que-me-asigno-cupido-la/alvaro-ocariz-jose-andres/9788469745434


 https://www.santosochoa.es/a/9788469745434/LA_FLECHA_QUE_ME_ASIGNO_CUPIDO

 https://www.santosochoa.es/a/9781717879097/LA_FLECHA_QUE_ME_ASIGNO_CUPIDO

 En Amazon:

Ebook:https://www.amazon.es/dp/B07FRZH2BK

Libro:https://www.amazon.es/dp/1717879098




En Amazon: https://www.amazon.es/dp/B07BSQTCH5

Ebook: https://www.amazon.es/dp/1980691460

En Amazon

Ebook: https://www.amazon.es/dp/B07LCSMNTK

Libro: https://www.amazon.es/dp/1791743765


En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

 https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/vasco-nunez-de-balboa-el-espanol-que-descubrio-un-oceano/alvaro-ocariz-jose-andres/9781795747288

https://www.santosochoa.es/a/9781795747288/VASCO_NU_EZ_DE_BALBOA__EL_ESPA_OL_QUE_DESCUBRIO_EL_OCEANO

En Amazon:

Ebook:  https://www.amazon.es/dp/B07NCMSWKV

Libro:https://www.amazon.es/dp/1795747285


En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/taras-shevchenko-la-voz-de-la-ucrania-libre/alvaro-ocariz-jose-andres/9781097756278

https://www.santosochoa.es/a/9781097756278/TARAS_SHEVCHENKO__LA_VOZ_DE_LA_UCRANIA_LIBRE

En Amazon:

Ebook: https://www.amazon.es/dp/B07RRBFT4P

Libro: https://www.amazon.es/dp/1097756270

En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

 https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/cuatro-escritoras-cuatro-miradas-de-mujer-rosalia-de-castro-carolina-coronado-ernestina-de-champourcin-corin-tellado/alvaro-ocariz-jose-andres/9781704689593

Amazon:

Ebook:  https://www.amazon.es/dp/B07ZX7VR29

Libro: https://www.amazon.es/dp/1704689597




En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.

On line en las webs de dichas distribuidoras.

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/churruca-elogio-historico/alvaro-ocariz-jose-andres/9781659639735

Amazon:

Ebook:  https://www.amazon.es/dp/B0848SKRNW

Libro: https://www.amazon.es/dp/1659639735




En librerías, indicando el título, el autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa. También en la librería Pérez Galdós de la calle Hortaleza (Madrid)

On line en las webs de dichas distribuidoras.

 https://www.santosochoa.es/a/9781973569749/TRAFALGAR___EDICION_CRITICA

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/trafalgar-ed-centenario/perez-galdos-benito/alvaro-ocariz-jose-a-ed/9781973569749#iritzia


Y en cuanto se pueda estará distribuido éste:





Lo distribuirán Elkar y Santos Ochoa.


Ya sabéis que los beneficios que se obtienen en la venta de los libros se destinan al proyecto LIBRO SOLIDARIO.

martes, 14 de abril de 2020

La cereza de Milagro en la gastronomía








Éstas son la portada y contraportada de mi nuevo libro. Como veis, lo dedico a uno de los frutos que nuestra fértil tierra navarra nos ofrece.

En cuanto se pueda, lo llevaré a la distribuidora. Serán , como siempre, Elkar y Santos Ochoa. Cuando estén , os avisaré. Entonces, podréis ir a vuestra librería habitual, indicareis el título, el nombre del autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa y disfrutaréis del libro y de las interesantes y sabrosas recetas que encontraréis en su interior.

Además, en Pamplona y en el País Vasco, estará en las librerías del grupo Elkar. En Logroño y Soria, en las de Santos Ochoa. Y se podrá adquirir on line en las webs de ambas distribuidoras. Pero dejad que pasen unos días y que todo vaya volviendo , poco a poco, a la normalidad.

Mientras, podéis ir leyendo los prólogos que encontraréis en el libro, el del señor Alcalde de Milagro, don José Ignacio Pardo, y el del patriarca de la cocina navarra, don Pedro Larumbe. A ambos, muchas gracias por su colaboración para que este proyecto haya salido adelante.

 
PRÓLOGO DEL SEÑOR ALCALDE MILAGRO, DON JOSÉ IGNACIO PARDO

Tendría que ser muy atrevido y creativo para plasmar alguna consideración novedosa sobre la cereza, fruta que nos representa por el mundo entero. Hay mucha literatura en relación a las destacadas virtudes y propiedades para la salud de este fruto que nace en nuestra tierra.

No obstante, dejaré que sea la propia cereza quien se describa, defina y confirme su importante influencia en la cultura, agricultura, gastronomía, literatura, y la visión que tiene sobre su historia, sus cualidades, sus condiciones curativas, etc.

La cereza podría empezar diciendo:

“Soy una fruta que me pintan roja, con matices, no te vayas a engañar, de vistosa flor, con formas similares a las de un corazón. Acércate y escúchame, el secreto viene a continuación. Mi cuerpo se riega de sabores, tantos como personas que se aventuran a morderme. Aquí no se termina mi vida, el recuerdo de ese momento perdura en el tiempo y ese argumento permite que, año tras año, todos repitan conmigo, “qué buenas son las cerezas de Milagro”. Nazco en Milagro, allá por el mes de junio. Las flores blancas se convierten en una delicada y esperada cereza roja, con matices, una cereza que tiene el poder de juntar a las personas en la recogida del fruto, en la venta y en la mesa. Además, desde hace veinte años, por las calles de nuestro pueblo de Milagro, en mi día, el Día de la Cereza, se une la fruta con la música, la fiesta y la alegría. Ese corazoncito late a buen ritmo rodeado de gente buena, rural, acogedora, que cuida también de que yo, la cereza de Milagro, os acompañe cada verano”.

Así se describe ella misma, la cereza de Milagro, la protagonista de esta Fiesta de Interés Turístico Regional, una fiesta de identidad navarra. Disfrutad de la cereza, riendo y cantando. Disfrutad de esa vida que compartimos, unidos en una misma esencia la fruta y la noble gente de nuestro pueblo de Milagro.


PROLOGO DE DON PEDRO LARUMBE, CHEF

Cuando pienso en Navarra, se me vienen a la cabeza muchas cosas. Su gente: buena, honesta y noble. Su bandera, roja, como el pañuelo y el fajín de San Fermín. Y los frutos de su tierra: espárragos, lechuga, tomates… Auténticos prodigios gastronómicos.

Y si pienso en todo ello, no puedo evitar pensar que estas cerezas que hoy me traen aquí reúnen todas esas cualidades de nuestra tierra navarra.

En cada cereza, se recoge el trabajo de los agricultores navarros que se preocupan porque, cada temporada, los árboles den sus mejores frutos. En ellas se refleja el rojo vivo y apasionado de nuestra bandera. Y son, cómo no, uno más de esos maravillosos, queridos y conocidos productos de nuestra huerta.

Es verdad que resulta casi imposible resistirse a disfrutar de esta fruta directamente, sin rodeos: jugosa, rica, llena de sabor, cada cereza es un auténtico placer irresistible. Pero es que ambas variedades, tanto la pinta como la redonda, se pueden disfrutar de muchas formas más. El carpaccio de cereza con helado es uno de los platos más queridos del restaurante, pero no imagino tampoco un ragout sin su correspondiente ración de jugo de cereza o unas tostadas de pan casero sin una buena mermelada de este fruto redondo y sabroso. Tanto en platos dulces como salados, la cereza de Milagro es una auténtica joya para el paladar.

Sólo quienes hemos conocido el esfuerzo y el trabajo que requiere cultivar la tierra podemos entender qué hay detrás de cada fruto y sabemos que hay muchas horas, mucha dedicación y una vocación inquebrantable por dar siempre lo mejor. Por eso, quiero aprovechar, como navarro, como cocinero, y sobre todo, como amante de los buenos productos, para dar las gracias, de todo corazón, a quienes hacen posible que disfrutemos de estos pequeños grandes prodigios de sabor cada nueva temporada.


Buen provecho.


domingo, 12 de abril de 2020

Wuhan en la poesía española


 En mi libro EL MADRID DE BLAS DE OTERO, recojo este poema que Otero dedicó a la ciudad en la que se encuentra el laboratorio donde se ha creado el virus que está asolando el mundo. 


El trabajo de poeta

Aquí, en la República Popular China,
aprendes a labrar una palabra,
abierta de par en par    
para todos los hombres.

He aquí el alto horno de Wuhán,
donde muchachos llameantes te muestran,
sin palabras, tu tarea.

¡Ah tarde donde el cielo se desploma,
deshilachado por un hacha roja!
Ancho como el Yangtsé,
el poema –agua, viento largo,
 puente tendiendo el brazo–
se dirige a la orilla de los hombres.

He aquí, cielo fundido,
frondas donde un nuevo abecedario
abre sus ramas.
Cantas con los soldados,
ruedas en el cochecito de paja de los niños.

Trabajo, libertad conquistada,
saber que el poema es nuestro,
que todo cuanto hablamos viene del pueblo o al pueblo va,
palabra viva, abriéndose,
cerrándose alrededor del mundo.





Podéis adquirir el libro en vuestra librería habitual indicando el título, el nombre del autor y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.

Además, en el País Vasco y Navarra en las librerías del grupo Elkar

En Pamplona, en  Troas

En Logroño, en Santos Ochoa y Cerezo

En Soria, Santos Ochoa

Y por internet:

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/madrid-de-blas-de-otero-el/alvaro-ocariz-jose-andres/9788493664336

 http://www.santosochoa.es/el-madrid-de-blas-de-otero-9788493664336.html


 

¡Se podían haber quedado con los altos hornos!