sábado, 18 de julio de 2026

1936-2026, 90 años del comienzo de la guerra civil

 




La Guerra Civil no comenzó el 18 de julio, sino la tarde anterior en la Comisión Geográfica de Melilla

 

La historia oficial suele fechar el inicio del «Alzamiento Nacional» y de la Guerra Civil Española el 18 de julio de 1936. Sin embargo, los hechos documentados demuestran que la sublevación militar comenzó de manera anticipada, precipitada y arrastrada por la improvisación en el protectorado de Marruecos, muy lejos de la meticulosa planificación que a menudo se le atribuye.

Guerra y conflicto

El mito del plan original y el factor Franco

Existe la creencia popular de que la sublevación debía comenzar de manera sincronizada en todo el protectorado el 17 de julio a las 17:00 horas. Sin embargo, investigaciones como la de Miguel Platón en Así comenzó la  Guerra Civil desmienten esta teoría. No había una hora «H» ni un día «D» fijados rígidamente para Melilla. El plan original establecido por Francisco Franco era muy distinto y mucho más prudente.

El plan de Franco consistía en poner a salvo a su familia a bordo de un barco en el Puerto de la Luz (Las Palmas de Gran Canaria) con destino a Francia el domingo 19 de julio por la tarde. Una vez asegurados los suyos, volaría al Marruecos español para declarar el estado de  guerra en Ceuta (y no en Melilla) en el momento y bajo las circunstancias que él considerase más oportunos.

La delación que lo precipitó todo el 17 de julio

La teoría y la planificación saltaron por los aires debido a un soplón. Álvaro González de la Cruz, un infiltrado en la Falange local de Melilla, descubrió que esa misma tarde se iban a repartir armas a los falangistas en el edificio de la Sección de Límites de África de la Comisión  Geográfica. El confidente alertó a las autoridades republicanas alrededor de las 14:30 del 17 de julio.

Fiestas y eventos de temporada

Al recibir el soplo, el delegado del Gobierno en Melilla, Jaime Fernández Gil de Terradillos, se puso en contacto con el general de brigada Manuel Romerales Quintero, comandante jefe de la circunscripción oriental. Ambos ordenaron al teniente del Cuerpo de Seguridad y Asalto, Juan Zazo Fraguas, que se dirigiera al edificio con un contingente de policías y guardias de asalto para realizar un registro.

El choque en la Comisión Geográfica

Mientras tanto, ajenos a la delación, varios oficiales golpistas como el coronel Darío Gazapo Valdés y el teniente coronel en la reserva Juan Seguí se encontraban en la sala de cartografía del edificio distribuyendo el armamento clandestino. Al enterarse de que el teniente Zazo y sus hombres se aproximaban para registrarlos, el coronel Gazapo reaccionó con rapidez y ordenó la intervención inmediata de una unidad de la Legión acantonada cerca.

Al llegar al lugar, los legionarios superaron ampliamente en número y potencia de fuego a los guardias de asalto del teniente Zazo. Ante la imposibilidad de resistir, Zazo y sus hombres no tuvieron más remedio que deponer las armas y rendirse. Aunque su capitulación pacífica les salvó la vida en ese instante, el destino de la mayoría de los miembros de las fuerzas del orden republicanas que se rindieron sería trágico en las semanas posteriores. Este sería la primera acción armada de la Guerra Civil Española.

La toma de Melilla y el telegrama a Las Palmas

Con la iniciativa de su lado, el teniente coronel Seguí acudió al despacho del general Romerales y, bajo amenaza de fuerza, lo obligó a rendirse. Los sublevados se desplegaron rápidamente por la ciudad, ocupando los principales edificios públicos. El coronel Luis Solans Labedán, jefe de la agrupación de Cazadores acuartelada en Melilla, asumió el mando provisional de la plaza y proclamó el estado de guerra publicando un bando firmado en su propio nombre como máxima autoridad militar de la plaza.

Esa misma noche, Solans nombró al teniente coronel Juan Seguí como su jefe de Estado Mayor. Con el apoyo coordinado por vía telegráfica y telefónica de otros conspiradores clave en el Protectorado, como Eduardo Sáenz de Buruaga (en Tetuán) y Juan Yagüe (en Ceuta), el control rebelde sobre el norte de África comenzó a consolidarse a gran velocidad.

En la madrugada del 18 de julio, el coronel Solans envió un telegrama decisivo a Franco, quien aguardaba acontecimientos en Las Palmas de Gran Canaria:

Historia

«Este Ejército, levantado en armas, se ha apoderado en la tarde de hoy de todos los resortes del Mando en este territorio. La tranquilidad es absoluta. ¡Viva España!»

Las primeras consecuencias de la represión

La victoria de los sublevados en Melilla marcó el trágico patrón de lo que ocurriría en el resto del territorio español controlado por los rebeldes. Para asegurar el control absoluto de la plaza y evitar cualquier atisbo de contragolpe, se desató una inmediata campaña de detenciones contra civiles de izquierdas, sindicalistas, policías y militares leales a la República. Muchos de ellos, incluido el propio general Manuel Romerales por negarse a secundar el golpe, acabaron frente a los pelotones de fusilamiento en los días subsiguientes. La  Guerra Civil Española había comenzado de facto en las calles de Melilla.

Así comenzó la Guerra Civil Española.

(Tomado del blog de Darío Madrid)

 

El 19 de julio de 1936 se podían leer los siguientes titulares en los periódicos de Madrid:

 - "Algunas guarniciones se alzaron ayer en armas contra el régimen" (Ahora).

- "Se sublevan núcleos del Ejército en Marruecos y Sevilla, con los cuales luchan fuerzas leales" (El Sol).

- "En Marruecos se inicia un foco de rebelión contra la República" (El Liberal).

 

El Gobierno del Frente Popular, a las ocho y media de la mañana del 18 de julio, había emitido la siguiente nota a través de la radio: "Se ha frustrado un nuevo intento criminal contra la República. El Gobierno no ha querido dirigirse al país hasta tener el conocimiento exacto de lo sucedido y poner las medidas para combatirlo. Una parte del Ejército que representa a España en Marruecos se ha sublevado en armas contra la República, volviéndose contra su propia patria, realizando actos vergonzosos contra el Poder nacional. El Gobierno declara que el movimiento está circunscrito a determinadas ciudades del Protectorado, y que nadie, absolutamente nadie, se ha sumado en la Península a tan absurdo intento. Por el contrario, los españoles han reaccionado unánimemente y con la más profunda indignación contra esa tentativa, frustrada en su nacimiento".

 

Nada más lejos de la realidad. En la misma página del diario Ahora en la que se publicaba el comunicado del Gobierno aparecía una nota del Ministerio de la Gobernación que ya reconocía lo contrario: "El general Queipo de Llano ha declarado facciosamente el estado de guerra en Sevilla. En Sevilla las autoridades legítimas tienen a raya a los sediciosos. La población civil presta fervoroso y entusiasta auxilio al gobernador y fuerzas a sus órdenes, que se mantienen con magnífico espíritu, realizando una admirable defensa de la República, con la confianza de que solo con sus propios medios pueden dominar muy pronto la situación. De lugares cercanos salen fuerzas de auxilio para Sevilla".

 

El 19 de julio la sublevación había triunfado, o estaba en vías de hacerlo, en un territorio de unos 240.000 kilómetros cuadrados que se extendía desde Galicia hasta la línea formada por las tres capitales aragonesas, abarcando la práctica totalidad de León y Castilla la Vieja, parte de Cáceres, y las provincias de Álava y Navarra. En Andalucía el alzamiento se hizo con Cádiz, Sevilla, Córdoba y Granada, capitales cuyo control facilitó el traslado de las tropas africanas a la Península.

 

Había comenzado la Guerra Civil.

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