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martes, 21 de abril de 2026
sábado, 14 de febrero de 2026
sábado, 15 de noviembre de 2025
Diego de Almagro en You Tube
https://youtu.be/T7tbh1z2Lu8
Este es el enlace de YuoTube donde se puede ver el video sobre el libro.
Se puede adquirir en Amazon.
En Almagro noticias
https://almagronoticias.com/diego-de-almagro-renace-550-anos-despues/
“Una nueva luz sobre Diego de Almagro: el 550 aniversario
de su nacimiento inspira un libro que rescata la figura más trágica y olvidada
de la conquista del Perú” José Andrés Álvaro Ocáriz publica “Diego de Almagro,
el destino trágico de un conquistador”, la obra que reivindica la figura del
insigne almagreño en el 550 aniversario de su nacimiento
15 de noviembre de 2025
Con motivo del 550 aniversario
del nacimiento de Diego de Almagro, una de las figuras esenciales —y,
paradójicamente, más oscurecidas— de la conquista del Perú, el escritor José
Andrés Álvaro Ocáriz presenta su nueva obra: “Diego de
Almagro, el destino trágico de un conquistador”. El libro, ya
disponible, reivindica la memoria del conquistador manchego y Adelantado de
Chile, cuya vida estuvo marcada por una combinación de grandeza, lealtad y
tragedia.
Una obra para comprender la otra cara de
la conquista
A lo largo de sus páginas, Álvaro Ocáriz
reconstruye con rigor y sensibilidad la trayectoria vital de Diego de Almagro,
nacido hacia 1475 en la localidad manchega que lleva su nombre. Hijo de una
familia humilde, el futuro conquistador encarnó a la perfección el espíritu de
los hombres que, sin títulos ni privilegios, vieron en las Indias la
posibilidad de forjar un destino distinto.
La obra subraya el papel fundamental que
Almagro desempeñó en la empresa conquistadora junto a Francisco Pizarro y
Hernando de Luque. Aunque la posteridad haya otorgado a Pizarro un protagonismo
indiscutido, el autor recuerda que sin los recursos, el empeño y el compromiso
de Almagro, la conquista del Perú podría haber tenido un desenlace muy
distinto.
El libro rememora su participación
decisiva en los momentos clave de aquella epopeya, su nombramiento como
gobernador de Nueva Toledo y su arriesgada —y legendaria— expedición hacia
Chile, una de las travesías más duras y desoladoras de la historia de la
exploración en América.
La lectura conduce al lector hacia el
conflicto inevitable con los Pizarro, las guerras civiles del Perú y la
dramática ejecución de Almagro en Cuzco en 1538, un final que lo transformó en
símbolo de resistencia y bandera de sus fieles, los llamados “almagristas”.
Lejos de construir un héroe sin fisuras,
Álvaro Ocáriz propone una mirada compleja y profundamente humana: la del socio
traicionado, la del explorador empujado por la ambición, la del guerrero
vencido que, sin embargo, nunca renunció a su dignidad.
Un autor con una sólida trayectoria
intelectual
José Andrés Álvaro Ocáriz, natural de
San Sebastián, cuenta con una amplia formación académica en el ámbito de la
Filología y una larga carrera docente en Aragón, Cataluña, Navarra y País
Vasco. Además de haber desempeñado diversas responsabilidades en el Departamento
de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra, ha publicado numerosas obras
históricas y literarias, participado como jurado en premios de prestigio y
ofrecido más de trescientas cincuenta conferencias y recitales poéticos tanto
en España como en el extranjero.
Su prolífica producción incluye títulos
dedicados a figuras esenciales de la historia, la literatura y la cultura
españolas, como El Gran Capitán (2015), Vasco Núñez de
Balboa (2019), Pío Baroja, el hombre que vino del mar (2021), Miguel
Hernández, la voz truncada (2022), Sandor Petőfi, el poeta que
murió por la libertad (2022), Presencia vasca en la Armada
española (2023), El exilio navarro en América (2023)
o Dionisio Ridruejo, un soriano en el corazón del Estado (2025),
entre otros.
Su nuevo libro se integra en esa línea
de recuperación histórica rigurosa y divulgativa.
Una obra con vocación solidaria
El proyecto tiene, además, un propósito
profundamente humano: los beneficios derivados de la venta del libro se
destinarán íntegramente al tratamiento de una niña de cuatro años que padece
duplicidad del cromosoma 22, una enfermedad rara asociada a importantes
dificultades en el desarrollo y la adquisición del lenguaje. El autor convierte
así la memoria de un hombre marcado por la adversidad en un gesto de esperanza
y apoyo hacia quienes hoy enfrentan sus propias batallas.
Disponibilidad
El libro “Diego de Almagro,
el destino trágico de un conquistador” ya está disponible para su
adquisición a través de Amazon
sábado, 1 de noviembre de 2025
Diego de Almagro, el destino trágico de un conquistador
La
Historia, en su vasto tejido de memorias y silencios, suele privilegiar a unos
pocos nombres que se convierten en símbolos de épocas enteras. Así ha ocurrido
con la conquista del Perú, donde la figura de Francisco Pizarro ha alcanzado la
condición de arquetipo, dejando en penumbra a quienes compartieron con él las
fatigas y los triunfos de la empresa. Entre esos hombres, ninguno resulta tan
significativo, y al mismo tiempo tan olvidado, como Diego de Almagro, “el
Viejo”, cuyo destino estuvo marcado por la grandeza y la desgracia en igual
medida.
Diego
de Almagro nació hacia 1475 en la localidad manchega del mismo nombre, en el
seno de una familia modesta. Esa circunstancia marcaría de algún modo su
existencia: la necesidad de abrirse camino sin más apoyo que su esfuerzo, su
coraje y su voluntad indomable. Como tantos otros hombres de su tiempo, vio en
las Indias una promesa de redención y fortuna. La aventura ultramarina ofrecía
a quienes no tenían títulos ni herencias la posibilidad de forjarse un nombre y
Almagro se aferró a esa esperanza.
Su
camino le condujo pronto a la isla La Española y más tarde a Panamá, donde
conoció a Francisco Pizarro y Hernando de Luque. Entre ellos formó la sociedad
que aspiraba a la conquista del Perú, un reino del que llegaban rumores de
riquezas incalculables. La alianza de estos tres hombres fue el germen de una
de las gestas más trascendentales de la expansión española en América. Sin
embargo, el pacto estaba destinado a tensiones irreconciliables: diferentes
temperamentos, distintas ambiciones y, sobre todo, desigual fortuna, acabarían
por resquebrajar la empresa común.
Diego
de Almagro aportó a la sociedad algo fundamental: recursos, empeño y un
compromiso sin reservas con la aventura. Pizarro era la voluntad inflexible;
Luque, el respaldo financiero y eclesiástico; pero Almagro fue el socio
necesario que sostuvo la empresa en sus momentos más precarios. El nombre de
Almagro figura en los momentos cruciales de aquella epopeya, aunque las
crónicas posteriores lo relegaran a un papel secundario.
Sin
embargo, su destino no se agotó en el Perú. A él correspondió la gobernación de
Nueva Toledo, cuya jurisdicción le empujó hacia el Sur en busca de nuevas
tierras. La expedición a Chile constituye uno de los episodios más dramáticos
de su vida: meses de penurias, hambre y desolación a través de los desiertos de
Atacama y las alturas andinas, para hallar un territorio agreste y esquivo, muy
distinto de las promesas de oro que le habían impulsado. La empresa fue un fracaso
material, pero un testimonio de resistencia que todavía hoy impresiona.
Cuando
regresó a Cuzco, cansado y desengañado, Almagro se encontró en el centro de un
conflicto inevitable: la disputa con los Pizarro por la posesión de la capital
incaica. Aquella rivalidad, que había germinado en los albores de la conquista,
se desató con violencia en las llamadas “Guerras Civiles del Perú”. De socio
leal, Almagro pasó a ser enemigo declarado; de conquistador triunfante, se
convirtió en prisionero. Y, finalmente, en 1538, tras la derrota en la batalla
de las Salinas, fue ejecutado en e Cuzco, en medio de súplicas por la vida que
no conmovieron a sus adversarios.
El
fin de Diego de Almagro fue trágico, pero no silencioso. Sus partidarios, los
“almagristas”, continuaron su causa bajo la figura de su hijo, Diego de Almagro
“el Mozo”, prolongando la lucha contra los Pizarro y dejando en la memoria de
la época una huella de fidelidad y de rebeldía. Así, su muerte no borró su
nombre: lo convirtió en bandera de resistencia, en símbolo de los que no se
resignaban a quedar bajo la hegemonía de una sola familia.
¿Por
qué recordar hoy a Diego de Almagro? Porque en él se refleja, con crudeza, la
otra cara de la conquista: la del hombre que, pese a haber compartido la gloria
de los grandes triunfos, acabó en la derrota y el olvido. Su figura nos obliga
a mirar la epopeya no sólo como relato de victorias, sino también como drama
humano, tejido de alianzas quebradas, pasiones desbordadas y ambiciones
desmedidas. Almagro encarna la condición del conquistador sin herencia, del
hombre que buscó en las Indias lo que el Viejo Mundo le había negado y que, al
final, halló en aquellas tierras no riqueza ni honor duradero, sino soledad y
muerte.
Este
libro no pretende levantar un monumento sin grietas, ni hacer de Almagro un
héroe sin tacha. Pretende, más bien, rescatar su memoria del rincón de las
sombras donde suele quedar relegada y ofrecer al lector la posibilidad de
contemplar la conquista desde una perspectiva distinta: la del socio traicionado,
la del explorador incansable, la del adversario vencido. Porque la historia de
América, en toda su complejidad, no puede comprenderse únicamente desde el
relato de los vencedores.
Invito
al lector a adentrarse en estas páginas con la conciencia de que la vida de
Diego de Almagro no es sólo la crónica de un conquistador, sino también la
parábola de una época. Una parábola donde el sueño de grandeza y la dureza del
destino se entrelazan y donde la búsqueda de gloria se confunde,
inevitablemente, con la tragedia.


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