martes, 31 de octubre de 2023
lunes, 23 de octubre de 2023
exposición sobre el Holodomor
miércoles, 18 de octubre de 2023
Tres de noviembre en Lerín
El tres de noviembre lo presentamos en Lerín , patria chica de Amado Alonso.
Si alguien no puede acudir, ya sabe que puede adquirirlo en librerías. Basta con indicar el título, el nombre del autor y que lo distribuye Elkar.
También se puede adquirir en Amazon, tanto en formato e-book como en formato libro.
martes, 17 de octubre de 2023
Exposición sobre el Holodomor
Del 23 de octubre al 15 de noviembre podrá contemplarse, en la Escuela de Música del Valle de Egüés la exposición sobre el Holodomor.
El viernes día 27 de octubre a las 19,15 tendrá lugar una charla sobre el tema.
sábado, 14 de octubre de 2023
Las mejores obras de la poesía española.- Garcilaso de la Vega
Si Garcilaso volviera,
Poeta renacentista español nacido en Toledo hacia 1501. Perteneciente a
una noble familia castellana, Garcilaso de la Vega participó ya desde muy joven
en las intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del rey
Carlos I y tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. Participó en
la expedición a Rodas (1522) junto con Juan Boscán y en 1523 fue nombrado
caballero de Santiago.
En 1530 Garcilaso se desplazó con Carlos I a
Bolonia, donde el monarca fue coronado emperador. Permaneció allí un año hasta
que, debido a una cuestión personal mantenida en secreto, fue desterrado a la
isla de Schut, en el Danubio, y después a Nápoles, donde residió a partir de
entonces. Habiendo sido herido de muerte en combate durante el asalto a la
fortaleza de Muy (Provenza), Garcilaso fue trasladado a Niza, donde murió.
Su escasa obra conservada, escrita entre 1526
y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Juan Boscán en Barcelona,
bajo el título de Las obras de Boscán
con algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el
Renacimiento literario en las letras hispánicas. Sin embargo, es probable que
antes hubiera escrito poesía de corte tradicional, y que fuese ya un poeta
conocido.
Garcilaso se sumó rápidamente a la propuesta
de su amigo Juan Boscán de adaptar el endecasílabo italiano a la métrica
castellana, tarea que llevó a cabo con mejores resultados, puesto que adoptó un
castellano más apto para la acentuación italiana y la expresión de los nuevos
contenidos poéticos, de tono neoplatónico, propios de la poética italiana
renacentista.
Muchas de sus composiciones reflejan la pasión
de Garcilaso por la dama portuguesa Isabel Freyre, a quien el poeta conoció en
la corte en 1526 y cuya muerte, en 1533, le afectó profundamente. Los cuarenta
sonetos y las tres églogas que escribió se mueven dentro del dilema entre la
pasión y la razón que caracteriza la poesía petrarquista; en estos poemas el
autor recurre, como el mismo Petrarca, al paisaje natural como correlato de sus
sentimientos, mientras que las imágenes de que se sirve y el tipo de léxico
empleado dejan traslucir la influencia de Ausias March. Escribió también cinco
canciones, dos elegías, una epístola a Boscán y tres odas latinas, inspiradas
en la poesía de Horacio y Virgilio.
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo
escribir de vos deseo;
vos sola lo
escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun
de vos me guardo en esto.
|
En esto estoy y
estaré siempre puesto;
que aunque no cabe
en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo
que no entiendo creo,
tomando ya la fe
por presupuesto.
|
Yo no nací sino
para quereros;
mi alma os ha
cortado a su medida;
por hábito del alma
mismo os quiero.
|
Cuanto tengo
confieso yo deberos;
por vos nací, por
vos tengo la vida,
por vos he de
morir, y por vos muero.
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y
en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged
de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará
la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.
El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de cantar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando.
Corrientes aguas puras,
cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas d’alegría;
y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso en el reposo,
estuve ya contento y descansado.
¡ Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí algún hora,
que, despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que’s más que’l hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.
¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma, doquier que ellos se volvían?
¿Dó está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
que de mí mis sentidos l’ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro
como a menor tesoro
¿adónde están, adónde el blanco pecho?
¿Dó la columna que’l dorado techo
con proporción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya s’encierra,
por desventura mía,
en la escura, desierta y dura tierra.
¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que habia de ver, con largo apartamiento,
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
El cielo en mis dolores
cargó la mano tanto
que a sempiterno llanto
y a triste soledad me ha condenado;
y lo que siento más es verme atado
a la pesada vida y enojosa,
solo, desamparado,
ciego, sin lumbre en cárcel tenebrosa.
jueves, 12 de octubre de 2023
El presidente de la Generalitat con mi libro sobre Lesya Ukrainka
En esta foto aparece el presidente de la Generalitat, señor Pere Aragonés, a quien le han obsequiado con un ejemplar de mi libro sobre Lesya Ukrainka que, como sabéis, es el primer libro que se escribe en España y en español sobre este símbolo de la nación ucraniana.
sábado, 7 de octubre de 2023
sábado, 30 de septiembre de 2023
6 de octubre, San Isidro en Alcobendas
viernes, 8 de septiembre de 2023
Las mejores poesías de la literatura española (en mi opinión, claro está) Francisco de Quevedo
Hoy, aniversario del fallecimiento del genial Francisco de Quevedo voy a dedicarle esta entrada. En
https://dariomadrid.com/francisco-de-quevedo-todos-los-que-parecen-estupidos-lo-son-y-ademas-tambien-lo-son-la-mitad-de-los-que-no-lo-parecen/?s=09
hablan de su vida:
Francisco de Quevedo: «Todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen»
DarioMadrid septiembre 8, 2022 0Francisco de Quevedo, autor de la frase «todos los que parecen estúpidos, lo son y, además también lo son la mitad de los que no lo parecen”, fue bautizado en la iglesia de San Ginés, en la calle Arenal, muy cerca de la Puerta del Sol de Madrid.

Nació en Madrid el 14 de septiembre de 1580. Provenía de una familia de hidalgos nacidos en las montañas de Cantabria que trabajaban en la Corte. Su padre fue secretario de la hermana del rey, María de Austria y con posterioridad de la cuarta esposa de Felipe II, Ana de Austria.
El joven Quevedo estudió en el Colegio Imperial de los Jesuitas de Madrid, actual Instituto de San Isidro. También curso estudios en la Universidades de Alcalá de Henares y en la de Valladolid donde empezó a ser conocido como gran poeta y comenzó su rivalidad con Góngora.
Tendía a tirar de la espada con frecuencia. De hecho en la calle Mayor de Madrid asestó una cuchillada en el brazo a un capitán llamado Rodríguez y en la plaza de San Martín envió a criar malvas a un sujeto que importunaba a una dama.
Inició una relación con el duque de Osuna en el año 1606 mientras cursaba estudios de teología. Acabó siendo su amigo, consejero y secretario. En 1613 acompañó al duque a Sicilia cuando fue nombrado virrey viéndose envuelto en numerosas intrigas y alguna que otra conjura.
La Plaza de la Villa desde la calle del Codo. Aquí tenía la costumbre de orinar Quevedo tras de sus juergas. Los vecinos molestos le colocaron una cruz con un cartel en que se podía leer: «No se mea donde hay una cruz». D. Francisco contestó: «No se coloca una cruz donde se mea».
Sus pendencias y enfrentamientos con el poder le llevaron a visitar los calabozos. «Visitó» alguna vez la Cárcel de la Corte de Madrid, el edificio donde actualmente se encuentra actualmente el Ministerio de Asuntos Exteriores que fue construido por orden de Felipe IV en 1629.
Quevedo también estuvo preso en una celda del Convento de San Marcos de León cuando contaba con 61 años de edad. Estuvo más de tres años allí encerrado a causa de una denuncia por traición y sus relaciones con la diplomacia francesa. Salió de la prisión muy mermado de salud.
Francisco de Quevedo falleció el 8 de septiembre de 1645 en el convento de los dominicos de Villanueva de los Infantes, provincia de Ciudad Real, Aún se conserva la celda en que falleció.
Y estos son algunos de sus poemas:
A Lope de Vega
Las fuerzas, Peregrino
celebrado,
afrentará del tiempo y del olvido
el libro que, por tuyo, ha merecido
ser del uno y del otro respetado.
Con lazos de oro y yedra acompañado,
el laurel con tu frente está corrido
de ver que tus escritos han podido
hacer cortos los premios que te ha dado.
La envidia su verdugo y su tormento
hace del nombre que cantando cobras,
y con tu gloria su martirio crece.
Mas yo disculpo tal atrevimiento,
si con lo que ella muerde de tus obras
la boca, lengua y dientes enriquece.
A un hombre de gran
nariz
Érase un hombre a una
nariz pegado,
Érase una nariz superlativa,
Érase una alquitara medio viva,
Érase un peje espada mal barbado;
Era un reloj de sol mal encarado.
Érase un elefante boca arriba,
Érase una nariz sayón y escriba,
Un Ovidio Nasón mal narigado.
Érase el espolón de una galera,
Érase una pirámide de Egito,
Los doce tribus de narices era;
Érase un naricísimo infinito,
Frisón archinariz, caratulera,
Sabañón garrafal morado y frito.
Amor constante más allá de la muerte
Cerrar podrá mis ojos
la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;
Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,
Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Definición del amor
Es hielo abrasador, es
fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo;
enfermedad que crece si es curada.
Éste es el niño Amor, éste es su abismo.
¿Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
Poderoso caballero
Madre, yo al oro me
humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Nace en las Indias honrado,
donde el mundo le acompaña;
viene a morir en España,
y es en Génova enterrado.
Y pues quien le trae al lado
es hermoso, aunque sea fiero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Son sus padres principales,
y es de nobles descendiente,
porque en las venas de Oriente
todas las sangres son Reales.
y pues es quien hace iguales
al rico y al pordiosero,
poderoso caballero
es don Dinero.
¿A quién no le maravilla
ver en su gloria, sin tasa,
que es lo más ruin de su casa
doña Blanca de Castilla?
Mas pues que su fuerza humilla
al cobarde y al guerrero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Es tanta su majestad,
aunque son sus duelos hartos,
que aun con estar hecho cuartos
no pierde su calidad.
Pero pues da autoridad
al gañán y al jornalero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Más valen en cualquier tierra
(Mirad si es harto sagaz)
sus escudos en la paz
que rodelas en la guerra.
Pues al natural destierra
y hace propio al forastero,
poderoso caballero
es don Dinero.
Soneto amoroso
A fugitivas sombras doy
abrazos;
en los sueños se cansa el alma mía;
paso luchando a solas noche y día
con un trasgo que traigo entre mis brazos.
Cuando le quiero más ceñir con lazos,
y viendo mi sudor, se me desvía,
vuelvo con nueva fuerza a mi porfía,
y temas con amor me hacen pedazos.
Voyme a vengar en una imagen vana
que no se aparta de los ojos míos;
búrlame, y de burlarme corre ufana.
Empiézola a seguir, fáltanme bríos;
y como de alcanzarla tengo gana,
hago correr tras ella el llanto en ríos.
EPÍSTOLA SATÍRICA Y
CENSORIA CONTRA LAS COSTUMBRES PRESENTES DE LOS CASTELLANOS, ESCRITA A DON
GASPAR DE GUZMÁN, CONDE DE OLIVARES, EN SU VALIMIENTO (fragmento)
No he de callar por más que con el dedo,
ya tocando la boca o ya la frente,
silencio avises o amenaces miedo.
¿No ha de haber un espíritu valiente?
¿Siempre se ha de sentir lo que se dice?
¿Nunca se ha de decir lo que se siente?
Hoy, sin miedo que, libre, escandalice,
puede hablar el ingenio, asegurado
de que mayor poder le atemorice.
En otros siglos pudo ser pecado
severo estudio y la verdad desnuda,
y romper el silencio el bien hablado.
Pues sepa quien lo niega, y quien lo duda,
que es lengua la verdad de Dios severo,
y la lengua de Dios nunca fue muda.
SONETO A LUIS DE GÓNGORA
Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;
apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.
¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?
No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.
Represéntase la brevedad de lo que se vive
y cuán nada parece lo que se vivió
“¡Ah de la vida!”… ¿Nadie me responde?
¡Aquí de los antaños que he vivido!
La Fortuna mis tiempos ha mordido;
las Horas mi locura las esconde.
¡Que sin poder saber cómo ni adónde
la salud y la edad se hayan huído!
Falta la vida, asiste lo vivido,
y no hay calamidad que no me ronde.
Ayer se fue; mañana no ha llegado;
hoy se está yendo sin parar un punto:
soy un fue, y un será, y un es cansado.
En el hoy y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.
A una rosa
Ayer naciste, y morirás mañana.
Para tan breve ser, ¿quién te dio vida?
¿Para vivir tan poco estás lucida,
y para no ser nada estás lozana?
Si te engañó su hermosura vana,
bien presto la verás desvanecida,
porque en tu hermosura está escondida
la ocasión de morir muerte temprana.
Cuando te corte la robusta mano,
ley de la agricultura permitida,
grosero aliento acabará tu suerte.
No salgas, que te aguarda algún tirano;
dilata tu nacer para tu vida,
que anticipas tu ser para tu muerte.
Contra Don Luis de Góngora
Este cíclope, no siciliano,
del microcosmo sí, orbe postrero;
esta antípoda faz, cuyo hemisferio
zona divide en término italiano;
este círculo vivo en todo plano;
este que, siendo solamente cero,
le multiplica y parte por entero
todo buen abaquista veneciano;
el minoculo sí, mas ciego vulto;
el resquicio barbado de melenas;
esta cima del vicio y del insulto;
éste, en quien hoy los pedos son sirenas,
éste es el culo, en Góngora y en culto,
que un bujarrón le conociera apenas.

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