miércoles, 8 de junio de 2016

Álvaro Ocáriz explora las raíces navarras de Sebastián Iradier









http://www.noticiasdenavarra.com/2016/06/06/ocio-y-cultura/cultura/alvaro-ocariz-explora-las-raices-navarras-de-sebastian-iradier

Álvaro Ocáriz explora las raíces navarras de Sebastián Iradier

Publicado por Desiréediciones, el libro recoge la trayectoria de este músico de vida desconocida

Lunes, 6 de Junio de 2016 - Actualizado a las 06:08h 

Pamplona - En una nueva incursión en la literatura biográfica, José Andrés Álvaro Ocáriz explora las raíces navarras del músico vitoriano Sebastián Iradier, además de trazar la trayectoria vital y artística del compositor. El título, Sebastián Iradier. Si a tu ventana llega una paloma.
 
“Son pocos los datos reales que conocemos de Iradier”, señala el autor, que indica que muchos de los que se han dado por auténticos proceden de la novela La sonrisa de Iradier, de Pío Baroja. Este nuevo volumen adopta la forma de biografía novelada del músico alavés, dedicando un apartado especial a su ascendencia navarra. Nacido en Lanciego (Álava) en 1809, su familia descendía de Andosilla, de donde era su abuela, María Osés. A los 9 años entró en el coro de Santa María de Vitoria, a los 16 obtuvo la plaza de organista de San Miguel Arcángel y en 1827 opositó y logró la plaza de organista y sacristán mayor de San Juan Bautista de Salvatierra. En 1829 se casó con Brígida de Iturburu y en 1833 partió a Madrid. En la capital se introdujo en los círculos aristocráticos, componiendo célebres bailes y mascaradas. En 1840 produjo un exitoso álbum de canciones nuevas españolas. Más tarde abrió una tienda de música, luego partió a París, de ahí giró por EEUU, México y Cuba, viajó a Londres y de vuelta a París, desde donde volvió a Madrid y poco después a Vitoria, donde murió en 1865. Su tema más conocido es la habanera La Paloma, versionada un sinfín de veces, como recoge este libro que también incluye una relación de obras del músico y numerosas fotos y documentos históricos. - D.N.


Para conseguir el libro, puedes ir a tu librería habitual e indicar el título, el autor y que lo distribuyen Elkar , Santos Ochoa y El Argonauta.

En el País Vasco y Navarra, en las librerías del grupo Elkar. 

Además,

en San Sebastián: Hontza y Lagun
en Vitoria: Ayala, Biblos, Aranbide, Jakintza
en Pamplona: Corte Inglés, Walden, Auzolan, Katakrak, Troas, Librerías Gómez
en La Rioja: Santos Ochoa, Cerezo      
en Madrid: El Argonauta

on line:

 http://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/sebastian-iradier/alvaro-ocariz-jose-andres/9788460855125

http://www.santosochoa.es/sebastian-iradier-si-a-tu-ventana-llega-una-paloma-9788460855125.html

http://www.elargonauta.com/libros/sebastian-iradier-si-a-tu-ventana-llega-una-paloma/978-84-608-5512-5/     

domingo, 5 de junio de 2016

Sebastián Iradier, 150 años de un genial músico vasco, en Euskonews nº 709

El artículo que he escrito para Euskonews, la revista de la Sociedad de Estudios Vascos/Eusko Ikaskuntza. Ya sabéis que el libro lo podéis encontra en vuestra librería habitual, indicando el nombre del autor, el título y que lo distribuyen Elkar, Santos Ochoa y El Argonauta   

 

Sebastián Iradier, 150 años de un genial músico vasco

José Andrés ÁLVARO OCÁRIZ

En diciembre pasado se recordaban los 150 años del fallecimiento de uno de los principales músicos vascos y del autor de la canción más veces versionada en lengua española: La Paloma.
Sebasti?n Iradier, Jos? Andr?s ?lvaro Oc?riz  

Sebastián Iradier, de  José Andrés Álvaro Ocáriz.

Por ello, desde la Asociación que dirijo, puse en marcha este proyecto para reivindicar la figura de uno nuestros músicos más desconocidos. Para ello, hemos escrito un libro: Sebastián Iradier. Si a tu ventana llega una paloma... a fin de dar a conocer datos reales sobre su vida.
Digo reales porque ficticios tenemos demasiados. Pío Baroja escribió una pequeña obra, La sonrisa de Iradier, en la que noveló sobre el compositor alavés. El problema que ha habido es que algunos presuntos historiadores se han basado en lo escrito por Baroja para hacer pasar por verdadero lo que era producto de la ficción novelesca. Porque Baroja era una novelista, un muy buen novelista, pero no era un historiador. Al escribir sobre Iradier, se limitó, por lo que parece, a ir a la Biblioteca Nacional, pedir lo que hubiese sobre Iradier y, con esos datos, compuso su obra.
En el libro que hemos publicado, hemos realizado una biografía novelada del músico alavés. Son pocos los datos los datos ciertos que conocemos de Iradier.

Les voy a resumir lo que aparece en la Wikipedia:
Sebastián de Iradier y Salaverri nació en Lanciego, el 20 de enero de 1809 - Falleció en Vitoria, el 6 de diciembre de 1865.
A los nueve años entró a formar parte del coro de la antigua Colegiata de Santa María de Vitoria. Con dieciséis años, obtiene la plaza de organista de la iglesia de San Miguel Arcángel de Vitoria. En 1827 oposita y gana la plaza de organista y sacristán mayor de la parroquia de San Juan Bautista de Salvatierra. En 1829, contrae matrimonio en esa ciudad con Brígida de Iturburu, Aparte de sus obligaciones musicales religiosas, siente gran afición por las canciones populares.
En 1833 se le concede permiso para perfeccionar en Madrid sus estudios de composición durante cuatro meses, que se convertirían en años, en los que faltaría a sus obligaciones de organista, puesto que cubriría interinamente su amigo y discípulo Antonio Ruiz de Landazábal.
A partir de su llegada a Madrid desarrollará una actividad frenética y una gran habilidad para introducirse en los círculos aristocráticos y relacionarse con importantes figuras de las letras, de la música y de la política, logrando gran prestigio y popularidad en la villa y corte.
Casa natal de Iradier en Lantziego, Alava

Casa natal de Iradier en Lantziego, Alava.

Era socio de la sección de música del Liceo Artístico y Literario, fue vicedirector de la Academia Filarmónica Matritense, era catedrático de armonía y composición del Instituto Español, profesor del Colegio Universal de Madrid y socio de honor de la Academia Filarmónica de Bayona.
Entre 1839 y 1850 será primer maestro de solfeo para el canto en el Real Conservatorio de Música de Madrid.
En septiembre de 1840 vuelve a Salvatierra para cobrar los atrasos que le debía el Cabildo, y forma parte del tribunal, que otorga la plaza vacante dejada por él a Antonio Ruiz de Landazábal.
Su gran habilidad para las relaciones públicas le permite introducirse en los salones de la más alta aristocracia de Madrid, entre ellos el de la condesa de Montijo. Las hijas de la condesa, Francisca, futura duquesa de Alba, y Eugenia, que será emperatriz de Francia, fueron alumnas suyas.
Conocerá a políticos como Narváez y González Bravo, a escritores extranjeros como Próspero Merimée, amigo y confidente de la condesa de Montijo, a famosos literatos españoles como Espronceda y Zorrilla, tendrá amistad con músicos, y relación con músicos extranjeros en su paso por España, como Liszt y Glinka.
Durante su etapa madrileña inicia una actividad musical imparable. Compone obras para bailes de máscaras, que le darán gran celebridad. Realiza alguna incursión en la zarzuela, pero sobre todo comienza a producir canciones, que marcarán definitivamente su trayectoria en el mundo de la música y que le proporcionarán la fama.
En 1840 aparece publicada por el Álbum Filarmónico su primera colección de canciones nuevas españolas con acompañamiento de piano-forte, con textos de arios autores: Peral, Campoamor, Príncipe, Satorres y García Gutiérrez.
Su instinto mercantil le impulsará a abrir más adelante un almacén de venta de música y pianos, en la calle del Príncipe nº16, y una litografía e imprenta en la calle de Peligros, que le permitirán imprimir y vender sus propias obras. En Madrid contrae nuevo matrimonio, del que nacerá una hija.
En 1850 viaja a París y consigue introducirse en los círculos musicales parisinos. Conocerá a Rossini y se relacionará con cantantes y bailarinas célebres, que interpretarán sus canciones y le proporcionarán cierta fama. Aumentan las peticiones de nuevas obras para canto y para danza, y su música, se pasea por los salones de la capital francesa con gran éxito.
En 1857 inicia una gira con la célebre contralto Marieta Alboni por Estados Unidos, México y Cuba, que comprendía Nueva York, Boston, Filadelfia, Nueva Orleáns, México y La Habana, dando a conocer sus canciones y encontrando la inspiración criolla para algunas nuevas. En Nueva York participa en conciertos privados de la alta burguesía.
De regreso a Europa, permanece un tiempo en Londres, y vuelve a París. Día a día aumenta su celebridad, hace valer el mérito de haber sido maestro de canto de la emperatriz Eugenia, sus canciones se interpretan por doquier y por los cantantes más renombrados,
La última etapa de su existencia es la más oscura, no sólo por la falta de noticias sobre su vida, sino también por una enfermedad que al parecer le afectó a la vista en París y que le hizo regresar a España.
Al final volverá a Vitoria. Desde allí se acercaría alguna vez a Salvatierra, donde era muy recordado. Fallecerá aquí, en Vitoria, el 6 de diciembre de 1865.
Fue conocido principalmente por sus habaneras y especialmente por la titulada La Paloma, compuesta alrededor de 1860 tras una visita a Cuba. Ésta se hizo extremamente popular en España y en América, y fue responsable de la fuente de popularidad que alcanzó la habanera.
También es de Iradier la famosa habanera El arreglito. Ésta, incluida por Georges Bizet en su ópera Carmen, es conocida por su título El amor es un pájaro rebelde. Bizet dijo haberla utilizado creyéndola de autor anónimo.

Mausoleo donde se encuentran los restos de Iradier en el cementerio de Vitoria

 Mausoleo donde se encuentran los restos de Iradier en el cementerio de Vitoria.

Partiendo de los datos reales sobre Iradier le hemos colocado en el mundo que le tocó vivir, en el mundo del Romanticismo. A su lado encontrarán a José Zorrilla, el dramaturgo romántico, cuya colaboración con Iradier fue bastante importante y bastante desconocida. Y también a personajes como José María Iparraguirre,... Y hemos aportado los datos reales sobre su vida que hemos encontrado en diversos archivos, datos que no vamos a desvelar y que invitamos a que los descubran leyendo.
Después de la parte en la que hablamos de la persona de Iradier, lo hacemos de su obra. Van a encontrar la relación de todas las obras que se conservan de este gran músico alavés. Van a poder leer también el listado de las versiones que se han realizado de la habanera La Paloma. Incluimos también el listado de las versiones que ha tenido su obra El arreglito.
Y me he permitido añadir dos manuscritos de Iradier, el de su Himno a Navarra y una titulada Canción del irudamacho, que no es otra que el Donostiako hiru damatxo.
Hasta ahora se ha considerado que es una canción popular. ¿Podríamos afirmar que es de Iradier? Lanzo esa pregunta. Lo que es claro es que, por la fecha aproximada del manuscrito, que es la misma en la que los entendidos en música datan la canción, no podemos decir que Iradier no lo sea.
Después de hablar de la vida y obra de Iradier, he incluido un apéndice fotográfico con fotos a todo color en el que podrán encontrar no sólo las que la mayor parte de ustedes conocen. Las de aquí y las de Lanciego, sino también las de Madrid, las de los lugares que frecuentó Iradier, el lugar en el que se encontraba su tienda de pianos y de instrumentos musicales, el lugar en el que estuvo su imprenta, los palacios en los cuales su presencia era asidua.
Pueden aprovechar las fotos del libro para, si van a Madrid, recorrer los lugares relacionados con nuestro compositor y realizar una especie de ruta de Iradier en la villa y corte.
Después del apéndice fotográfico, incluyo un apéndice documental.
La genealogía de Iradier, de Sebastián Iradier. Y recalco lo de Sebastián Iradier porque las dos que circulan por ahí se han hecho más mirando a Manuel Iradier o a Eduardo Dato Iradier que al músico de Lantziego.
Encontrarán el acta de provisión de plaza de organista de Salvatierra-Agurain, la partida de nacimiento de su hijo mayor, una denuncia que le interpusieron por, supuestamente, haber tenido un hijo con la criada del cura y otros datos curiosos e interesantes.
No me queda nada más que recordar que, adquiriendo este libro, apoyan la labor social de la Asociación Cultural Literatura y Sociedad y animarles a que conozcan más a este gran compositor vasco que, como decía Baroja, fue dejando por donde fue, una sonrisa y una canción.

sentimiento pepinero

En este blog en el que suelo hablar de cultura, deporte, literatura,... voy a referirme al ascenso a primera división del fútbol estatal de un equipo modesto, el Leganés.

Hacia enero la Asociación Cultural Literatura y Sociedad me preguntó si tenía algo sobre Blas de Otero. Les cedí el manuscrito que había escrito y se pusieron en contacto con diversas entidades para ver si podían publicar, dentro de su proyecto LIBRO SOLIDARIO, el libro que lleva por título EL MADRID DE BLAS DE OTERO.

Inmediatamente, el Ayuntamiento de Leganés se puso en contacto con la Asociación y decidieron publicar el libro, demostrando la gran estima que Leganés tiene hacia la Cultura.

El 15 de marzo de 2016, cuando Blas de Otero habría cumplido cien años, presentamos el libro en Leganés. El municipio se volcó con este poeta que vivió, aunque por poco tiempo, entre ellos.


Con Juan Antonio Resalt, Cronista oficial de Leganés,  ante la estatua de Blas de Otero. La única que del poeta hay en España, además de la de Bilbao.


Con Luis Martín de la Sierra, Concejal de Cultura de Leganés. Aquí no hacen como en otros lugares donde ponen en cultura a la típica chica rubia o al chico a cuyo padre se le debe algo. No, en Leganés, se pone como responsable  de Cultura a una persona activa, seria y trabajadora. A una persona que sabe lo que es la Cultura y la aprecia.


En esta foto aparece el Alcalde de Leganés, don Santiago Lorente y dos concejales que participaron en el acto.

Leganés es casi la única ciudad  del mundo en la que uno va por la calle y puede leer la historia de la ciudad. En las calles hay unas placas que recuerdan episodios de la historia de Leganés. Son bastante interesantes.

Tiene una Universidad, un Museo de esculturas al aire libre





(Esto es para lo que alguos piensan que sirven los libros)
     

 

   

Además, es la única ciudad española que ha dedicado una avenida a la Lengua española.

Leganés es una ciudad acogedora, de gente sencilla y trabajadora. Una ciudad que siempre ha sido de primera y que, además, tiene ahora un equipo en primera división.

Visítenla y no se olviden de contemplar también el monstruo, el mostruo de Lega-Nes


sábado, 4 de junio de 2016

En memoria de Cassius Clay, Muhammad Alí, the greatest

En esta sociedad hipócrita que proscribe el boxeo como una aberración, todos los plumíferos hablarán estos días del fallecimiento de Clay. Para se hable menos de los boxeadores cuando mueren y más cuando están vivos, y en memoria de uno de los mayores y mejores DEPORTISTAS  que ha dado la Historia incluyo este artículo que aparecía en EL Mundo:





Muere Muhammad Ali, mito y leyenda del boxeo mundial

El legendario ex campeón del mundo de los pesos pesados, el estadounidense Muhammad Ali, falleció hoy a los 74 años de edad en un hospital de Phoenix (Arizona, EEUU) donde había sido ingresado el pasado jueves por problemas respiratorios. "Después de 32 años de luchar contra la enfermedad de Parkinson, Muhammad Ali murió a la edad de 74 años", anuncio Bob Gunnell, el portavoz de la familia Ali.
"El triple campeón de pesos pesados del mundo murió en la noche", dijo el comunicado. Minutos después, la confirmación llegó a través de su cuenta oficial de Twitter, en la que apareció una imagen del boxeador con la leyenda 1942-2016.
Los pesos pesados nunca habían conocido un ejemplar semejante: un atleta anatómicamente armonioso, de finos rasgos faciales, que se desplazaba por el cuadrilátero como si pisara sobre un lecho de plumas o gravitase sobre un colchón de aire. Una estatua animada de 192 centímetros y 102 kilos de músculos flexibles, animados por una plasticidad innata.
Poseído por las musas en lugar de las furias, eludía el contacto brutal de los de su género y reemplazaba los impactos por picaduras. No tenía puños, sino aguijones. "Pico como un abeja". No tenía pies, sino alas. "Floto como una mariposa". Parecía despreciar el intercambio de puñetazos como única forma de violenta imposición, sustituyéndolo por una variedad selectiva de roces letales. Norman Mailer aseguraba que le resultaba obsceno recibir golpes. Seguramente también infligirlos, aunque, en ese caso, el dolor ajeno, contribuía del único modo posible a cumplir los propósitos de quien los propinaba.
Su ferocidad era poética; y su potencia, sedosa. Era humano. Pero, en su decisión de distinguirse de los demás, se revestía de un distanciamiento despectivo hacia la especie. Odiaba. Pero, en la idealizada construcción de sí mismo, adornaba ese destructor sentimiento con ironía creativa. Se llamaba Cassius Marcellus Clay, en honor al abogado antiabolicionista del mismo nombre, embajador de Lincoln en Rusia y propietario liberador del tatarabuelo del púgil, a quien cedió su nombre.
Esa mezcla de apostura física y originalidad mental supuso el primer impacto de Clay en la cambiante, vitalista y neurótica sociedad estadounidense de su tiempo y, más tarde, en su extensión a la del mundo entero. Su prestancia y su inteligencia, o, al menos, su viveza mental, plasmada en un verbo caudaloso y punzante, atrajeron sin obstáculos hacia su persona la atención de ámbitos ajenos a la vidriosa aureola del boxeo y su hipnótica tenebrosidad. Un deporte mestizo de grandeza y miseria, del que emanaba una áspera lírica o una sórdida épica que atraía, fascinándolos mientras los repelía, a artistas e intelectuales.
Clay, una estrella amateur dirigida por el legendario Angelo Dundee, había sido campeón olímpico de los semipesados en los Juegos de Roma, en 1960. Pasó ese mismo año al profesionalismo y, entre esa categoría y la de los grandes pesos, entre 1960 y 1964, fue desembarazándose, con golpes casi desdeñosos de prestidigitador, ilustrados con rimas chuscas, de los rivales que los organizadores le ponían en su locuaz e histriónico camino. Especialmente del ilustre Archie Moore, un ídolo envejecido de 48 años.
El público, no sólo el aficionado, divertido, admirado y escandalizado, perplejo y revitalizado en sus afectos más heterodoxos, lo descubrió entonces. Y, tras la conquista del título mundial frente a la turbia y hosca mole llamada Sonny Liston, "el oso feo y torpe", lo elevó a la cima de un mundo -el del espectáculo, en el fondo- siempre ávido de celebridades insólitas pero impactantes y luminarias estrafalarias pero irresistibles.
En la muerte de Clay no queda nada de su existencia dentro y fuera del cuadrilátero que no se haya contado, glosado, analizado, interpretado y contextualizado hasta la saciedad. Hacía tiempo que el hombre, destruido por el Parkinson, había dado paso al mito y todo cuanto se había hablado y escrito acerca de su persona, su universo y su influencia habían adquirido el tono y la trascendencia de un único, universal y definitivo obituario.
Aunque resulte superfluo, recordemos que, en 1964, al día siguiente de vencer a Liston, y subyugado por la personalidad radical de Malcolm X, anunció su conversión al islamismo y se autobautizó como Muhammad Ali. Repitamos por enésima vez que renunció a vestir el uniforme ("ningún vietcong me ha llamado negro"), fue condenado como desertor, se le desposeyó de su titulo mundial y se le retiró la licencia. Con su fama intacta, incluso acrecida por la polémica, se ganó entonces la vida como orador incendiario en institutos y universidades.
Detengámonos, ¡cómo no!, en su victorioso regreso al ring en 1970, frente a Jerry Quarry, y en sus tres terribles peleas con Joe Frazier. La primera, en 1971, denominada "el combate del siglo", terminó con él en la lona y con Frazier reteniendo el título. La segunda, en 1974, le permitió reconquistar el cetro. La tercera, en 1975, "Thrilla in Manila", pasó a la historia de la crueldad boxística. Ambos rivales se asomaron a la muerte y, tras ese castigo, Ali empezó a sufrir problemas circulatorios. Quizás imbuido de una invulnerabilidad falsa, inherente al supremo concepto que tenía de sí mismo, los ignoró.
Le sobraron, pues, las 10 veces que subió después al cuadrilátero. Entre ellas, "cuando éramos reyes", frente a George Foreman, en aquel octubre del 74. en Kinshasa. El "Ramble in the Jungle", el estruendo en la jungla, el salvaje "Ali, bomaye!, (¡Alí, mátalo!)", de la muchedumbre sanguinaria. Luego perdería la corona ante un neófito Leon Spinks, aunque la recuperaría en la revancha y en el canto del cisne de un hombre ya erosionado y que, con casi 40 años, sucumbía ante Larry Holmes y Trevor Berbick, mientras su fatigada memoria se detenía, entre vacilaciones y lagunas, en los éxitos ante Bonavena, Cooper, Evangelista... En sus 61 combates (56 victorias y cinco derrotas), que no le deformaron el rostro pero le devastaron el cerebro. ¡Qué paradoja! ¡Qué ironía! Apolo reducido a una existencia vegetativa.
Ali prolongó en su iconoclasta edad adulta una infancia gemela, aunque, naturalmente, a escala infantil, en Louisville (Kentucky), en donde había nacido el 17 de enero de 1942. Hijo de una madre asistenta y un padre alcohólico y pintor de brocha gorda, estudiante pésimo pero enormemente popular, a veces hiriente, a veces quijotesco, se diseñó un futuro y se revistió de la determinación para alcanzarlo. Había escrito en su cazadora: "Clay, campeón del mundo". Pero eligió el ring por espíritu de revancha y no por amor al boxeo.
Gran parte de su grandeza residió en elevarse por encima de sus imperfecciones, en sobrevivir a sus contradicciones y en proyectarse más allá de sus defectos. Fue insolente, arrogante y provocador. Humilló de palabra a sus adversarios, muchos de ellos tan negros y marginados como él. No fue un modélico cuádruple esposo. No se comportó como un patriota y se arrojó en brazos de una religión ajena a la tradición y la vocación americanas. Se comportó como un racista inverso y su realidad estuvo a menudo por debajo de su calidad de símbolo.
Pero nada empañó su magnetismo ni rebajó su carisma. Fue 'The Greatest'. El más grande.