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domingo, 18 de noviembre de 2018

Antonio Machado en Arcos de Jalón y en Berlanga


Esta semana presentaré mi libro LA FLECHA QUE ME ASIGNÓ CUPIDO en dos localidades sorianas.

En este libro  hablo de los dos amores que Cupido inspiró en el alma de Machado: el amor a su esposa y el amor a las tierras sorianas, tierras que fueron cantadas con frecuencia a lo largo de la literatura. Desde los juglares sorianos que escribieron el Poema de Mio Cid hasta Blas de Otero, pasando por Gerardo Diego, Gustavo Adolfo Bécquer   o Dionisio Ridruejo.

El viernes 23 de noviembre a las 19,30 de la tarde lo presentaré en el Espacio Cultural de Arcos de Jalón y el sábado 24 de noviembre de las seis de la tarde, en un acto organizado por la Asociación de Mujeres La Rueda, en el salón de actos del ayuntamiento de Berlanga de Duero.


Si alguien no puede asistir y desea adquirir un ejemplar, puede acudir a su librería habitual, indicar el nombre del autor, el título y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.


Además:

 
En Soria, en Cosas de Soria, Las Heras y Santos Ochoa



 
 







sábado, 24 de marzo de 2018

Segovia, donde habita la incultura


El ayuntamiento de Segovia ha creado el lema de cultura habitada para intentar definir la gestión cultural del municipio pero parece ser que la cultura sólo interesa como excusa para cobrar buenos sueldos y que lo que realmente está habitada es la incultura.

Cuando publiqué mi libro sobre Machado me puse en contacto con las ciudades que forman parte de la red de ciudades machadianas por si deseaban organizar una presentación del mismo. 

En septiembre escribí al presunto coordinador cultural de Segovia y no sé ni si le llegó el correo , ni si lo leyó y ni si lo entendió. El caso es que aún no me ha contestado.

Pese a la desidia del ayuntamiento de una ciudad en la que Machado vivió durante once años, una asociación cultural segoviana se puso en contacto conmigo y organizamos un acto en homenaje al poeta sevillano.    

Cuando faltaba una semana, me encontré en mi Messenger un mensaje de la presidenta de la asociación de libreros de Segovia en el que me decían que ellos se encargaban de la venta del libro que iba a presentar.

Me quedé flipando por la desfachatez de esa señora. Si me hubieran invitado los libreros, si me hubieran pagado el viaje y el hotel, se entendería esa exigencia. Pero es inconcebible que el ayuntamiento segoviano tolere esta extorsión por la que una  asociación pide una "mordida" del treinta por ciento de los beneficios que se obtienen en la venta de los libros en un acto que ellos no han organizado. Es una especie de impuesto revolucionario que los escritores deben pagar para presentar un libro en la ciudad del acueducto. Una práctica que se podría imaginar en una asociación mafiosa y no puede tener cabida en una sociedad democrática. ¿O es que en Segovia la gente no compra libros y por eso se tienen que aprovechar del trabajo de los escritores?  

Es llamativo que los libreros lo que querían era solamente el dinero y que les importaba muy poco la figura de Machado, ya que no se acercaron por el acto.

Otra prueba del escaso nivel cultural es que en una ciudad que, repito, forma  parte de la red de ciudades machadianas, sólo un medio de comunicación se hizo eco de la noticia de que en Segovia se presentaba un libro sobre Antonio Machado. Sólo un medio. Parece ser que Machado no tiene mucho espacio en la programación de los medios de comunicación segovianos y en las mentes de quienes los dirigen.  

Lo que ya fue indignante es que en la biblioteca municipal de Segovia no hubiera ningún cartel anunciando la presentación de un libro. La llaman "casa de la lectura" y , realmente, no se lo creen ni ellos. Además, nos confinaron en una sala pequeñísima en la que sólo cabían 28 personas.

Otra prueba del nivel cultural segoviano es que sólo 20 personas acudieron a la presentación de un libro sobre Machado en una ciudad que, vuelvo a repetir, forma parte de la red  de ciudades machadianas. Sólo 20 personas. 

Creo que Machado se equivocó de ciudad y que tenía que haber residido en una que le valorase adecuadamente y que no utilizara su nombre como mero reclamo turístico.

Todo esto demuestra que cultura y Segovia son dos términos incompatibles a pesar de los sueldos, buenos y abundantes, que cobran los gestores culturales del ayuntamiento segoviano.