16 febrero 19:00
Valladolid
Ha fallecido Ángel María de Pablos, gracias a cuyo apoyo pude presentar en Valladolid mi libro sobre Antonio Tovar.
En homenaje a Ángel vaya este artículo que aparecía hoy en El Norte de Castilla:
¿Soñó el niño Ángel María en entrar algún día en El Norte? Seguramente. De lo que no cabe duda es que se crió durmiendo en él. Literalmente.
Circula una leyenda entre los clásicos del deporte de las dos ruedas, según la cual, el niño Ángel María, cuando bajaba a ver a su padre a la Redacción, la primera mesa con la que se topaba estaba ocupada por un señor con dientes prominentes no especialmente agraciado. «Si al principio Ángel María lo esquivaba para llegar a la mesa de su padre, con el tiempo fue acostumbrándose a su cara y acabó escuchándole contar batallitas y ojeando las revistas que tenía». Ese señor se llamaba Julián Merino, alias 'Lapize', autor del 'Manual del perfecto ciclista'. Las batallas que le contaba eran la de los ciclistas del Tour y las revistas eran las de ciclismo que conseguía de Francia. Merino falleció cuando Ángel María de Pablos tenía 14 años. A esa edad el periodista en ciernes empezó a ocupar su puesto como cronista de ciclismo en El Norte.
Enternecedor, ¿verdad? Pero no se confundan. Ángel María se formó en el periodismo de siempre, el que se hacía en aquella Redacción de plumillas, casi siempre pluriempleados, que narraban lo que acontecía en una ciudad de provincias, completó luego su formación en la Escuela de Periodismo y enseguida demostró sus ganas de innovar, de dejar su impronta, seguramente contagiado por el talento que reunía la Redacción de El Norte, un equipo que en lo periodístico era algo así como el Brasil del 70 en lo futbolístico. Allí estaban Manu Leguineche, César Alonso de los Ríos, Javier Pérez Pellón, José Jiménez Lozano, Emilio Salcedo… todos ellos bajo la dirección de Miguel Delibes.
Durante 25 años ocupó la jefatura de la sección de Deportes del diario, compatibilizando su trabajo con la dirección de programas radiofónicos en la emisora de Cope en Valladolid. En ese puesto de responsabilidad en la vieja Redacción de El Norte le pilló la ola que comenzó en los 80 y que aún ahora surfeamos porque se ha quedado para siempre por la que el deporte, las grandes retransmisiones televisivas, los Juegos Olímpicos, los Mundiales, el Tour y hasta la NBA, la Fórmula 1 y la Superbowl empaparon la cultura de masas y la gente pedía detalles, crónicas, análisis, rigor. Una demanda que el jefe de Deportes de El Norte supo ver y le llevó a pelear por dignificar el espacio de esa sección, tanto en tamaño como en calidad y en prestigio, una lucha en la que contó con la complicidad de una figura como la de Delibes.
Posteriormente, llamado por el Centro Regional de TVE en Castilla y León, tuvo a su cargo la información deportiva de ese centro territorial, simultaneando con la dirección de espacios de entrevistas y el de presentador del Informativo Regional. Y fue entonces cuando una de esas conjunciones astrales dio un vuelco a su carrera profesional y hasta a su vida. Era el año 1983 y el ciclismo, al que el gran público le venía dando la espalda desde los años 70, hizo una apuesta arriesgada con Luis Puig al frente de la Federación y de la mano de TVE, ofrecer íntegramente en directo los finales de etapa de aquella ronda que comenzó en Almusafes, Valencia. Los comentarios corrieron a cargo del veterano Antolín García, Ángel María de Pablos y Emilio Tamargo.
Y allí estaba el periodista-poeta-amante del teatro, que en unos tiempos sin Wikipedia se empollaba cada día el recorrido de cada etapa y se preparaba unos apuntes con todo lo que pudiera haber de interesante en la zona por la que discurría para integrar toda esa información en unas narraciones que inventaron si no un género al menos una forma de contar las gestas de los esforzados de la ruta, un estilo que no hizo sino demostrar que Ángel María era el indicado para renovar el discurso de las retransmisiones deportivas, haciendo compatible la narración de cuanto ocurría en carrera mientras abría el plano para que el televidente, además de bicicletas y maillots, viese cuanto decoraba el escenario de la competición, desde un pico montañoso a una iglesia románica, todos testigos del paso de -y esta metáfora es de su creación- la serpiente multicolor.
Se ha ido Ángel María, uno de los nuestros, un hombre bueno, poliédrico, didáctico, entretenido, cortés, educado, buen conversador. El tipo al que querrías en el asiento de al lado de un interminable trayecto transoceánico en avión. Y aunque solo sea por eso, por puro egoísmo, en este viaje no volará solo.
Si alguien desea que en su localidad montemos esta exposición, puede ponerse en contacto conmigo.
La Asociación de ucranianos de Navarra Berehynia me invitó a pronunciar unas palabras en el acto que llevaron a cabo para recordar el Holodomor. Esta fue mi intervención:
Dobrei vechir
Buenas tardes
Es para mí un placer venir esta tarde para explicarles
la labor que hemos realizado durante estos años sobre el Holodomor.
Cada año hemos llevado a cabo dos exposiciones. En
2020 realizamos la primera. Ese año la expusimos en el Civivox Juslarrocha y en
Tudela. Fue la primera vez que en la prensa navarra se hablaba de este tema. Al
año siguiente, fue en el civivox San Jorge, en Tudela y en el civivox del
Ensanche.
En 2022 en el Valle de Aranguren y en Tudela. Y este
año, lo hemos llevado a cabo en Milagro y en el Valle de Egüés y hemos dado
conferencias sobre el Holodomor en casi todos los centros de Civivox, aquí en
Civican, en Milagro, Tudela, en el Valle de Egüés y en los lugares donde hemos
puesto la exposición.
Solemos difundir estos actos a través de Facebook, por
lo que os agradecería que colaborarais a su difusión para que lleguen al mayor
número de personas.
En este afán que nos mueve por visibilizar la cultura
ucraniana, nos hemos puesto en contacto con el Parlamento de Navarra para que
realice una Declaración institucional de condena de este genocidio que se
produjo en Ucrania, pero cuyas consecuencias las estamos viviendo hoy día.
El hecho de que yo tenga dos hijas ucranianas me
compromete, más si cabe, para trabajar en la medida de mis posibilidades para
que, por lo menos en Navarra, se conozcan estos luctuosos sucesos y se conozca
también esta parte de la Historia de la humanidad que ha permanecido oculta
durante mucho tiempo.
Como bien sabe la mayor parte de ustedes, he escrito tres libros sobre Ucrania. El primero que se ha escrito en España sobre Taras Shevchenko.
Tarás Shevchenko es el creador de la conciencia nacional
ucraniana. En medio de la opresión que
sufría el pueblo por parte del imperio de los zares, alza la voz
reivindicando la libertad. Esto le llevará a sufrir en dos ocasiones el
destierro, pero no callará su voz profética.
El segundo fue sobre Lesya Ukrainka.
Es también el primero
que se escribe en España sobre esta autora ucraniana. Lesya
Ukrainka supone la visibilización de la
mujer en el mundo de la cultura. A pesar de la grave enfermedad que le
atenaza, necesita escribir para sentirse viva. Va a dedicar su corta vida a
crear un mundo poético basado en las tradiciones ucranianas y que trasciende
hacia la cultura universal.
Y el tercero ha sido la traducción de La canción del bosque de Lesya Ukrainka, libro que dentro de unos meses vamos a presentar en Pamplona, o así lo espero.
Los beneficios que se obtienen en la venta de estos libros se destinan al proyecto Solomyanska, un proyecto humanitario en ese distrito de Kyiv.
Estamos cerca de las
Navidades, momento en el que todo nos habla de paz y de alegría. En Amazon
pueden adquirir algún ejemplar para llevar, precisamente, la paz y la alegría a
esos lugares en los que la guerra y sus consecuencias anida ya desde hace casi
dos años.
Slava Ukraini
Este año he publicado tres libros:
El exilio navarro en América: Amado Alonso García y Manuel García Sesma
Presencia vasca en la Armada española
(Mavka) La canción del bosque de Lesya Ukrainka
Además de las charlas que di sobre el exilio navarro en América y el holodomor, el 24 de febrero estuve en Mijas, donde hablé sobre Tarás Shevchenko. En marzo, el día 9 di una charla en San Adrián sobre Ernestina de Champourcin, el día 10 de marzo, una sobre Lesya Ukrainka en Arnedo, el 26 ofrecí un recital de poesía ucraniana en Monzón, el 29 hablé sobre Baroja en la Euskal Etxea de Madrid y el día 30 hablé en Madrid sobre la poesía ucraniana.
El 26 de abril charlé sobre Ernestina en Cortes. El 21 de junio presenté en Madrid mi libro La cereza de Milagro en la gastronomía. En octubre, el 6 viajé a Alcobendas para hablar sobre San Isidro, el 16 hablé sobre Ernestina en Cáseda, el 17 sobre Miguel Hernández en Cortes. En noviembre, el 3 hablé en Lerín sobre Amado Alonso, el 16 presenté en San Sebastián Presencia vasca en la Armada española y el 21 lo presenté en Madrid.
En cuanto a las ventas de libros:
- 55 ejemplares de Churruca
- 26 de El exilio navarro en América
- 4 de Yo, Pedro Ruiz del Castillo
- 8 de Miguel Hernández, la voz truncada
- 1 de Sebastián Iradier
- 12 de Sandor Petofi
- 16 de Cuatro escritoras, cuatro miradas de mujer
- 6 de Luis Mariano
- 2 de El Gran Capitán
- 70 de Pío Baroja, el hombre que vino del mar
- 1 de El Madrid de Blas de Otero
- 1 de La flecha que me asignó Cupido
- 8 de Trafalgar
- 1 de Yo,el conde de Aranda
- 47 de Tarás Shevchenko, la voz de la Ucrania libre
- 14 de La cereza de Milagro en la gastronomía
- 5 de Diego de León
- 7 de Carlos, príncipe de Viana
- 128 de Presencia vasca en la Armada española
- 21 de La canción del bosque
Lo que hace un total de 530 libros.
En cuanto a las ventas por Amazon :
La canción del bosque: 9 libros
Antonio Tovar: 1 libro y 1 e-book
Galdós y el ferrocarril: 1 libro
Carlos, príncipe de Viana: 2 libros
Celaya, esencial: 3 e-book
Churruca: 14 libros
Cuatro escritoras. 1 e-book
Diego de León: 3 libros
El Gran Capitán: 3 e-book
La flecha que me asignó Cupido: 1 libro
Lesya Ukrainka: 7 libros y 5 e-book
Los relatos navarros de FNV: 1 e-book
Luis Mariano: 2 libros y 1 e-book
Presencia vasca: 1 libro y 1 e-book
Pío Baroja: 1 libro y 3 e-book
Sebastián Iradier: 1 libro
Sandor Petofi: 3 e-book y 1 libro
Tarás Shevchenko: 3 libros y dos e-book
Vasco Núñez de Balboa: 2 libros y 1 e-book
Yo, el conde de Aranda: 4 libros y 1 e-book
Yo, Pedro Ruiz del Castillo: 1 e-book
Lo que hace un total de 53 libros y 27 e-book
Sumada la venta directa con la de Amazon, tenemos 583 libros y 27 e-book.
El 21 de noviembre presentamos en Madrid mis libros Presencia vasca en la Armada española y Churruca, elogio histórico.
Estas son algunas fotos del acto:
Tanto el libro Presencia vasca en la Armada española como Churruca, elogio histórico pueden adquirirse en Amazon y en librerías los distribuye Elkar.
El 21 de noviembre ofrecí una charla en la calle General Arrondo de Madrid, y no pude de menos que acercarme al número 4 y sacar unas fotos del que fue el domicilio madrileño de Antonio Machado.
El 16 de noviembre presentamos en San Sebastián mi libro "Presencia vasca en la Armada española".
En el acto tomaron la palabra Ángel García Ronda y el Capitán de fragata Javier Díez de Rivera, Comandante Naval de San Sebastián.
Estas son algunas fotos del acto:
Muere Agustín Ibarrola, artista de la memoria, la
tierra y la dignidad del País Vasco
El pintor y
escultor bilbaíno muere a los 93 años en el hospital de Galdácano
Agustín
Ibarrola (Basauri, 1930-Galdácano, 2023) ha sido muchos artistas y un solo
ciudadano, un hombre granítico y sin fisuras hasta la noticia de su muerte a
los 93 años, llegada esta mañana desde Bilbao. Como artista, Ibarrola
hizo land-art, pintura de testimonio y de denuncia, investigación
etnicista vasquista, realismo social, abstracción geométrica, escultura
pública, constructivismo y brutalismo. Como ciudadano hizo el clásico
periplo trágico, de represaliado del franquismo a acosado por ETA, igual
que los libreros de
Lagun, igual que el escritor Raúl Guerra
Garrido. Guerra Garrido murió hace un año y Lagun cerró este mismo
verano. La muerte de Ibarrola también entristece porque significa la
desaparición de una generación, de un testigo en la historia reciente de España
y del País Vasco.
Más Baroja que
Unamuno, más Oteiza que Chillida, más Dau al Set que El Paso, más románico que
cualquier otra cosa, Agustín Ibarrola fue un pintor casi autodidacta que nació
para el arte a través de una serie de óleos vinculados a su tierra. Sus
primeras estampas de la siderurgia bilbaína y de la nostalgia del
caserío las pintó con óleos baratos sobre sábanas y telas de color
pardo de baja calidad, montadas en bastidores artesanales. La enseñanza del
pintor andaluz Daniel Vázquez Díaz, un cubista muy a su manera, lo ayudó a
ampliar intelectualmente su obra y, a la vez, a anudarla a la política. Vázquez
Díaz era de Río Tinto, comarca de industrias y luchas sindicales, como Bilbao.
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La política
habría de cambiar la obra de Ibarrola. Primero, porque el disgusto ante los
años de plomo del franquismo lo llevó a asociarse a otros artistas y escritores
disidentes, los miembros de Estampa Popular, un grupo que era una amistad más
que una escuela y que se unía por la estética realista y el sentido de denuncia
de sus obras. Ibarrola hubo de pagar ese activismo. En junio 1962, en un
momento de especial descontento y de penetración de Comisiones Obreras entre
los trabajadores de la minería y de la siderurgia, la policía detuvo al pintor,
al que acusó de instigar la revuelta obrera en Sestao. Ibarrola narró después
las torturas que sufrió en aquella época, describió la piel despellejada que le
dejaron sus interrogadores. Cuando fue a juicio, fue condenado a nueve
años de cárcel, de los que cumplió cinco.
En el presidio
de Burgos, Ibarrola tuvo permiso y material para pintar como forma de
reinserción. Ante los carceleros, componía paisajes más o menos
inocuos que le servían como ejercicio técnico. A escondidas, pintaba
otra obra clandestina, de tipo testimonial, pinturas sobre seda, dibujos con
tinta china sobre papel y pinturas a la cera sobre piedra y papel que, de
alguna manera, le descubrieron el filón del arte matérico.
En esa obra
secreta, Ibarrola documentó la vida carcelaria, retrató a sus
compañeros reclusos con afán psicológico y recreó el mundo de la
represión, las detenciones, las torturas en comisaría y los juicios. El artista
también compuso un "mural general de la represión en España" que
pintó por partes y que salió de la cárcel a escondidas para que el Partido
Comunista (PCE) lo ensamblara y expusiera como denuncia y propaganda. La mujer
de Ibarrola, Mari Luz Bellido, era su principal cómplice.
REDACCIÓN:PILAR ORTEGA
Durante los
siguientes años, Ibarrola entró y volvió a salir de la cárcel, expuso en
galerías de pueblo sus lienzos legales y chocó a menudo con la
censura, que prohibía sistemáticamente sus muestras en Bilbao, las
más ambiciosas, aquellas que, entre los lienzos apolíticos, incluían pequeñas
pistas del pintor social realista que Ibarrola era en secreto.
Hacia 1970, su
obra empezó a cambiar. Cuando su situación económica mejoró mínimamente, el
pintor quiso retomar la tradición del grabado que había conocido en Estampa
Popular y que entroncaba el arte con el mundo industrial que retrataba en sus
cuadros. Al cambiar de técnica, las composiciones figurativas de
Ibarrola empezaron a sintetizarse y a dirigirse hacia la abstracción y el
lenguaje de la arquitectura constructivista. Con ese mismo espíritu obrero,
el pintor buscó la compañía de otros artistas disidentes en un afán de presentarse
como parte de una gran autor colectivo y popular.
Un texto de
1974, un ensayo del crítico Joaquim Horta que tomaba la forma de una utopía
orwelliana, inventaba una ficha artística-policial para presentar al artista:
"Ibarrola, Agustín. Nacido en Bilbao. Su padre ha sido obrero de La
Basconia durante 50 años. Desea que un día le puedan llamar
obrero-pintor. Quiere ser libre y hacer también libres a todos los hombres de
su país. Es un gran artista y un hombre honesto. Es muy peligroso. Es
preciso vigilarlo y silenciar su nombre siempre que sea posible".
1974 aún era
la época de la inocencia. Franco se moría y ETA mataba. Las librerías
disidentes abrían en todas las ciudades y los grupos de ultraderecha las
atacaban. La cultura española salía al mundo con éxito, desde Chirino y Tàpies
hasta el cine de Víctor Erice y la arquitectura de Bofill. Ibarrola fue también
parte de ese momento: sus imágenes se convirtieron, como las de Chillida y
Oteiza, en emblemas de la Transición. Pero algo envilecido en el ambiente
llevó a elegir la soledad y el caserío al pintor que hasta entonces antes había
querido ser uno de los personajes del cartel del Novecento de
Bertolucci, el cuadro Il cammino dei lavoratori.
Puede que el
desencanto ocurriese en 1977, el año en el que Ibarrola pintó un gran mural
hecho en diálogo con el Guernica de Picasso, compuesto para
reclamar que la villa que había dado su nombre y su inspiración al gran cuadro
del siglo XX lo alojase en su regreso a España. Pero el nacionalismo ya
era cerril. Según se ha escrito, una concejala abertzale de aquella primera
generación de ayuntamientos democráticos preguntó en un pleno: "¿Y ese
Pablo Ruiz, qué más ha hecho por Guernica?». Ibarrola no podía compartir mucho
con aquella gente.
En 1977, ETA
mató a 11 personas y cometió más de 100 ataques En mayo de ese año, 33
artistas, escritores y profesores publicaron en el Diario Vasco el Manifiesto
de 33 intelectuales vascos sobre la violencia. Aún estamos a tiempo. José
Miguel de Barandiarán, Koldo Mitxelena, Julio Caro Baroja, Eduardo
Chillida, José Ramón Recalde, Agustín Ibarrola, José Antonio Ayestarán,
Gabriel Celaya, Martín Ugalde y Javier Lete, entre otros, aparecían entre las
firmas. Aquellos a los que se dirigía el texto tomaron nota y convirtieron a
Ibarrola en su enemigo. El nuevo sistema de poder y cultura vinculado a la PNV
y al gobierno autonómico no llegaron a tanto, pero dejaron al pintor bilbaíno
en la indiferencia.
En 1981,
Ibarrola abandonó la militancia en el Partido Comunista de España y se refugió
en su caserío de Oma, en el municipio de Kortezubi. Al año siguiente, empezó a
trabajar en un nuevo lenguaje, en un diálogo con el paisaje de su valle.
La naturaleza fue su lienzo y los troncos de cientos de pinos de plantaciones
madereras se convirtieron en un gran mural en tres dimensiones que era al mismo
tiempo arte primitivo y land art, cuento de terror y celebración de
la vida. Durante los siguientes años, el bosque pintado de Oma se dio a conocer
a través de exposiciones fotográficas que alcanzaron una popularidad inmensa en
toda España.
Ibarrola, que
había elegido la soledad pero no el silencio político y que había sido fundador
del Foro de Ermua, habría de pagar ese éxito. Desde junio de 2000, el bosque
pintado empezó a ser objeto de pequeños actos de vandalismo. En 2002, unas
pintadas aparecieron en su recinto: «Ibarrola español. ETA mátalo».
Ibarrola
español, Ibarrola vasco. El tema del bosque de Oma no podía estar más vinculado
a su tierra, igual que la obra escultórica que el artista desarrolló en esas
décadas de éxito y acosos hablaba de su memoria: las traviesas de las vías
férreas y los desechos del viejo Bilbao eran su materia prima. Como no
se podía ser más vasco ni más obrerista que Ibarrola, su figura se hizo
odiosa para aquellos a los que confrontaba.
Hubo un
momento en el que Ibarrola, ya un viejo maestro, claudicó. En el invierno de
2004 a 2005, alguien entró en su casa y quiso quemar el almacén en el que
guardaba su obra. ETA estaba a punto de anunciar su alto al fuego definitivo
pero la presión ambiental fue más insoportable que nunca para Ibarrola. Alfredo
Melgar, un empresario vinculado al mundo del arte y a la fundación ¡Basta Ya!,
le ofreció entonces un refugio. Una finca llamada Garoza, en el valle del
Amblés, a 20 kilómetros de Ávila. Un encinar de 11 hectáreas, en el que
Ibarrola podría encontrar descanso.
Durante los
siguientes cinco veranos, desde 2005 hasta 2009, el artista fue a Ávila, y
pintó las piedras en Garoza. No tenía ningún asistente, ninguna
compañía más que la de Mariluz y la de un guardés, que los ayudaba a cargar con
la pintura. Las rocas, un granito con tendencia a descomponerse en arena, se
convirtieron en su desahogo y en su última gran obra. Cuando inauguró aquel
parque pintado en 2015, Ibarrola dijo que aquellas 115 rocas que los visitantes
tenían que buscar en un paseo de 40 minutos ya no hablaban de "los mitos y
las leyendas del País Vasco porque aquí, la referencia es un homenaje a la
vanguardia del arte".
"A veces,
no puedo entender bien por qué somos tan localistas", dijo
aquel día Ibarrola.
El viernes día tres de noviembre presenté el libro en Lerín, localidad navarra en la que nació Amado Alonso.
Estas son algunas fotografías del acto.
El tres de noviembre lo presentamos en Lerín , patria chica de Amado Alonso.
Si alguien no puede acudir, ya sabe que puede adquirirlo en librerías. Basta con indicar el título, el nombre del autor y que lo distribuye Elkar.
También se puede adquirir en Amazon, tanto en formato e-book como en formato libro.
El viernes día 27 de octubre a las 19,15 tendrá lugar una charla sobre el tema.
Si Garcilaso volviera,
Poeta renacentista español nacido en Toledo hacia 1501. Perteneciente a
una noble familia castellana, Garcilaso de la Vega participó ya desde muy joven
en las intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del rey
Carlos I y tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. Participó en
la expedición a Rodas (1522) junto con Juan Boscán y en 1523 fue nombrado
caballero de Santiago.
En 1530 Garcilaso se desplazó con Carlos I a
Bolonia, donde el monarca fue coronado emperador. Permaneció allí un año hasta
que, debido a una cuestión personal mantenida en secreto, fue desterrado a la
isla de Schut, en el Danubio, y después a Nápoles, donde residió a partir de
entonces. Habiendo sido herido de muerte en combate durante el asalto a la
fortaleza de Muy (Provenza), Garcilaso fue trasladado a Niza, donde murió.
Su escasa obra conservada, escrita entre 1526
y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Juan Boscán en Barcelona,
bajo el título de Las obras de Boscán
con algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el
Renacimiento literario en las letras hispánicas. Sin embargo, es probable que
antes hubiera escrito poesía de corte tradicional, y que fuese ya un poeta
conocido.
Garcilaso se sumó rápidamente a la propuesta
de su amigo Juan Boscán de adaptar el endecasílabo italiano a la métrica
castellana, tarea que llevó a cabo con mejores resultados, puesto que adoptó un
castellano más apto para la acentuación italiana y la expresión de los nuevos
contenidos poéticos, de tono neoplatónico, propios de la poética italiana
renacentista.
Muchas de sus composiciones reflejan la pasión
de Garcilaso por la dama portuguesa Isabel Freyre, a quien el poeta conoció en
la corte en 1526 y cuya muerte, en 1533, le afectó profundamente. Los cuarenta
sonetos y las tres églogas que escribió se mueven dentro del dilema entre la
pasión y la razón que caracteriza la poesía petrarquista; en estos poemas el
autor recurre, como el mismo Petrarca, al paisaje natural como correlato de sus
sentimientos, mientras que las imágenes de que se sirve y el tipo de léxico
empleado dejan traslucir la influencia de Ausias March. Escribió también cinco
canciones, dos elegías, una epístola a Boscán y tres odas latinas, inspiradas
en la poesía de Horacio y Virgilio.
Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo
escribir de vos deseo;
vos sola lo
escribisteis, yo lo leo
tan solo, que aun
de vos me guardo en esto.
|
En esto estoy y
estaré siempre puesto;
que aunque no cabe
en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo
que no entiendo creo,
tomando ya la fe
por presupuesto.
|
Yo no nací sino
para quereros;
mi alma os ha
cortado a su medida;
por hábito del alma
mismo os quiero.
|
Cuanto tengo
confieso yo deberos;
por vos nací, por
vos tengo la vida,
por vos he de
morir, y por vos muero.
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
con clara luz la tempestad serena;
y
en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged
de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará
la rosa el viento helado,
todo lo mudará la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre.
El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de cantar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando.
Corrientes aguas puras,
cristalinas,
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno:
yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento
que de puro contento
con vuestra soledad me recreaba,
donde con dulce sueño reposaba,
o con el pensamiento discurría
por donde no hallaba
sino memorias llenas d’alegría;
y en este mismo valle, donde agora
me entristezco y me canso en el reposo,
estuve ya contento y descansado.
¡ Oh bien caduco, vano y presuroso!
Acuérdome, durmiendo aquí algún hora,
que, despertando, a Elisa vi a mi lado.
¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!
Más convenible fuera aquesta suerte
a los cansados años de mi vida,
que’s más que’l hierro fuerte,
pues no la ha quebrantado tu partida.
¿Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma, doquier que ellos se volvían?
¿Dó está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
que de mí mis sentidos l’ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio al oro
como a menor tesoro
¿adónde están, adónde el blanco pecho?
¿Dó la columna que’l dorado techo
con proporción graciosa sostenía?
Aquesto todo agora ya s’encierra,
por desventura mía,
en la escura, desierta y dura tierra.
¿Quién me dijera, Elisa, vida mía,
cuando en aqueste valle al fresco viento
andábamos cogiendo tiernas flores,
que habia de ver, con largo apartamiento,
venir el triste y solitario día
que diese amargo fin a mis amores?
El cielo en mis dolores
cargó la mano tanto
que a sempiterno llanto
y a triste soledad me ha condenado;
y lo que siento más es verme atado
a la pesada vida y enojosa,
solo, desamparado,
ciego, sin lumbre en cárcel tenebrosa.