miércoles, 14 de diciembre de 2022

Las mejores obras de la poesía española.- San Juan de la Cruz

 


He utilizado esta imagen del Cristo de San Juan de la Cruz de Salvador Dalí, en este día em que la Iglesia recuerda  la vida de este santo carmelita para recordar algunas de sus poesías:


I

En una noche oscura
con ansias en amores inflamada
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada
estando ya mi casa sosegada,


a oscuras y segura
por la secreta escala disfrazada,
¡oh dichosa ventura!
a oscuras y en celada
estando ya mi casa sosegada.


En la noche dichosa
en secreto que nadie me veía
ni yo miraba cosa
sin otra luz y guía
sino la que en el corazón ardía.


Esta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía
en sitio donde nadie aparecía.


¡Oh noche, que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
amado con amada,
amada en el amado transformada!


En mi pecho florido,
que entero para él solo se guardaba
allí quedó dormido
y yo le regalaba
y el ventalle de cedros aire daba.


El aire de la almena
cuando yo sus cabellos esparcía
con su mano serena
y en mi cuello hería
y todos mis sentidos suspendía.


Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


II

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro.


¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe
y toda deuda paga!,
matando muerte en vida la has trocado.


¡Oh lámparas de fuego
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido
que estaba oscuro y ciego
con extraños primores
calor y luz dan junto a su querido!


¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno
donde secretamente solo moras
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno
cuán delicadamente me enamoras!

 

 

¡Qué bien sé yo la fuente que mana y corre,
aunque es de noche!.

I

Aquella eterna fuente está escondida.
¡Que bien sé yo do tiene su manida
aunque es de noche!

II

Su origen no lo sé pues no le tiene
mas sé que todo origen de ella viene
aunque es de noche.

III

Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben de ella
aunque es de noche.

IV

Bien sé que suelo en ella no se halla
y que ninguno puede vadearla
aunque es de noche.

V

Su claridad nunca es escurecida
y sé que toda luz de ella es venida
aunque es de noche.

VI

Sée ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos cielos riegan y a las gentes
aunque es de noche.

VII

El corriente que nace de esta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente
aunque es de noche.

VIII

El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede
aunque es de noche.

IX

Esta eterna fuente está escondida
en este vivo pan por darnos vida
aunque es de noche.

X

Aquí se está llamando a las criaturas
y de esta agua se hartan, aunque a escuras
porque es de noche.

XI

Esta viva fuente que deseo
en este pan de vida yo la veo
aunque es de noche.

 

 

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuereis
allá por las majadas al otero,
si por ventura viereis
aquél que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

¡O bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!,
¡o prado de verduras,
de flores esmaltado!,
decid si por vosotros ha pasado.

Mil gracias derramando
pasó por estos sotos con presura;
y, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de hermosura.

¡Ay!, ¿quién podrá sanarme?
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero
que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

Mas, ¿cómo perseveras,
¡o vida!, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?

¿Por qué, pues as llagado
este corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacerlos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre de ellos,
y sólo para ti quiero tenerlos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

¡O cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!.
Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu vuelo, y fresco toma.

Mi Amado las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,

La noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

Cazadnos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

Detente, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

¡Oh ninfas de Judea!,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
morad en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros umbrales.

Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras decirlo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas.

A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores,
y miedos de las noches veladores:

Por las amenas liras
y canto de sirenas os conjuro
que cesen vuestras iras,
y no toquéis al muro,
porque la esposa duerma más seguro.

Entrado se a la esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado.

Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada;
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada.

Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.

A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y, cuando salía
por toda esta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.

Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal, en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido,
que, andando enamorada,
me hice perdediza y fui ganada.

De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas
y en un cabello mío entretejidas.

En solo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

Cuando tú me mirabas,
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorarlo que en ti veían.

No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mí dejaste.

La blanca palomica
al arca con el ramo se a tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes a hallado.

En soledad vivía,
y en soledad a puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.

Gozémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte y al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.

Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día.

El aspirar del aire,
el canto de la dulce filomena,
el soto y su donaire
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena.

Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco aparecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.

 

 

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero
que muero porque no muero.

I

En mí yo no vivo ya
y sin Dios vivir no puedo
pues sin él y sin mí quedo
éste vivir qué será?
Mil muertes se me hará
pues mi misma vida espero
muriendo porque no muero.

II

Esta vida que yo vivo
es privación de vivir
y así es contino morir
hasta que viva contigo.
Oye mi Dios lo que digo
que esta vida no la quiero
que muero porque no muero.

III

Estando ausente de ti
qué vida puedo tener
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí
pues de suerte persevero
que muero porque no muero.

IV

El pez que del agua sale
aun de alivio no carece
que en la muerte que padece
al fin la muerte le vale.
Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero
pues si más vivo más muero?

V

Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento
háceme más sentimiento
el no te poder gozar
todo es para más penar
por no verte como quiero
y muero porque no muero.

VI

Y si me gozo Señor
con esperanza de verte
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero
muérome porque no muero.

VII

Sácame de esta muerte
mi Dios y dame la vida
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero
que muero porque no muero.

VIII

Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡O mi Dios!, cuándo será
cuando yo diga de vero
vivo ya porque no muero?

 

 

Entréme donde no supe
y quedéme no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

I

Yo no supe dónde entraba,
pero cuando allí me vi
sin saber dónde me estaba
grandes cosas entendí
no diré lo que sentí
que me quedé no sabiendo
toda ciencia trascendiendo.

II

De paz y de piedad
era la ciencia perfecta,
en profunda soledad
entendida vía recta
era cosa tan secreta
que me quedé balbuciendo
toda ciencia trascendiendo.

III

Estaba tan embebido
tan absorto y ajenado
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

IV

El que allí llega de vero
de sí mismo desfallece
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece
y su ciencia tanto crece
que se queda no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

V

Cuanto más alto se sube
tanto menos se entendía
que es la tenebrosa nube
que a la noche esclarecía
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda ciencia trascendiendo.

VI

Este saber no sabiendo
es de tan alto poder
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer
que no llega su saber
a no entender entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

VII

Y es de tan alta excelencia
este sumo saber,
que no ay facultad ni ciencia
que la puedan emprender
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

VIII

Y si lo queréis oír
consiste esta suma ciencia
en un subido sentir
de la divinal esencia
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo
toda ciencia trascendiendo.

 

 

1

Un pastorcico solo está penado
ajeno de placer y de contento
y en su pastora puesto el pensamiento
y el pecho del amor muy lastimado.

2

No llora por haberle amor llagado
que no le pena verse así afligido
aunque en el corazón está herido
mas llora por pensar que está olvidado.

3

Que sólo de pensar que está olvidado
de su bella pastora con gran pena
se deja maltratar en tierra ajena
el pecho del amor mui lastimado!

4

Y dice el pastorcito: ¡Ay desdichado
de aquel que de mi amor ha hecho ausencia
y no quiere gozar la mi presencia
y el pecho por su amor muy lastimado!

5

Y al cabo de un gran rato se ha encumbrado
sobre un árbol do abrió sus brazos vellos
y muerto se ha quedado asido de ellos
el pecho del amor muy lastimado.

 

 

Por toda la hermosura
nunca yo me perderé,
sino por un no sé qué
que se alcanza por ventura.

I

Sabor de bien que es finito
lo más que puede llegar
es cansar el apetito
y estragar el paladar
y así por toda dulzura
nunca yo me perderé
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

II

El corazón generoso
nunca cura de parar
donde se puede pasar
sino en más dificultoso
nada le causa hartura
y sube tanto su fee
que gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

III

El que de amor adolece
del divino ser tocado
tiene el gusto tan trocado
que a los gustos desfallece
como el que con calentura
fastidia el manjar que ve
y apetece un no sé qué
que se halla por ventura.

IV

No os maravilléis de esto
que el gusto se quede tal
porque es la causa del mal
ajena de todo el resto
y así toda criatura
enajenada se ve
y gusta de un no sé qué
que se halla por ventura.

V

Que estando la voluntad
de divinidad tocada
no puede quedar pagada
sino con divinidad
mas, por ser tal su hermosura
que sólo se ve por fe,
gústala en un no sé qué
que se halla por ventura.

VI

Pues, de tal enamorado
decidme si habréis dolor
pues que no tiene sabor
entre todo lo criado
solo sin forma y figura
sin hallar arrimo y pie
gustando allá un no sé qué
que se halla por ventura.

VII

No penséis que el interior
que es de mucha más valía
halla gozo y alegría
en lo que acá da sabor
mas sobre toda hermosura
y lo que es y será y fue
gusta de allá un no sé qué
que se halla por ventura.

VIII

Más emplea su cuidado
quien se quiere aventajar
en lo que está por ganar
que en lo que tiene ganado
y así, para más altura
yo siempre me inclinaré
sobre todo a un no sé qué
que se halla por ventura.

IX

Por lo que por el sentido
puede acá comprehenderse
y todo lo que entenderse
aunque sea muy subido
ni por gracia y hermosura
yo nunca me perderé
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

 

 

Sin arrimo y con arrimo,
sin luz y oscuras viviendo
todo me voy consumiendo.

I

Mi alma está desasida
de toda cosa criada
y sobre sí levantada
y en una sabrosa vida
sólo en su Dios arrimada.

II

Por eso ya se dirá
la cosa que más estimo
que mi alma se ve ya
sin arrimo y con arrimo.

III

Y aunque tinieblas padezco
en esta vida mortal
no es tan crecido mi mal
porque si de luz carezco
tengo vida celestial
porque el amor da tal vida
cuando más ciego va siendo
que tiene al alma rendida
sin luz y oscuras viviendo.

IV

Hace tal obra el amor
después que le conocí
que si ay bien o mal en mí
todo lo hace de un sabor
y al alma transforma en sí
y así en su llama sabrosa
la cual en mí estoy sintiendo
aprisa sin quedar cosa,
todo me voy consumiendo.

 

 

Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto
volé tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.

I

Para que yo alcance diese
a este lance divino
tanto bolar me convino
que de vista me perdiese
y con todo en este trance
en el vuelo quedé falto
mas el amor fue tan alto
que le di a la caza alcance.

II

Cuanto más alto subía
deslumbróseme la vista
y la más fuerte conquista
en escuro se hacía
mas, por ser de amor el lance
di un ciego y oscuro salto
y fui tan alto, tan alto
que le di a la caza alcance.

III

Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba
dije: No habrá quien alcance.
Abatíme tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

IV

Por una extraña manera
mil vuelos pasé de un vuelo
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera
esperé solo este lance
y en esperar no fui falto
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

 


 

 

 


lunes, 12 de diciembre de 2022

Actos en Bera


 

Diario de Navarra, 101222

Bera honra la memoria de Pío Baroja en el 150 aniversario de su nacimiento

NATXO GUTIÉRREZ Pamplona

El 150 aniversario del nacimiento en San Sebastián de uno de los ilustres de las letras no pasará de largo en Bera, donde Pío Baroja dejó su huella de autor prolífico, crítico intelectual y cabeza visible de una saga arraigada a la Casa Itzea.

El Ayuntamiento de la localidad conmemorará la efeméride con su implicación en la organización de varios actos en su memoria. Aunque la fecha exacta del nacimiento es el día 28, el miércoles arrancará el programa de honra a la memoria de un escritor de la generación del 98. La biblioteca pública acogerá ese día la presentación del libro Pío Baroja, el hombre que vino del mar, escrito por José Andrés Álvaro Ocáriz y María Mercedes Marta Abreu. Será a las 18.00 horas, bajo la organización de la Biblioteca Pública de Bera y la Comisión de Cultura.

Montaje fotográfico y pintura. La figura y la persona del autor de El árbol de la ciencia, cuya impronta creativa halló reflejo en sus sobrinos el antropólogo, historiador, lingüista, folklorista y ensayista Julio Caro Baroja y del director de cine y televisión y guionista Pío Caro Baroja, inspirará igualmente una creación artística. Comenzará a ser pintada por alumnos del instituto que lleva su nombre en Irún, bajo la coordinación de la profesora de bachiller artístico Larraitz Ugartemendia.

Vecinos de Bera podrán participar en su elaboración, que combina fotografía y pintura. La creación artística se colocará en el edificio de Beralandeta, anexo a la Casa de Cultura. Se inaugurará el día 20.

El Ayuntamiento promueve la próxima semana actos de recuerdo del escritor perteneciente a la generación del 98, vinculado a la villa:

1.- Presentación del libro Baroja, el hombre que vino del mar (José Andrés Álvaro Ocáriz & María Mercedes Marta Abreu) en la biblioteca.

2.- Creación artística. La interpretación artística de Pío Baroja. Se trata de una propuesta creativa que combina fotografía y pintura. Acabará colocada en la fachada de Beralandeta.

3.- Inicio de la creación. Desde las 9.00 hasta las 13.30 horas del viernes 16, alumnos de 2º bachillerato artístico del instituto Pío Baroja de Irún comenzarán a pintar la lona. Por la tarde, continuará su coordinadora y profesora, Larraitz Ugartemendia.

4.- Participación. Al día siguiente concluirá la elaboración. Participarán vecinos de Bera.

5.- Inauguración. Martes 20, a las 17.00 horas, con una actuación, estilo performance, con música y palabra.




lunes, 5 de diciembre de 2022

Una recensión del libro


 

El Capitán de Navío José María Blanco me envía esta recensión que ha realizado de mi libro. 

Muchas gracias.


ÁLVARO OCÁRIZ, José Andrés: Churruca. Elogio histórico. ISBN 978-16-596-3973-5. Desiréediciones. Astigarraga, 2020. 87 páginas. Ilustraciones en blanco y negro. Precio, 20E.

Ha llegado a nuestras manos un pequeño “gran libro”, se trata de la “puesta al día”, tras un laborioso carenado del casco hace tiempo varado, del “Elogio histórico del brigadier de la Real Armada Don Cosme Damián Churruca y Elorza, que murió en el combate de Trafalgar, el 21 de octubre de 1805, escrito por el amigo más confidente que tuvo. Madrid. Imprenta de Ripollés.1806”, botado por su hermano Julián, erudito poeta en lengua vascuence y héroe de la Guerra de la Independencia, al año de la gloriosa muerte de D. Cosme Damián sobre la cubierta del buque de su mando, el San Juan Nepomuceno, libro al que hoy podemos calificar de “raro”.

El primoroso carenado llevado a cabo por Álvaro Ocáriz, ha consistido en modernizar el vocabulario de la primitiva publicación, simplificar la sintaxis para que sean más compresibles algunas frases, añadir cincuenta notas al pie para explicar el contexto histórico en el que se desenvolvió la científica y guerrera vida de D. Cosme Damián Churruca, insertar ilustraciones con las cartas náuticas levantadas por él mismo, tanto en las campañas del Estrecho de Magallanes como en las del Caribe, singularmente en Puerto Rico, y fotografías de los escenarios donde lució el protagonista del Elogio.

El libro está prologado por D. José Ignacio de Churruca y Egoscozabal, descendiente indirecto del comandante del San Juan, que destaca la famosa frase “Si oís decir que mi navío ha sido apresado, decid que he muerto”, como así fue y que, como dice el prologuista, son “(…) palabras que sólo puede pronunciarlas un héroe”.

Finalmente decir que, el autor de este trabajo ha realizado este esfuerzo para “(…) recordar a Cosme Damián Churruca y aportar datos que pueden ser desconocidos (…)” de la vida del inmortal brigadier de la Real Armada.     

CN (R) José Mª Blanco Núñez


Ya sabéis que lo podéis adquirir en Amazon.

También lo podéis comprar en librerías. Indicad el título, el nombre el autor y que lo distribuye Elkar.  

Balance del año

 




En enero hablamos sobre Miguel Hernández y presentamos el libro MIGUEL HERNANDEZ, LA VOZ TRUNCADA en el Palacio Condestable de Pamplona.




En febrero hablamos sobre Miguel Hernández en la biblioteca de Tudela, Mendillori, Centro cívico Lourdes de Tudela, Milagrosa, Juslarrocha, Lestonnac y Mendillorri, donde dimos la segunda charla del ciclo, Miguel Hernández, las mujeres de su vida. En Villalba de Rioja presentamos el libro YO, PEDRO RUIZ DEL CASTILLO y en Castejón, BENITO PEREZ GALDOS Y  EL FERROCARRIL. Y montamos en Tudela la exposición sobre el Holodomor.




En marzo hablamos sobre Miguel Hernández en la Milagrosa, Condestable, Juslarrocha, Lestonnac, Mendigorria, Lourdes (Tudela), Civican, Mendigorria e Iturrama. Viajamos a Majadahonda para hablar sobre Blas de Otero,  y presentamos en Mendigorria el libro sobre Diego de León.

En abril hablamos sobre Miguel Hernández en Orkoien y Beriain y presentamos el libro de Pedro Ruiz del Castillo en la biblioteca de La Rioja.

En mayo hablamos sobre Miguel Hernández en la Casa de Valencia, sobre Emilia Pardo Bazán en el Centro Gallego y presentamos en el Aquarium de San Sebastián el libro sobre Churruca.



En junio volvimos a Mendigorria. En este caso para hablar sobre García Lorca.

En octubre montamos en Mutilva la exposición sobre el holodomor, hablamos en Pamplona sobre Miguel Hernández y viajamos a Getxo para presentar los libros de Churruca y  Trafalgar.

Y en diciembre hemos presentado el libro sobre Baroja en el Ateneo Guipuzcoano y en Bera.





Respecto a los libros, hemos vendido:


5 ejemplares de La cereza de Milagro en la  gastronomía

12 de Diego de León, conde de Belascoain, el último romántico

101 de Ramón de Campoamor, poeta y político

4 de Carlos, príncipe de Viana

76 de Taras Shevchenko, la voz   de la Ucrania libre

29 de Trafalgar

1 de Yo, el conde de Aranda

10 de El Madrid de Blas de Otero

15 de La flecha que me asignó Cupido

8 de El Gran Capitán

14 de Pío Baroja, el hombre que vino del mar

6 de Luis Mariano

10 de Benito Pérez Galdós y el ferrocarril

39 de Churruca, elogio histórico

31 de Cuatro escritoras, cuatro miradas de mujer

2 de Sebastián Iradier

17 de Vasco Núñez de Balboa

91 de Pedro Ruiz del Castillo

49 de Miguel Hernández

6 de Sandor Petofi


En total:  531 libros


Respecto a las ventas en Amazon:


- de Churruca   se han vendido tres e-books y dieciséis libros

- de Lesya Ukrainka, cuatro e-books y trece libros

- de Pedro Ruiz del Castillo,  un e-book y dieciséis libros

- de Taras Shevchenko, tres e-books y ocho libros

- de El Gran Capitán, dos e-books y tres libros

- de Luis Mariano, cinco libros

- de Pío Baroja cuatro e-books y un libro

- de Sandor Petofi, un e-book y cuatro libros

- de Vasco Núñez de Balboa, tres e-books y cinco libros

- de Celaya, dos e-books y dos libros

- de Diego de León, cuatro libros

- de Miguel Hernández, un e-book y dos libros

- del conde de Aranda, tres libros

- de Cuatro escritoras, dos e-books

- de La flecha que me asignó Cupido, un e-book y un libro

- de Antonio Tovar, un libro

- de Navarro Villoslada, un e-book

- de Sebastián Iradier, un libro

Lo que hace un total, en Amazon, de 28 e-books y 85 libros.

 



sábado, 3 de diciembre de 2022

Raúl Guerra Garrido, in memoriam

 Ayer falleció uno de los escritores españoles más importantes de estos últimos tiempos, Raúl Guerra Garrido.

Para recordarle, incluyo esta entrevista de la revista El farmacéutico:

https://www.elfarmaceutico.es/canal-ef/que-mi-mujer-fuese-farmaceutica-fue-definitivo-porque-me-permitio-ganar-tiempo-para-escribir_108674_102.html


«Que mi mujer fuese farmacéutica fue definitivo, porque me permitió ganar tiempo para escribir»

En este número Raúl Guerra Garrido pone el punto final a su colaboración en El Farmacéutico y publica su última «Tertulia de rebotica». Han sido 33 años en los que ha escrito sobre innumerables temas, teniendo siempre como punto de partida la cultura y la farmacia. Conversamos con él sobre su vida, la literatura y la farmacia.

– Su primera ‘tertulia’ se publicó en el número 10 de El Farmacéutico, en enero de 1985.
– En aquella época yo colaboraba esporádicamente en revistas farmacéuticas como Acofar o El Monitor de la Farmacia, pero me interesaba escribir sobre las relaciones del farmacéutico con las humanidades y cuando conecté con El Farmacéutico vi que aquella idea encajaba muy bien, porque la revista tiene ese subtítulo de «Profesión y cultura». A partir de ahí siempre procuré llevar a mis artículos temas que surgían de la literatura o relacionados con mi actividad literaria y vincularlos, aunque fuera remotamente, con la farmacia. La verdad es que el hilo se ha alargado tanto que, a veces, no tiene nada que ver, pero me he sentido muy cómodo y siempre ha sido para mí un interrogante cómo mis compañeros me han aguantado tanto tiempo.

– Hace poco Alianza Editorial publicó el libro Tertulia de rebotica, que recogía más de 400 de aquellas tertulias. En el prólogo dice Enrique Granda que distingue dos etapas en sus artículos: la del periodista científico y la del cronista de la realidad de su tiempo.
– Quizá sí, pero no de una forma intencionada. La única vez que quise dar un tono marcado a los artículos fue cuando probé a plantear un dilema que respondía casi clandestinamente en el artículo siguiente. En aquel momento me pareció una genialidad y creía que iba a despertar un cierto entusiasmo, pero no fue así. Fui mi consciente de ello cuando un compañero me preguntó: «¿Por qué nunca nos das la respuesta?» Era evidente que algo fallaba.

– ¿Cómo llegó a la farmacia?
– A los 17 años, cuando aprobé la Reválida, tenía que tomar una decisión y como era una persona curiosa me planteé dos caminos: por un lado, la literatura, pues era muy lector y sentía la necesidad de escribir novelas, pero al mismo tiempo también me atraían la investigación científica y el campo. La literatura es un carricoche en el que te puedes montar en cualquier momento de tu vida, pero la ciencia no, así que opté por la Farmacia, que, además, tenía la asignatura de Edafología, que me atraía mucho. De hecho, cuando terminé quise hacer la tesis sobre Edafología en Berkeley, pero el azar decide muchas cosas y no pudo ser. En aquella época murió mi padre y por motivos económicos me vi obligado a trabajar en una fábrica del Euskadi profundo, en Andoáin, dirigiendo un laboratorio en el que hacíamos potingues para la industria siderúrgica, es decir, haciendo algo que no tenía nada que ver con lo que había estudiado. Fueron, sin embargo, unos años muy creativos, pues viví todo el desarrollo industrial y, además, fue cuando empecé a novelar.

»Después, con mi mujer Maite, que es farmacéutica, nos establecimos en San Sebastián y se inició una época más o menos convencional en la oficina de farmacia en la que, quizás, hay que destacar la etapa en que fui presidente del Colegio de Guipúzcoa, entre 1975 y 1979. La verdad es que tuve mucha suerte, pues conocí a muchos compañeros con los que planeamos lo de crear la asociación de análisis clínicos y, sobre todo, se consiguió que los análisis fueran una especialidad en la Seguridad Social. También nos interesamos por la óptica y se crearon las escuelas de óptica, e hicimos un congreso en Almagro, que se conoció como «el contubernio de Almagro» porque queríamos ‘repasar’ un poco la farmacia de aquel momento. En aquella época el porcentaje de estudiantes de Farmacia que se dedicaban a la oficina de farmacia era excesivo, de forma que las otras facetas no se le ocurrían a nadie y la profesión quedaba muy limitada. Eso queríamos cambiarlo.

– Ha tenido un recorrido vital atípico…
– En mis comienzos, que un farmacéutico estuviera haciendo edafología era cosa de marcianos, lo mismo que trabajar en la industria de la siderurgia, donde no podías decir que eras farmacéutico si no querías pasarte todo el tiempo explicando cómo habías llegado hasta allí. Y si, además, como era mi caso, te dedicabas a escribir novelas… De todas formas, en mi experiencia personal he aprendido que todo lo que estudias al final lo aprovechas de una forma u otra. Cuantas más actividades hayas realizado y más hayas ahondado en ellas más capacidad tienes para asociar ideas y profundizar en los pensamientos que te ocupan. Todo lo que he estudiado está en mis novelas.

– ¿Cree que la farmacia que ha conocido tiene posibilidades de continuar existiendo en una sociedad que vive un proceso de cambio tan profundo?
– No, yo creo que no. Hay un principio marxista, de Carlos y de Groucho, que dice que la cultura dominante es la del país dominante y el mercado va de otra forma. Puedes hacer una atención farmacéutica maravillosa, pero cuando venga otro con un impulso comercial más fuerte que el tuyo te va a ganar. Eso es inevitable.

EF556 ENTREVISTA RAUL GUERRA 2– ¿Ha sido difícil compaginar literatura y farmacia?
– La verdad es que el hecho de que mi mujer fuese farmacéutica fue definitivo porque me permitió ganar tiempo. He escrito muchísimo en las noches de guardia; a veces, incluso, me enfadaba mucho cuando entraba alguien a comprar algo… Por otra parte, lo cierto es que con la literatura no tenía prisa. Mi primera novela, Cacereño, se publicó en 1969 y para entonces yo ya no era ningún niño.

»En España vivir de escribir ha sido siempre muy difícil, sobre todo de derechos de autor, aunque sí es cierto que llegó un momento en que empecé a publicar artículos y a hacer bolos y actividades complementarias en editoriales.

– ¿Creo, sin embargo, que su relación con la prensa no ha sido fácil?
– Con la prensa he tenido bastante relación, pero muchas veces no terminábamos bien. He tenido grandes censuras en tiempos ya democráticos. En El País, por ejemplo, dejé de opinar por defender la postura de los escritores en contra de los editores del diario cuando se estaba prorrogando ley de propiedad intelectual, que es la que ahora va a desaparecer. En Cambio 16 tenía una columnita que se llamaba «Mis siestas con ella» en la que aprovechaba la excusa de la televisión para hablar de cualquier cosa, pero ocurrió que en aquella época el Grupo 16 estaba luchando por una de las televisiones privadas y en una entrevista que me hicieron dije algo así como «suficientemente mala es la televisión pública como para que encima vengan las privadas». Aquello fue un defenestre fulminante. En otra ocasión el Diario Vasco me ofreció una colaboración y lo primero que mandé fue un texto contra la pena de muerte que me dijeron que no se podía publicar. Envié luego algo sobre los partidos políticos y la respuesta fue la misma, así que optamos por dejarlo y esperar a que hubiera algún tema en el que coincidiéramos. Vaya, que nunca me sentí tan cómodo como en El Farmacéutico, aunque también es verdad que aquí tenía muy claro que el punto de partida era no hablar de sexo, política o religión. De sexo quizá sí que se hubiera podido hablar, pero en general el farmacéutico es bastante conservador y muy timorato en relación con el sexo. Por ejemplo, yo diría que Pedro Malo, todo un personaje de la prensa farmacéutica, jamás escribió en sus artículos la palabra ‘culo’, y yo mismo, creo que en todos los artículos que he escrito en esta revista jamás he escrito la palabra ‘coño’.

– De sus libros, ¿hay alguno del que se sienta especialmente orgulloso?
– No puedo citar solo uno, pero he de reconocer que sentí una emoción muy intensa cuando en las navidades de 1969 publiqué Cacereño en una editorial comercial, Alfaguara. Creo que es la ocasión en la que me he sentido más extasiado, porque de alguna forma sentía que había conseguido ser escritor.

– ¿Pensó en algún momento que llegaría tan lejos?
– Cuando decides escribir nunca sabes si algún día lograrás ser escritor, pero en cualquier caso has de estar ahí, luchando por conseguirlo. A mí me queda ya poco y creo que no lo voy a conseguir del todo, pero sí he podido publicar libros y novelas en los que tenía mucho interés.

– Libros con los que ha obtenido importantes reconocimientos: Premio Nadal en 1976 (Lectura insólita de El Capital) y Premio Nacional de las Letras en 2006, entre otros.
El premio Nadal fue otro momento de especial emoción para mí, porque en aquel tiempo los premios aún tenían prestigio. En la cartilla militar, cuando acababas la mili, ponían aquello de «Valor: se le supone», y ganar el Nadal era como si en mi cartilla pusiera: «Escritor: se le supone». Fue muy emocionante.

– ¿Cómo ve la literatura en el siglo XXI? Parece que cada vez nos resulta más difícil leer novelas largas y exigentes. ¿Acabaremos leyendo tweets?
– Sí que es verdad que la lectura se está perdiendo, pero es un cambio que empezó hace tiempo. La primera vez que me di cuenta fue con los cómics de mis hijos, al ver que las historietas nunca pasaban de una página. En mi juventud eran frecuentes las historietas en las que tenías que pasar página y seguir en la siguiente. Y en la prensa pasa lo mismo. Antes había artículos de opinión que podían continuar en la página siguiente, mientras que ahora una columna de opinión muchas veces ocupa tan solo media columna. La tendencia es esta y quizá para compensar ahora hay muchas novelas de 600 o 700 páginas, pero suelen ser muy narrativas.

»Antes el escritor se dejaba la piel, un libro era su vida. En cambio ahora, que se lee mucho menos, todo el mundo quiere publicar un libro y como la autoedición lo facilita… Es la marcha de los tiempos, pero aunque se vaya cediendo el paso a la modernidad, ningún género desaparece. Yo siempre digo que hay que confiar en el ejemplo que nos da lo más inútil que ha creado la humanidad: la poesía. Mientras la poesía subsista, sobreviviremos todos… Más o menos clandestinos, pero sobreviviremos.

Raúl Guerra Garrido– El terrorismo ha estado, por desgracia, muy presente en su vida y también en su obra.
– Sí, el terrorismo de ETA ha estado muy presente en toda mi obra. Lo primero que escribí y que se publicó fue en 1968 para un premio Ciudad de San Sebastián. Cuando apareció me llamaron de comisaría por si era de ETA y en el coche nos hicieron pintadas llamándonos “hijos de puta”. Y en 1969, cuando publiqué Cacereño, no hubo forma de que pasara la censura un fragmento en el que se explicaba una huelga y hacía referencia a una pintada en una pared en la que ponía ‘Gora ETA’.
»Siempre he hablado desde el punto de vista de la víctima y sobre todo del miedo. He insistido un millón de veces en que todo lo que se diga sobre el terrorismo de ETA, sobre la situación en el País Vasco, si no se mira a través del cristal del miedo no se puede entender. Para mí, vivir en una sociedad tan amedrentada, después de salir de una dictadura, fue una sorpresa. En la novela La carta hablo del miedo y explico la repugnancia que siento por esta situación. En una situación y una sociedad injustas el neutral es un cómplice y supongo que por esta razón estuvimos luchando contra esto desde el principio, desde los primeros movimientos de Cristina Cuesta, el colectivo Unamuno, la revista Cuadernos de Alzate, el Foro de Ermua, el colectivo cívico Basta ya...

– Y en julio de 2000 quemaron su farmacia…
– Sí, el nuevo milenio empezó muy mal para mí y para mi mujer. Cuando asesinaron José Luis López de la Calle… recuerdo que nos llamó la policía al grupo del Foro de Ermua y nos dijeron que podía haber sido cualquiera de nosotros, así que nos pusieron la escolta. Algo así te cambia la vida, pero al final, al menos en mi caso, lo somatizas todo en forma de novela. En La soledad del ángel de la guarda, por ejemplo, hablo del absoluto asombro de un guardaespaldas andaluz que llega al País Vasco sin saber nada de lo que ocurre allí. Y sobre la farmacia hablo en Cuaderno secreto, donde, al menos, me concedo un buen final cuando, al ver la farmacia ardiendo, digo: «Jamás supuse tener una jubilación tan llamativa».

– ¿Habrá más novelas de Raúl Guerra?
– Una seguro que sí, porque ya está acabada. Se llama Demolición y espero que para la primavera ya esté publicada. En los últimos años he desarrollado una capacidad increíble para perder el tiempo, pero… claro que seguiré escribiendo, aunque sea para mí mismo, sin depender ya de fechas. Estoy haciendo un pequeño ensayo sobre Pío Baroja que espero que acabe formando parte de una colección con varios autores que se llamará «Baroja y yo». En cualquier caso, a partir de ahora las condiciones serán escribir sobre algo que me divierta y sin prisas.

 

Dignidad
Raúl Guerra tiene su propia página web –www.guerragarrido.es–. De ella hemos extraído esta breve referencia biográfica, que creemos le define con acierto:
«Raúl Guerra Garrido –1935– es madrileño de nacimiento y de corazón, berciano por familia y por infancia; y donostiarra, por amor y por toda una vida de convivencia en la ciudad. Estos tres lugares han marcado la obra y la vida de este escritor, que ha ejercido la literatura desde el valor de quien considera que “la dignidad es seguir siendo uno mismo cuando ser uno mismo es lo que más puede perjudicarte”.
»Doctor en farmacia, presidente de la Asociación de Escritores, fundador de la revista Kantil, miembro del Foro de Ermua..., entre sus múltiples facetas en la que verdaderamente se reconoce es en la de escritor.»

A esta cita añadiremos únicamente que en 1976 ganó el Premio Nadal por Lectura insólita de El Capital, que en 2001 fue reconocido como «Farmacéutico del año» y que en 2006 obtuvo el Premio Nacional de las Letras.

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