Cuando el uno de marzo me desplazaba a Madrid llamé a RNE y comenté, en directo, que iba a hacer algo que poca gente había hecho, y creo que poca gente hará: dar dos conferencias el mismo día en Madrid
Y así fue. A las siete de la tarde hablé sobre Campos de Castilla en la Casa de Burgos. Pese a que sólo hablé durante un par de minutos en la radio, había gente que me había escuchado. Me hubiera gustado quedarme después de la conferencia, pero tuve que ir a dar otra. En este caso sobre Gabriel Celaya en el Centro Social Casablanca.
En junio volveré a Madrid y ya veré cuántos días nos quedamos por allí.
sábado, 3 de marzo de 2012
sábado, 25 de febrero de 2012
Machado en Madrid
Este año se recuerdan dos hechos relacionados con la vida de Antonio Machado: el centenario de la publicación de "Campos de Castilla" y también el centenario del fallecimiento de Leonor.
Con este doble motivo , el uno de marzo, a las siete de la tarde, ofreceré un recital de poemas de Machado en la Casa regional de Burgos en Madrid (calle Augusto Figueroa 3,3º)
domingo, 19 de febrero de 2012
Menéndez Pelayo en la Casa de Cantabria de Pamplona
El miércoles 15 de febrero volví a hablar sobre Menéndez Pelayo. En esta ocasión, fue en la Casa de Cantabria en Pamplona. Unas cincuenta personas disfrutaron con la disertación. Esta es de las pocas casas regionales que se preocupan por la cultura de su Comunidad. Muchas de las otras son sólo una excusa para captar subvenciones
lunes, 6 de febrero de 2012
Conferencia sobre Dickens en la biblioteca de Tafalla
En el Diario de Noticias:
Conferencia sobre Dickens en la biblioteca
c.a. - Sábado, 4 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:12h
Con motivo del bicentenario del nacimiento del novelista inglés Charles Dickens, la Biblioteca Pública de Tafalla ha organizado para el lunes día 6, a las 19.30 horas, una conferencia sobre su vida y obra a cargo del educador y filólogo José Andrés Álvaro Ocáriz. Además, en la sección Descubrir… se expone estos días una selección de las obras del autor, de sus contemporáneos, y de la historia del siglo XIX, mientras los participantes del Club de lectura están leyendo este mes la obra Oliver Twist, sobre la que después intercambiarán comentarios y valoraciones
Conferencia sobre Dickens en la biblioteca
c.a. - Sábado, 4 de Febrero de 2012 - Actualizado a las 05:12h
Con motivo del bicentenario del nacimiento del novelista inglés Charles Dickens, la Biblioteca Pública de Tafalla ha organizado para el lunes día 6, a las 19.30 horas, una conferencia sobre su vida y obra a cargo del educador y filólogo José Andrés Álvaro Ocáriz. Además, en la sección Descubrir… se expone estos días una selección de las obras del autor, de sus contemporáneos, y de la historia del siglo XIX, mientras los participantes del Club de lectura están leyendo este mes la obra Oliver Twist, sobre la que después intercambiarán comentarios y valoraciones
miércoles, 1 de febrero de 2012
Diario Vasco de 1 de febrero
CULTURA
«Gabriel Celaya es tan complejo que no lo quiere nadie para sí»
El donostiarra J. Andrés Álvaro Ocáriz publica 'Celaya esencial', en el que «selecciona» lo fundamental del poeta
Le propusieron desde Kutxa dar un par de conferencias con motivo del centenario del poeta Gabriel Celaya (Hernani, 1911, Madrid, 1991) y el profesor y escritor donostiarra José Andrés Álvaro Ocáriz pensó que la mejor manera de llegar «a lo esencial» de Celaya era escribir un libro remitiéndose a sus versos y a su prosa, «ordenando y seleccionando» sus poemas fundamentales, «esos en los que puede entenderse su obra en este siglo XXI». Así nació 'Celaya esencial', cuyos beneficios irán a un proyecto educativo en Santo Domingo.
El libro recorre una trayectoria biográfica y literaria en paralelo. «Hay fragmentos en prosa en los que él cuenta su vida y, paralelamente, hay poemas que se circunscriben a esa etapa», cuenta Álvaro Ocáriz. «Quien no conozca a Celaya, con este libro podrá entenderlo muy bien, porque es él quien te lo va a contar».
El propio Álvaro Ocáriz, que se ha autoeditado este 'Celaya esencia' -que está en las librerías-, opina que su empeño en seleccionar lo fundamental de Celaya es importante porque el de Hernani «escribió mucho y su trayectoria poética tiene altibajos», por lo tanto, si alguien va a descubrir su obra es mejor que comience con los poemas importantes en cada una de sus etapas.
Para el donostiarra, lo esencial de Celaya fue «el ser testigo» de la sociedad que le tocó vivir. «En el libro juego con el doble sentido de esencial para mostrar que Celaya fue esencial para poder entender la sociedad del siglo XX ya que su trayectoria poética es la trayectoria de esa sociedad, empieza con el intimismo, luego trata la poesía social y, uno a uno, todos los temas candentes. Fue testigo y por eso escribió, para contar lo que veía», subraya el donostiarra que cree que hoy «sería el poeta del 15 M».
Alvaro Ocáriz denuncia que «las instituciones no han hecho nada» para conmemorar su centenario y da las claves: «los nacionalistas, porque no escribía en euskera; los de derechas, porque le consideran de izquierdas y encima dejó a su mujer; y los de izquierdas no llegaban a entenderlo porque era empresario. Celaya es tan complejo - argumenta- que no lo quiere nadie para sí. Es tan complejo como su poesía».
«Gabriel Celaya es tan complejo que no lo quiere nadie para sí»
El donostiarra J. Andrés Álvaro Ocáriz publica 'Celaya esencial', en el que «selecciona» lo fundamental del poeta
Le propusieron desde Kutxa dar un par de conferencias con motivo del centenario del poeta Gabriel Celaya (Hernani, 1911, Madrid, 1991) y el profesor y escritor donostiarra José Andrés Álvaro Ocáriz pensó que la mejor manera de llegar «a lo esencial» de Celaya era escribir un libro remitiéndose a sus versos y a su prosa, «ordenando y seleccionando» sus poemas fundamentales, «esos en los que puede entenderse su obra en este siglo XXI». Así nació 'Celaya esencial', cuyos beneficios irán a un proyecto educativo en Santo Domingo.
El libro recorre una trayectoria biográfica y literaria en paralelo. «Hay fragmentos en prosa en los que él cuenta su vida y, paralelamente, hay poemas que se circunscriben a esa etapa», cuenta Álvaro Ocáriz. «Quien no conozca a Celaya, con este libro podrá entenderlo muy bien, porque es él quien te lo va a contar».
El propio Álvaro Ocáriz, que se ha autoeditado este 'Celaya esencia' -que está en las librerías-, opina que su empeño en seleccionar lo fundamental de Celaya es importante porque el de Hernani «escribió mucho y su trayectoria poética tiene altibajos», por lo tanto, si alguien va a descubrir su obra es mejor que comience con los poemas importantes en cada una de sus etapas.
Para el donostiarra, lo esencial de Celaya fue «el ser testigo» de la sociedad que le tocó vivir. «En el libro juego con el doble sentido de esencial para mostrar que Celaya fue esencial para poder entender la sociedad del siglo XX ya que su trayectoria poética es la trayectoria de esa sociedad, empieza con el intimismo, luego trata la poesía social y, uno a uno, todos los temas candentes. Fue testigo y por eso escribió, para contar lo que veía», subraya el donostiarra que cree que hoy «sería el poeta del 15 M».
Alvaro Ocáriz denuncia que «las instituciones no han hecho nada» para conmemorar su centenario y da las claves: «los nacionalistas, porque no escribía en euskera; los de derechas, porque le consideran de izquierdas y encima dejó a su mujer; y los de izquierdas no llegaban a entenderlo porque era empresario. Celaya es tan complejo - argumenta- que no lo quiere nadie para sí. Es tan complejo como su poesía».
domingo, 29 de enero de 2012
Menéndez Pelayo en San Sebastián
sábado, 21 de enero de 2012
ateneo de madrid
El día 19 estuve en Madrid. Presenté la obra "Celaya esencial" en el Ateneo de Madrid y aproveché para dar una vuelta por el Barrio de las Letras y visitar la Casa Museo de Lope
sábado, 31 de diciembre de 2011
19 de enero en madrid
El 19 de enero a las ocho de la tarde presentaré mi libro "Celaya esencial" en el Ateneo de Madrid
19/01/2012 20:00 h. Agrupación Especial «Justicia y Cultura»
Charla-coloquio “Recordando a Gabriel Celaya en el Centenario de su nacimiento”
Charla-coloquio “Recordando a Gabriel Celaya en el Centenario de su nacimiento”
19 ene 20:00 h. Mesa redonda organizada/o por Agrupación Especial «Justicia y Cultura» en: Salón Ciudad de Úbeda
Charla-coloquio “Recordando a Gabriel Celaya en el Centenario de su nacimiento”. Intervendrá el especialista en la obra del gran escritor español, José Andrés Álvaro Ocariz, y el también especialista en el autor y Fiscal del Tribunal Supremo Manuel Jesús Dolz Lago. Salón Ciudad de Úbeda. 20.00 horas
19/01/2012 20:00 h. Agrupación Especial «Justicia y Cultura»
Charla-coloquio “Recordando a Gabriel Celaya en el Centenario de su nacimiento”
Charla-coloquio “Recordando a Gabriel Celaya en el Centenario de su nacimiento”
19 ene 20:00 h. Mesa redonda organizada/o por Agrupación Especial «Justicia y Cultura» en: Salón Ciudad de Úbeda
Charla-coloquio “Recordando a Gabriel Celaya en el Centenario de su nacimiento”. Intervendrá el especialista en la obra del gran escritor español, José Andrés Álvaro Ocariz, y el también especialista en el autor y Fiscal del Tribunal Supremo Manuel Jesús Dolz Lago. Salón Ciudad de Úbeda. 20.00 horas
miércoles, 14 de diciembre de 2011
resumen del año
estas han sido las conferencias que he dado durante este año 2011
mes tema lugar
febrero Miguel Servet Pamplona
febrero Antonio Tovar Ateneo Guipuzcoano
marzo Gabriel Celaya Hernani
marzo Gabriel Celaya San Sebastián
marzo Gabriel Celaya Rentería
marzo El Cid Madrid
abril Joaquín Costa Ateneo Guipuzcoano
abril Joaquín Costa Zaragoza
abril Gabriel Celaya Torrejón de Ardoz
abril Gabriel Celaya Soria
mayo Corín Tellado Bilbao
mayo Gabriel Celaya Barcelona
mayo Antonio Tovar Valladolid
junio Valpuesta Madrid
julio Joaquín Costa Biescas
septiembre Carolina Coronado Ermua
septiembre Carolina Coronado Alsasua
septiembre Emilio Salgari Ateneo Guipuzcoano
octubre Gabriel Celaya Logroño
noviembre Poema de Mio Cid Madrid
noviembre Menéndez Pelayo Lleida
diciembre Cervantes CP El Dueso (Santoña)
diciembre Gabriel Celaya Vitoria
En total, 23 conferencias; de ellas
8 sobre Gabriel Celaya
3 sobre Joaquín Costa
2 sobre Carolina Coronado, Antonio Tovar
1 sobre Emilio Salgari, Cervantes,Menéndez Pelayo, Valpuesta, Poema de Mio Cid, El Cid,Miguel Servet , Corín Tellado
mes tema lugar
febrero Miguel Servet Pamplona
febrero Antonio Tovar Ateneo Guipuzcoano
marzo Gabriel Celaya Hernani
marzo Gabriel Celaya San Sebastián
marzo Gabriel Celaya Rentería
marzo El Cid Madrid
abril Joaquín Costa Ateneo Guipuzcoano
abril Joaquín Costa Zaragoza
abril Gabriel Celaya Torrejón de Ardoz
abril Gabriel Celaya Soria
mayo Corín Tellado Bilbao
mayo Gabriel Celaya Barcelona
mayo Antonio Tovar Valladolid
junio Valpuesta Madrid
julio Joaquín Costa Biescas
septiembre Carolina Coronado Ermua
septiembre Carolina Coronado Alsasua
septiembre Emilio Salgari Ateneo Guipuzcoano
octubre Gabriel Celaya Logroño
noviembre Poema de Mio Cid Madrid
noviembre Menéndez Pelayo Lleida
diciembre Cervantes CP El Dueso (Santoña)
diciembre Gabriel Celaya Vitoria
En total, 23 conferencias; de ellas
8 sobre Gabriel Celaya
3 sobre Joaquín Costa
2 sobre Carolina Coronado, Antonio Tovar
1 sobre Emilio Salgari, Cervantes,Menéndez Pelayo, Valpuesta, Poema de Mio Cid, El Cid,Miguel Servet , Corín Tellado
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lunes, 5 de diciembre de 2011
el 15 de diciembre en vitoria
el uno de diciembre en el c.p. el dueso (santoña)
jueves, 24 de noviembre de 2011
el sábado 19 de noviembre en lleida

En 2012 se conmemora el centenario del fallecimiento de Marcelino Menéndez Pelayo. Con motivo de este acontecimiento viajé a Lleida, invitado por la Casa de Cantabria en Lleida para dar una conferencia titulada "Menéndez Pelayo y su relación con Cataluña"
Estuvo muy bien organizada.Cuando llama la Casa de Cantabria en Lleida da gusto acudir porque no dejan ningún detalle al azar , sino que todo lo hacen con mil amores y a las mil maravillas.
martes, 8 de noviembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
hacia madrid
http://www.caminodelcid.org/Camino_LaCasaRegionaldeBurgosenMadridacogelacharlaElPoemademioCidenimagenes.aspx
La Casa Regional de Burgos en Madrid acoge la charla El Poema de mío Cid en imágenes
InicioEl Consorcio INFORMANoticias
01/11/2011
La Casa Regional de Burgos ubicada en la capital madrileña acogerá el jueves 17 de noviembre la charla “El Poema de mío Cid en imágenes” del profesor y escritor donostiarra José Andrés Álvaro Ocariz. Se trata de una diaporama de más de un centenar de diapositivas a través del cual Álvaro Ocariz repasará los lugares en los que se gestó la epopeya cidiana.
El profesor José Andrés Alvaro Ocáriz nació en San Sebastián. Realizó los estudios de Magisterio con la especialidad de Filología Francesa y posee la Licenciatura en Filología Hispánica. Ha impartido la docencia durante veinticinco años en diversos colegios e institutos de Aragón, Barcelona, Navarra y País Vasco. Ha desarrollado su actividad en el Servicio de Programación, Investigación y Desarrollo lingüístico de la Dirección General de Política Lingüística y Universidades del Departamento de Educación y Cultura del Gobierno de Navarra y ha sido el responsable de la Biblioteca del Centro de Apoyo al Profesorado que el Gobierno de Navarra tiene en Pamplona. A su labor docente se suma su trabajo como divulgador de literatura española.
El acto – que dará comienzo a las 19.00 horas - se desarrollará en la Casa Regional de Burgos ubicada en la calle Augusto Figueroa 3, 3º de la capital madrileña.
lunes, 17 de octubre de 2011
en euskonews nº 596
Celaya, esencial
José Andrés ÁLVARO OCARIZ
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Decía otro de nuestros grandes escritores, Pío Baroja, cuando el 15 de abril de 1935 acudió al Museo Municipal de San Sebastián a inaugurar el busto que había realizado el escultor Victorio Macho:
Rafael Múgica Celaya.
“Si se borra mi recuerdo y el busto persiste en su sitio, me contentaría, si esto fuera posible, con que la gente que lo contemplara en el porvenir supiera que el que sirvió de modelo a esta estatua era un hombre que tenía el entusiasmo por la verdad, el odio a la hipocresía y a la mentira y que, aunque dijeran lo contrario en su tiempo, era un vasco que amaba entrañablemente a su país”.
Lo mismo podríamos decir de Celaya, pese a que “los hunos y los hotros” (en expresión unamuniana) le hayan negado el pan y la sal en este año en el que se recuerda el centenario de su nacimiento. Ni el Gobierno de la nación ni el Gobierno vasco han realizado ningún homenaje al más internacional de nuestros poetas; el Ayuntamiento de Hernani se ha limitado a adquirir dos libros (buena manera de borrar la lluvia de huevos que se produjo cuando se puso su nombre a un colegio) y el Ayuntamiento donostiarra ha perdido la oportunidad para hacer una ruta celayiana por la ciudad poniendo sus poemas en los lugares más emblemáticos al estilo de Florencia con Dante o de Soria con Machado.
El problema es que Celaya es incómodo. Amó su tierra pero no escribió en euskera, lo que es imperdonable para unos. Fue empresario y a la vez se afilió al Partido Comunista, por lo que ni unos ni los otros acaban por aceptarlo.
Fue complejo, como compleja fue su poesía, pero ese no es motivo para que haya que celebrar su centenario casi en la clandestinidad.
Para recordar a nuestro poeta he escrito un libro que he titulado “Celaya, esencial” que se puede encontrar en las principales librerías del País Vasco y en www.elkar.com. Le he puesto este título porque, por una parte, aparecen los poemas esenciales para entender a Celaya y, por otra, quiero intentar demostrar que Celaya fue esencial para entender la sociedad en la que vivimos.
Celaya fue, junto con Blas de Otero, el abanderado de la “poesía social”; es decir, de la poesía comprometida con los problemas del hombre de la calle. He procurado, tanto a través del libro que he editado como mediante este artículo, revivir la memoria de esta persona que definía su ser de poeta como “encontrar en otros la propia vida”, que quería pedir “pan, justicia, libertad, esperanza” y que declaraba que “mientras haya en la tierra un solo hombre que cante,/quedará una esperanza para todos nosotros”.
El 18 de marzo de 1911 nació en Hernani (Gipuzkoa) un niño al que bautizaron como Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta Cendoya y que posteriormente será conocido como Gabriel Celaya.
Estudió en el colegio que los Marianistas tienen en San Sebastián. Sus tiempos de estudiante vienen reflejados en el poema:
Biografía
No cojas la cuchara con la mano izquierda./No pongas los codos en la mesa. Dobla bien la servilleta./Eso, para empezar.
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece./Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?/Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero./Eso, para seguir.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?/La cultura es un adorno y el negocio es el negocio./Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas./Eso, para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto./No bebas. No fumes. No tosas. No respires. ¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos./Y descansar: Morir.
En 1922 reside temporalmente en Pau (Francia) y en El Escorial, debido a problemas de salud. En 1927 termina el bachillerato en San Sebastián. Al año siguiente, se traslada a Madrid, para estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad. Vive en la Residencia de Estudiantes. Ocupa la habitación n.º 6 del tercer pabellón que había sido ocupada previamente por Salvador Dalí y Federico García Lorca.
Entre 1927 y 1935 cursó la carrera de ingeniero industrial. En 1932 empieza a escribir los poemas de “Marea del silencio” y lo publica en 1935, con el nombre de Rafael Múgica.
Este es el poema que abre el libro:
Foto: CC BY - Agent 1994.
Pasarán gaviotas veloces, altas gaviotas,/sobre casas de cristal, terrazas de cristal, donde muchachas blancas/tocan los pianos de cristal.
Pasará una brisa de algas y mar/por el pinar de cristal,/por las grandes avenidas,/por las calles,/por las plazas/de la ciudad de cristal.
Pasará una brisa leve/mientras las blancas muchachas/mueven sus brazos en alto y a compás.
Pasarán nubes lentas y blancas/por el cielo de cristal,/sobre mares de cristal,/cuando muchachas blancas entornando los ojos/hagan con su silencio la hora de cristal.
Por el aire transparente,/por mis ojos transparentes,/pasarán las lentas nubes del silencio,/las gaviotas del gozo,/la brisa,/lo eterno.
Y habrá blancas muchachas en el aire y en mis ojos,/y habrá un gozo sin sentido, y un olor de inmensidad,/y frente al mar infinito/habrá terrazas, pinares, una ciudad de cristal.
En 1936 obtiene el Premio del Centenario Bécquer, por su libro “La soledad cerrada”. En la guerra civil española: participa como voluntario en el ejército republicano, siendo capitán de gudaris (soldados nacionalistas) en Vizcaya. Al caer Bilbao en poder de las tropas es hecho prisionero.
Posteriormente, se casa con Julia Cañedo, con quién tendrá dos hijos: Pilar y Luis Gabriel. Trabaja como gerente en la empresa familiar de San Sebastián. En 1944 se produce una crisis matrimonial y, al año siguiente, una enfermedad anímica le obliga a guardar reposo.
En 1946 publica “Tentativas” y conoce a Amparo Gastón. “En octubre de 1946 (el 8 de octubre, fecha importante para mí) conocí a Amparitxu Gastón. Nos entendimos enseguida; nos quisimos muy pronto; y esto fue para mí la resurrección. Salía, con su ayuda y su apoyo, del mundo elucubrante de TENTATIVAS a la difícil y sabrosa realidad. Y así, sin pensarlo demasiado, decidimos fundar una colección de poesía: NORTE. Y montamos una pequeña oficina en un rincón de la Parte Vieja donostiarra: Juan de Bilbao, 4, 3º.
NORTE, según pensábamos en aquel momento, debía ser un puente tendido por encima de la “poesía oficial” hacia los entonces olvidados poetas del 27, hacia la España peregrina, y hacia la poesía europea de la que el autarquismo cultural, y la dificultad de hacerse con libros extranjeros, nos tenía separados desde el fin de nuestra guerra. Por eso publicamos, entre los extranjeros, a Rilke, Rimbaud, Blake,... Y entre los españoles, a Leopoldo de Luis, Labordeta, Cela, Cremer, Bleiberg, . Lo que nosotros queríamos era romper un cerco: El estúpido cerco de la “poesía oficial”. Y si después, con las visitas de Virgilio Garrote, Jorge Semprún, Eugenio de Nora y Blas de Otero, fuimos convirtiéndonos en uno de los primeros nidos de la “poesía social” fue porque el desarrollo de nuestra poesía así lo demandaba”.
El poeta nos habla de esa transición del tú al nosotros:
“Nada de lo que es humano debe quedar fuera de nuestra obra. En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. Debe haber ideas, aunque otra cosa crean los poetas acéfalos. Debe haber calor animal. Y debe haber retórica, descripciones y argumentos, y hasta política. Un poema es una integración y no ese residuo que queda cuando en nombre de “lo puro”, “lo externo” o “lo bello”, se practica un sistema de exclusiones.
La Poesía no es neutral. Ningún hombre puede ser hoy neutral. Y un poeta es por de pronto un hombre.”
Es la poesía social, que tiene su máximo exponente en “Cantos íberos”, y en sus dos poemas emblemáticos: España en marcha y La poesía es un arma cargada de futuro.
En ellos pide salir “¡A la calle! que ya es hora/de pasearnos a cuerpo/y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo”. Y reivindica una “Poesía para el pobre, poesía necesaria/como el pan de cada día,/como el aire que exigimos trece veces por minuto,/ para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Rechaza “la poesía concebida como un lujo/cultural por los neutrales/que, lavándose las manos, se desentienden y evaden./ Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”. Se siente “un ingeniero del verso y un obrero/que trabaja con otros a España en sus aceros”. E indica que la suya “no es una poesía gota a gota pensada./No es un bello producto. No es un fruto perfecto./Es algo como el aire que todos respiramos/y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
“En los primeros años del sesenta, dirá el poeta vasco, la llamada “poesía social” entró en crisis. Creo que esto se debía, más que al agotamiento de sus posibilidades, a la increíble difusión que logró pese a los malos auspicios con que había nacido. Al cansancio que produce cualquier corriente literaria dominante y a la proliferación de epígonos que, como ocurre siempre, acabaron por convertir en un cliché lo que había comenzado como un deslumbrante descubrimiento, debe añadirse que el clima de furor y esperanza en que había nacido la primera poesía social se había ido extinguiendo con el paso de unos años en los que no se produjo más cambio que el de una derivación de nuestro país hacia una incipiente sociedad de consumo. Una vez más pudo comprobarse cómo las superestructuras culturales dependen de la base socio-económica en que se producen. Así vimos cómo unos poetas que seguían creyéndose rebeldes al establishment fueron volviéndose acomodaticios”
“Intenté una nueva puesta a punto de la poesía social aplicando ésta a la problemática de mi Euskadi natal mediante una combinación de sus viejas leyendas con su actual efervescencia revolucionaria. Pero esto no podía tener un verdadero sentido mientras no me expresara en euskera, como lo hacía de niño, cuando aún no sabía el castellano. No obstante, tanto “Rapsodia euskara” como “Baladas y decires vascos” son dos libros nacidos de mi más profundo sentir”.
Estos son algunos poemas en los que, a lo largo de su obra, aparece el tema de su tierra:
Anochecer en Lecumberri
Primavera con lluvia:/Nuestros bosques.../(Y el corazón bajo tierra,/y mis pasos en la hierba)
La verdad de esos robles,/de esas montañas puras/(parecen increíbles/ de tan desnudas).
Un poniente que exalta/todas sus vagas mentiras/dichas a la deriva…/(Y el corazón se aísla).
Y, de pronto, las frías/estrellas (no son nuestras),/el silencio no nuestro,/la noche en que se escucha con sigilo/el paso de los dioses más antiguos .
Foto: CC BY - Freddy The Boy.
Ziripot
Comer cuando uno es vasco no es tan sólo comer./Saborear las lampernas; beber un chacolí;/celebrar en las brasas las sardinas de agosto;/reunirse y acechar/cómo van las cocochas en la cashuela hirviente,/es casi comulgar:/unirse en la sustancia y apurar lo sagrado,/sentir fraternalmente la vida material./Celebrar esa cena/en la que juntos sentimos lo jovial/de la vida pequeña, de la vida real,/que Ziripot preside:/Ziripot misterioso y a la vez terrenal,/Ziripot repartiendo lo que no es sólo pan.
Canto a Lizardi (fragmento)
Canto por ti. Canto en ti./Porque cantar es siempre luchar contra lo opaco,/levantar una espuma como el mar cuando besa/la roca en que tropieza cargado de inocencia./Cantar: ir por el mundo,/tranquilos, sonrientes, diciendo lo que pasa/pese a las bofetadas./Cantar: ir caminando porque la vida es ancha,/y volver luego en versos que acarician con pausa.
Quiero hablar a los vascos como tú les hablaste,/más allá de la muerte con la magia y el tacto de tus palabras justas:/Maite ditut galurrak argiak ez beste.../Ai, egaztia banintz/ Gañik-gain nenbilke/¡Ay, si también yo lo fuera como tú sí que lo fuiste!
Gernikako Arbola (el Arbol de Guernica)
Era en la primavera del año treinta y siete/cuando llegué a Guernica./Allí se fabricaban boquillas de careta/antigás. Yo debía/-servicio de instrucción- enseñarles la humana/ protección que es posible cuando con gas atacan./Todo me parecía remoto. Aunque cumplía/ lo debido, imposible /era pensar que nadie lanzase tal ataque./ el frente estaba lejos. Brillaba el cielo indemne./Y todo hay que decirlo:/Hacía mucho tiempo que no comía cordero,/ni comía pan blanco, como allí, en retaguardia./¡Parecía tan fácil la paz! No se entendían/la ira la mentira./A veces visitaba nuestro árbol de Guernica, y miraba el azul,/un azul que duró todos aquellos días,/ un ancho azul tranquilo que nada parecía/podría perturbar, marzo querido./¡Ay, quién diría/que a poco de marcharme zumbaría en el cielo,/ en ese mismo cielo que parecía indemne,/limpio de mancha y leve,/el horror de una muerte mecánica y salvaje!/¡ Ay, quién diría! ¡ Ay, dilo tú si puedes, Gernikako Arbola,/ dilo con tu raíz, tus ramas y tus niños, dilo si eso es posible,/di con la libertad de los vascos antiguos,/con el temblor de fronda que cubre el país entero/y dice lo que somos, diciendo lo que fuimos!/¡Ay, si es posible, dilo!
En 1966 viaja a Cuba. Durante ese año, junto a Alfonso Sastre y el pintor Ricardo Zamorano, es condenado a pagar una multa de 50.000 pesetas por haber participado en una asamblea de estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid. Acude a Baeza, para el homenaje tributado a Antonio Machado. Al año siguiente realiza su segundo viaje a Cuba invitado por Nicolás Guillén a asistir como jurado del concurso convocado por la Unión de Escritores y Artistas Cubanos.
En 1968 se le concede el Premio Internacional Etna Taormina por el conjunto de su obra poética. Viaja a Brasil para asistir a la inauguración de un monumento a Federico García Lorca. Participa en La Habana en el Congreso de la Cultura. Publica “Los espejos transparentes”, incursión que realiza en el realismo mágico, y “Canto en lo mío”.
En estos textos habla de su evolución poética:“Intenté el experimentalismo a ultranza y la poesía concreta con “Campos semánticos”, escrito un poco al margen de mi ensayo “Inquisición de la Poesía” (1972), que es algo así como un examen de conciencia y un estudio de las posibilidades de la poesía. Intenté entrar en el jazz, que me apasiona, con “Música de baile” (1967); y en una comprensión de la nueva juventud con “Operaciones poéticas” (1971). Pero nada de esto me satisfacía”
“La mejor expresión del problema que me preocupaba es “El Derecho y el Revés”. Si en “Lo demás es silencio” (1952) me planteaba un conflicto interior entre el existencialismo y el marxismo, ahora, dentro de mí, enfrentaba al ingeniero y al mono o, digamos, a Prometeo y Epimeteo, al extrovertido y al introvertido, al activista y al quietista. Y si la ruptura con el existencialismo fue para mí tan difícil y dolorosa, por no decir tan incompleta, como lo había sido antes mi ruptura con el surrealismo, entendido como una concepción del mundo y no como una bisutería literaria, la separación del marxismo ortodoxo y militante supuso en mi vida un trauma no menos grave.”
“En 1969 publiqué “Lírica de Cámara”; y en 1973, "Función de Uno, Equis, Ene.” ¿A qué apuntan estos libros? Al decepcionante reconocimiento de que el hombre no responde a los modelos humanistas que, desde el clásico hasta el prometeico-marxista, se nos han dado. Más allá de cualquier transfiguración, racionalización, revolución o transformación posible, “Lírica de Cámara” gira en torno a la constatación de que, como la Física Nuclear nos muestra, estamos sumidos en un mundo de estructuras que funcionan al margen de cuanto humanamente podemos comprender. Lo que llamamos “personalidad” (y no digamos individualidad o subjetividad) es una fantasmagoría sin sentido último”.
“Y esta es la cuestión a la que se aplican también los poemas de mi libro “Función de Uno, Equis, Ene”, en donde “Uno” es el yo aislado; “Ene”, los otros o el colectivo y “Equis”, un implacable e incomprensible orden que se rige según leyes o reglamentos no humanos: El del universo formado por unas micro y macro estructuras en las que nosotros desaparecemos, sin ser siquiera advertidos. Pues nuestras fabulaciones, personalidades, ideas o culturas históricas no responden a nada real. Quizá sólo el conflicto entre lo que llamamos mundo exterior y el Ello, entendido éste como un mundo de las pulsiones e instintos impersonales que nos identifican con la materia inorgánica, pueda explicar nuestras absurdas construcciones psíquico-ideológicas. Pero a fin de cuentas no tiene importancia. Siempre viviremos gobernados por algo que escapa a nuestra conciencia”.
“Todos nuestros heroicos combates y nuestros sabios debates parecen entonces una burla. “La corta tragedia (escribía Nietzsche en “La Gaya Ciencia”) ha acabado siempre por servir a la eterna comedia de la existencia y “la mar de sonrisa innumerable” (por decirlo con Esquilo) acabará por cubrir con sus olas la mayor parte de esas tragedias”.
En 1977 se presenta como candidato por el Partido Comunista de España en las primeras elecciones legislativas, en Guipúzcoa. Es la época de “El hilo rojo”, “Parte de guerra” y “Poesía”, “Iberia sumergida”,“Memorias inmemoriales”, una antología de sus versos “Poesía y verdad” y “Poemas órficos”, es el momento de esa poesía panteísta, en la que el autor se identifica con la naturaleza:
Esa vida que no es mía y me rodea,/el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte y el misterio de la vida siempre abierta,/lo que llamamos la vida/en el árbol, en las nubes y en el agua,/y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano, y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra/en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:/La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro, nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:/El total de lo sin fin y de la vida abierta
Como indica Celaya, “Conciencia cósmica quiere decir conciencia abierta a todo lo que es sin más ni más, la comprensión de que el sí mismo no es el yo, sino un más allá de la conciencia individual”
En 1981 Publica “Poesía hoy” y “Poesías completas (1977-1980)”. El catorce de octubre del año siguiente contrae matrimonio en San Sebastián con Amparo Gastón. Publica “Penúltimos poemas” y en 1983 “Cantos y mitos”
En 1986 recibe el Premio Nacional de las Letras Españolas y publica “El mundo abierto”. En 1989 le espera otro galardón: el Ayuntamiento de San Sebastián le concede la mayor condecoración que puede recibir alguien que ha trabajado por la capital guipuzcoana: el “Tambor de Oro”.
Este es uno de tantos poemas que a lo largo de su vida dedica a San Sebastián:
Foto: CC BY - tribaldo.
La luz de la bahía
Un raudal de luz y de gaviotas./Es ahora mismo, el ahora, el siempre ahora
Sin ayer ni pasado, totalmente glorioso,/como quien se mira a sí mismo sin verse.
En esta claridad, los mínimos detalles/parecen joyas, parecen lo visto que no vimos,/y concretan el milagro diluido,/ y el poliedro se irisa y abre luces imprevistas.
De pronto todo es nuevo; de pronto es lo increíble./Se disparata el cielo girando a la redonda/y los números cantan sin saber lo que dicen, /felizmente irredentos, matemáticos a locas
Fallece en Madrid el 18 de abril de 1991. Sus cenizas fueron esparcidas en Hernani y San Sebastián.
Sirva como colofón, este poema que Celaya tituló “Despedida”.
Quizás, cuando me muera,/dirán: Era un poeta./Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes/quién fui, mas en ti suenen/los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada/de mí, ni una palabra,/ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto,/pero dicho o no dicho,/yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,/yo seguiré muriendo,/seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto
José Andrés ÁLVARO OCARIZ
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Decía otro de nuestros grandes escritores, Pío Baroja, cuando el 15 de abril de 1935 acudió al Museo Municipal de San Sebastián a inaugurar el busto que había realizado el escultor Victorio Macho:
Rafael Múgica Celaya.
“Si se borra mi recuerdo y el busto persiste en su sitio, me contentaría, si esto fuera posible, con que la gente que lo contemplara en el porvenir supiera que el que sirvió de modelo a esta estatua era un hombre que tenía el entusiasmo por la verdad, el odio a la hipocresía y a la mentira y que, aunque dijeran lo contrario en su tiempo, era un vasco que amaba entrañablemente a su país”.
Lo mismo podríamos decir de Celaya, pese a que “los hunos y los hotros” (en expresión unamuniana) le hayan negado el pan y la sal en este año en el que se recuerda el centenario de su nacimiento. Ni el Gobierno de la nación ni el Gobierno vasco han realizado ningún homenaje al más internacional de nuestros poetas; el Ayuntamiento de Hernani se ha limitado a adquirir dos libros (buena manera de borrar la lluvia de huevos que se produjo cuando se puso su nombre a un colegio) y el Ayuntamiento donostiarra ha perdido la oportunidad para hacer una ruta celayiana por la ciudad poniendo sus poemas en los lugares más emblemáticos al estilo de Florencia con Dante o de Soria con Machado.
El problema es que Celaya es incómodo. Amó su tierra pero no escribió en euskera, lo que es imperdonable para unos. Fue empresario y a la vez se afilió al Partido Comunista, por lo que ni unos ni los otros acaban por aceptarlo.
Fue complejo, como compleja fue su poesía, pero ese no es motivo para que haya que celebrar su centenario casi en la clandestinidad.
Para recordar a nuestro poeta he escrito un libro que he titulado “Celaya, esencial” que se puede encontrar en las principales librerías del País Vasco y en www.elkar.com. Le he puesto este título porque, por una parte, aparecen los poemas esenciales para entender a Celaya y, por otra, quiero intentar demostrar que Celaya fue esencial para entender la sociedad en la que vivimos.
Celaya fue, junto con Blas de Otero, el abanderado de la “poesía social”; es decir, de la poesía comprometida con los problemas del hombre de la calle. He procurado, tanto a través del libro que he editado como mediante este artículo, revivir la memoria de esta persona que definía su ser de poeta como “encontrar en otros la propia vida”, que quería pedir “pan, justicia, libertad, esperanza” y que declaraba que “mientras haya en la tierra un solo hombre que cante,/quedará una esperanza para todos nosotros”.
El 18 de marzo de 1911 nació en Hernani (Gipuzkoa) un niño al que bautizaron como Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta Cendoya y que posteriormente será conocido como Gabriel Celaya.
Estudió en el colegio que los Marianistas tienen en San Sebastián. Sus tiempos de estudiante vienen reflejados en el poema:
Biografía
No cojas la cuchara con la mano izquierda./No pongas los codos en la mesa. Dobla bien la servilleta./Eso, para empezar.
Extraiga la raíz cuadrada de tres mil trescientos trece./Dónde está Tanganika? ¿Qué año nació Cervantes?/Le pondré un cero en conducta si habla con su compañero./Eso, para seguir.
¿Le parece a usted correcto que un ingeniero haga versos?/La cultura es un adorno y el negocio es el negocio./Si sigues con esa chica, te cerraremos las puertas./Eso, para vivir.
No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto./No bebas. No fumes. No tosas. No respires. ¡Ay sí, no respirar! Dar el no a todos los nos./Y descansar: Morir.
En 1922 reside temporalmente en Pau (Francia) y en El Escorial, debido a problemas de salud. En 1927 termina el bachillerato en San Sebastián. Al año siguiente, se traslada a Madrid, para estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad. Vive en la Residencia de Estudiantes. Ocupa la habitación n.º 6 del tercer pabellón que había sido ocupada previamente por Salvador Dalí y Federico García Lorca.
Entre 1927 y 1935 cursó la carrera de ingeniero industrial. En 1932 empieza a escribir los poemas de “Marea del silencio” y lo publica en 1935, con el nombre de Rafael Múgica.
Este es el poema que abre el libro:
Foto: CC BY - Agent 1994.
Pasarán gaviotas veloces, altas gaviotas,/sobre casas de cristal, terrazas de cristal, donde muchachas blancas/tocan los pianos de cristal.
Pasará una brisa de algas y mar/por el pinar de cristal,/por las grandes avenidas,/por las calles,/por las plazas/de la ciudad de cristal.
Pasará una brisa leve/mientras las blancas muchachas/mueven sus brazos en alto y a compás.
Pasarán nubes lentas y blancas/por el cielo de cristal,/sobre mares de cristal,/cuando muchachas blancas entornando los ojos/hagan con su silencio la hora de cristal.
Por el aire transparente,/por mis ojos transparentes,/pasarán las lentas nubes del silencio,/las gaviotas del gozo,/la brisa,/lo eterno.
Y habrá blancas muchachas en el aire y en mis ojos,/y habrá un gozo sin sentido, y un olor de inmensidad,/y frente al mar infinito/habrá terrazas, pinares, una ciudad de cristal.
En 1936 obtiene el Premio del Centenario Bécquer, por su libro “La soledad cerrada”. En la guerra civil española: participa como voluntario en el ejército republicano, siendo capitán de gudaris (soldados nacionalistas) en Vizcaya. Al caer Bilbao en poder de las tropas es hecho prisionero.
Posteriormente, se casa con Julia Cañedo, con quién tendrá dos hijos: Pilar y Luis Gabriel. Trabaja como gerente en la empresa familiar de San Sebastián. En 1944 se produce una crisis matrimonial y, al año siguiente, una enfermedad anímica le obliga a guardar reposo.
En 1946 publica “Tentativas” y conoce a Amparo Gastón. “En octubre de 1946 (el 8 de octubre, fecha importante para mí) conocí a Amparitxu Gastón. Nos entendimos enseguida; nos quisimos muy pronto; y esto fue para mí la resurrección. Salía, con su ayuda y su apoyo, del mundo elucubrante de TENTATIVAS a la difícil y sabrosa realidad. Y así, sin pensarlo demasiado, decidimos fundar una colección de poesía: NORTE. Y montamos una pequeña oficina en un rincón de la Parte Vieja donostiarra: Juan de Bilbao, 4, 3º.
NORTE, según pensábamos en aquel momento, debía ser un puente tendido por encima de la “poesía oficial” hacia los entonces olvidados poetas del 27, hacia la España peregrina, y hacia la poesía europea de la que el autarquismo cultural, y la dificultad de hacerse con libros extranjeros, nos tenía separados desde el fin de nuestra guerra. Por eso publicamos, entre los extranjeros, a Rilke, Rimbaud, Blake,... Y entre los españoles, a Leopoldo de Luis, Labordeta, Cela, Cremer, Bleiberg, . Lo que nosotros queríamos era romper un cerco: El estúpido cerco de la “poesía oficial”. Y si después, con las visitas de Virgilio Garrote, Jorge Semprún, Eugenio de Nora y Blas de Otero, fuimos convirtiéndonos en uno de los primeros nidos de la “poesía social” fue porque el desarrollo de nuestra poesía así lo demandaba”.
El poeta nos habla de esa transición del tú al nosotros:
“Nada de lo que es humano debe quedar fuera de nuestra obra. En el poema debe haber barro, con perdón de los poetas poetísimos. Debe haber ideas, aunque otra cosa crean los poetas acéfalos. Debe haber calor animal. Y debe haber retórica, descripciones y argumentos, y hasta política. Un poema es una integración y no ese residuo que queda cuando en nombre de “lo puro”, “lo externo” o “lo bello”, se practica un sistema de exclusiones.
La Poesía no es neutral. Ningún hombre puede ser hoy neutral. Y un poeta es por de pronto un hombre.”
Es la poesía social, que tiene su máximo exponente en “Cantos íberos”, y en sus dos poemas emblemáticos: España en marcha y La poesía es un arma cargada de futuro.
En ellos pide salir “¡A la calle! que ya es hora/de pasearnos a cuerpo/y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo”. Y reivindica una “Poesía para el pobre, poesía necesaria/como el pan de cada día,/como el aire que exigimos trece veces por minuto,/ para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica. Rechaza “la poesía concebida como un lujo/cultural por los neutrales/que, lavándose las manos, se desentienden y evaden./ Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”. Se siente “un ingeniero del verso y un obrero/que trabaja con otros a España en sus aceros”. E indica que la suya “no es una poesía gota a gota pensada./No es un bello producto. No es un fruto perfecto./Es algo como el aire que todos respiramos/y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
“En los primeros años del sesenta, dirá el poeta vasco, la llamada “poesía social” entró en crisis. Creo que esto se debía, más que al agotamiento de sus posibilidades, a la increíble difusión que logró pese a los malos auspicios con que había nacido. Al cansancio que produce cualquier corriente literaria dominante y a la proliferación de epígonos que, como ocurre siempre, acabaron por convertir en un cliché lo que había comenzado como un deslumbrante descubrimiento, debe añadirse que el clima de furor y esperanza en que había nacido la primera poesía social se había ido extinguiendo con el paso de unos años en los que no se produjo más cambio que el de una derivación de nuestro país hacia una incipiente sociedad de consumo. Una vez más pudo comprobarse cómo las superestructuras culturales dependen de la base socio-económica en que se producen. Así vimos cómo unos poetas que seguían creyéndose rebeldes al establishment fueron volviéndose acomodaticios”
“Intenté una nueva puesta a punto de la poesía social aplicando ésta a la problemática de mi Euskadi natal mediante una combinación de sus viejas leyendas con su actual efervescencia revolucionaria. Pero esto no podía tener un verdadero sentido mientras no me expresara en euskera, como lo hacía de niño, cuando aún no sabía el castellano. No obstante, tanto “Rapsodia euskara” como “Baladas y decires vascos” son dos libros nacidos de mi más profundo sentir”.
Estos son algunos poemas en los que, a lo largo de su obra, aparece el tema de su tierra:
Anochecer en Lecumberri
Primavera con lluvia:/Nuestros bosques.../(Y el corazón bajo tierra,/y mis pasos en la hierba)
La verdad de esos robles,/de esas montañas puras/(parecen increíbles/ de tan desnudas).
Un poniente que exalta/todas sus vagas mentiras/dichas a la deriva…/(Y el corazón se aísla).
Y, de pronto, las frías/estrellas (no son nuestras),/el silencio no nuestro,/la noche en que se escucha con sigilo/el paso de los dioses más antiguos .
Foto: CC BY - Freddy The Boy.
Ziripot
Comer cuando uno es vasco no es tan sólo comer./Saborear las lampernas; beber un chacolí;/celebrar en las brasas las sardinas de agosto;/reunirse y acechar/cómo van las cocochas en la cashuela hirviente,/es casi comulgar:/unirse en la sustancia y apurar lo sagrado,/sentir fraternalmente la vida material./Celebrar esa cena/en la que juntos sentimos lo jovial/de la vida pequeña, de la vida real,/que Ziripot preside:/Ziripot misterioso y a la vez terrenal,/Ziripot repartiendo lo que no es sólo pan.
Canto a Lizardi (fragmento)
Canto por ti. Canto en ti./Porque cantar es siempre luchar contra lo opaco,/levantar una espuma como el mar cuando besa/la roca en que tropieza cargado de inocencia./Cantar: ir por el mundo,/tranquilos, sonrientes, diciendo lo que pasa/pese a las bofetadas./Cantar: ir caminando porque la vida es ancha,/y volver luego en versos que acarician con pausa.
Quiero hablar a los vascos como tú les hablaste,/más allá de la muerte con la magia y el tacto de tus palabras justas:/Maite ditut galurrak argiak ez beste.../Ai, egaztia banintz/ Gañik-gain nenbilke/¡Ay, si también yo lo fuera como tú sí que lo fuiste!
Gernikako Arbola (el Arbol de Guernica)
Era en la primavera del año treinta y siete/cuando llegué a Guernica./Allí se fabricaban boquillas de careta/antigás. Yo debía/-servicio de instrucción- enseñarles la humana/ protección que es posible cuando con gas atacan./Todo me parecía remoto. Aunque cumplía/ lo debido, imposible /era pensar que nadie lanzase tal ataque./ el frente estaba lejos. Brillaba el cielo indemne./Y todo hay que decirlo:/Hacía mucho tiempo que no comía cordero,/ni comía pan blanco, como allí, en retaguardia./¡Parecía tan fácil la paz! No se entendían/la ira la mentira./A veces visitaba nuestro árbol de Guernica, y miraba el azul,/un azul que duró todos aquellos días,/ un ancho azul tranquilo que nada parecía/podría perturbar, marzo querido./¡Ay, quién diría/que a poco de marcharme zumbaría en el cielo,/ en ese mismo cielo que parecía indemne,/limpio de mancha y leve,/el horror de una muerte mecánica y salvaje!/¡ Ay, quién diría! ¡ Ay, dilo tú si puedes, Gernikako Arbola,/ dilo con tu raíz, tus ramas y tus niños, dilo si eso es posible,/di con la libertad de los vascos antiguos,/con el temblor de fronda que cubre el país entero/y dice lo que somos, diciendo lo que fuimos!/¡Ay, si es posible, dilo!
En 1966 viaja a Cuba. Durante ese año, junto a Alfonso Sastre y el pintor Ricardo Zamorano, es condenado a pagar una multa de 50.000 pesetas por haber participado en una asamblea de estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid. Acude a Baeza, para el homenaje tributado a Antonio Machado. Al año siguiente realiza su segundo viaje a Cuba invitado por Nicolás Guillén a asistir como jurado del concurso convocado por la Unión de Escritores y Artistas Cubanos.
En 1968 se le concede el Premio Internacional Etna Taormina por el conjunto de su obra poética. Viaja a Brasil para asistir a la inauguración de un monumento a Federico García Lorca. Participa en La Habana en el Congreso de la Cultura. Publica “Los espejos transparentes”, incursión que realiza en el realismo mágico, y “Canto en lo mío”.
En estos textos habla de su evolución poética:“Intenté el experimentalismo a ultranza y la poesía concreta con “Campos semánticos”, escrito un poco al margen de mi ensayo “Inquisición de la Poesía” (1972), que es algo así como un examen de conciencia y un estudio de las posibilidades de la poesía. Intenté entrar en el jazz, que me apasiona, con “Música de baile” (1967); y en una comprensión de la nueva juventud con “Operaciones poéticas” (1971). Pero nada de esto me satisfacía”
“La mejor expresión del problema que me preocupaba es “El Derecho y el Revés”. Si en “Lo demás es silencio” (1952) me planteaba un conflicto interior entre el existencialismo y el marxismo, ahora, dentro de mí, enfrentaba al ingeniero y al mono o, digamos, a Prometeo y Epimeteo, al extrovertido y al introvertido, al activista y al quietista. Y si la ruptura con el existencialismo fue para mí tan difícil y dolorosa, por no decir tan incompleta, como lo había sido antes mi ruptura con el surrealismo, entendido como una concepción del mundo y no como una bisutería literaria, la separación del marxismo ortodoxo y militante supuso en mi vida un trauma no menos grave.”
“En 1969 publiqué “Lírica de Cámara”; y en 1973, "Función de Uno, Equis, Ene.” ¿A qué apuntan estos libros? Al decepcionante reconocimiento de que el hombre no responde a los modelos humanistas que, desde el clásico hasta el prometeico-marxista, se nos han dado. Más allá de cualquier transfiguración, racionalización, revolución o transformación posible, “Lírica de Cámara” gira en torno a la constatación de que, como la Física Nuclear nos muestra, estamos sumidos en un mundo de estructuras que funcionan al margen de cuanto humanamente podemos comprender. Lo que llamamos “personalidad” (y no digamos individualidad o subjetividad) es una fantasmagoría sin sentido último”.
“Y esta es la cuestión a la que se aplican también los poemas de mi libro “Función de Uno, Equis, Ene”, en donde “Uno” es el yo aislado; “Ene”, los otros o el colectivo y “Equis”, un implacable e incomprensible orden que se rige según leyes o reglamentos no humanos: El del universo formado por unas micro y macro estructuras en las que nosotros desaparecemos, sin ser siquiera advertidos. Pues nuestras fabulaciones, personalidades, ideas o culturas históricas no responden a nada real. Quizá sólo el conflicto entre lo que llamamos mundo exterior y el Ello, entendido éste como un mundo de las pulsiones e instintos impersonales que nos identifican con la materia inorgánica, pueda explicar nuestras absurdas construcciones psíquico-ideológicas. Pero a fin de cuentas no tiene importancia. Siempre viviremos gobernados por algo que escapa a nuestra conciencia”.
“Todos nuestros heroicos combates y nuestros sabios debates parecen entonces una burla. “La corta tragedia (escribía Nietzsche en “La Gaya Ciencia”) ha acabado siempre por servir a la eterna comedia de la existencia y “la mar de sonrisa innumerable” (por decirlo con Esquilo) acabará por cubrir con sus olas la mayor parte de esas tragedias”.
En 1977 se presenta como candidato por el Partido Comunista de España en las primeras elecciones legislativas, en Guipúzcoa. Es la época de “El hilo rojo”, “Parte de guerra” y “Poesía”, “Iberia sumergida”,“Memorias inmemoriales”, una antología de sus versos “Poesía y verdad” y “Poemas órficos”, es el momento de esa poesía panteísta, en la que el autor se identifica con la naturaleza:
Esa vida que no es mía y me rodea,/el misterio de la muerte, lo que llamamos la muerte y el misterio de la vida siempre abierta,/lo que llamamos la vida/en el árbol, en las nubes y en el agua,/y en el viento y en el mundo que es quien es sin ser humano, y en la inmensa transparencia que no se dice, se muestra/en eso que busqué tanto y ahora encuentro regresando:/La infancia, quizá, la infancia, nuestro final seguro, nuestro cuento, nuestro canto, nuestra mágica conciencia:/El total de lo sin fin y de la vida abierta
Como indica Celaya, “Conciencia cósmica quiere decir conciencia abierta a todo lo que es sin más ni más, la comprensión de que el sí mismo no es el yo, sino un más allá de la conciencia individual”
En 1981 Publica “Poesía hoy” y “Poesías completas (1977-1980)”. El catorce de octubre del año siguiente contrae matrimonio en San Sebastián con Amparo Gastón. Publica “Penúltimos poemas” y en 1983 “Cantos y mitos”
En 1986 recibe el Premio Nacional de las Letras Españolas y publica “El mundo abierto”. En 1989 le espera otro galardón: el Ayuntamiento de San Sebastián le concede la mayor condecoración que puede recibir alguien que ha trabajado por la capital guipuzcoana: el “Tambor de Oro”.
Este es uno de tantos poemas que a lo largo de su vida dedica a San Sebastián:
Foto: CC BY - tribaldo.
La luz de la bahía
Un raudal de luz y de gaviotas./Es ahora mismo, el ahora, el siempre ahora
Sin ayer ni pasado, totalmente glorioso,/como quien se mira a sí mismo sin verse.
En esta claridad, los mínimos detalles/parecen joyas, parecen lo visto que no vimos,/y concretan el milagro diluido,/ y el poliedro se irisa y abre luces imprevistas.
De pronto todo es nuevo; de pronto es lo increíble./Se disparata el cielo girando a la redonda/y los números cantan sin saber lo que dicen, /felizmente irredentos, matemáticos a locas
Fallece en Madrid el 18 de abril de 1991. Sus cenizas fueron esparcidas en Hernani y San Sebastián.
Sirva como colofón, este poema que Celaya tituló “Despedida”.
Quizás, cuando me muera,/dirán: Era un poeta./Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes/quién fui, mas en ti suenen/los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada/de mí, ni una palabra,/ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto,/pero dicho o no dicho,/yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,/yo seguiré muriendo,/seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto
jueves, 29 de septiembre de 2011
Emilio Salgari
jueves, 22 de septiembre de 2011
centenario de carolina coronado


Este año 2011 se recuerda el centenario del fallecimiento de Carolina Coronado. Con este motivo , he preparado un audiovisual que ofrecí en el Centro Extremeño de Asturias, en Gijón, y , este mes de septiembre en los de Ermua y Alsasua.
Carolina Coronado fue una poetisa romántica parangonable a Rosalía de Castro por la hondura de su sentimiento y la calidad de sus versos.
Feminista "avant le mot" , fue presidenta de la Sociedad abolicionista, de la que era vicepresidenta Concepción Arenal.
Aunque sea por este año, conviene releer sus versos íntimos y profundos. Son una auténtica joya.
viernes, 9 de septiembre de 2011
tovar
Antonio Tovar, un euskaltzale de Valladolid
José Andrés ÁLVARO OCARIZ, Filólogo, investigador y lingüista
Se cumple este año el centenario del nacimiento de este vallisoletano universal que amó nuestra cultura y nuestra lengua.
Es difícil resumir la vida de alguien como don Antonio Tovar en unas breves líneas. Cuando yo era estudiante recuerdo que me hablaron de Tovar como quien le dio trabajo a un Luis Michelena que había sido condenado a muerte, que impulsó los estudios de vasco en Salamanca y que escribió varios libros, algunos de los cuales leí.
Han pasado bastantes años desde entonces, casi veinte, y al llegar al centenario de su nacimiento, una entidad cultural de Gipuzkoa con la que tengo el placer de colaborar, el Ateneo Guipuzcoano, me encargó que preparase una conferencia para conmemorar tal evento. Consulté hemerotecas. Hablé a través del correo electrónico con una sobrina y dos hijos suyos y he ido descubriendo a alguien que, como indicaba en el título de este artículo, era todo un maestro.
Antonio Tovar.
Fotografía: Cedida por la familia de Antonio Tovar
Un maestro es una persona que sabe más que sus alumnos y que quiere, o debería querer, que sus alumnos y discípulos llegaran a disfrutar de su conocimiento como disfruta un buen maestro cuando descubre nuevos aspectos de la realidad y no los guarda para sí mismo, sino que está deseando ponerlos en conocimiento de los demás, compartirlos.
Y así era Tovar. Y así lo recuerdan quienes estuvieron cerca de él en vida y siguen llevándolo cerca de sus corazones. Su sobrina, Paloma Arnáiz Tovar, me decía:
Lo que más le definía, para mí, es que era enormemente modesto (nunca alardeaba de lo que sabía) más bien escuchaba lo que le contabas tú. Recuerdo su despacho lleno de papeles en el que pasaba horas y horas. Sus méritos los conocíamos por lo que nos decía mi madre, nunca porque él aparentase nada. Lo cual, con los años, he visto que es enormemente meritorio y poco habitual.
Cuando falleció, fueron muchas las muestras de dolor y voy a seleccionar tres de ellas. Dos del mundo de la política y una perteneciente a un compañero de trabajo en la Real Academia. La primera es del entonces ministro de Cultura, Javier Solana, quien lo definía así:
Tovar era un intelectual de primera magnitud, un investigador espléndido de la filología, un gran maestro y, sobre todo, un hombre de bien.
Ramón Serrano Suñer, quien fue ministro de Interior, de Gobernación y de Asuntos Exteriores de los primeros gobiernos de Franco dijo:
Tovar era ante todo una gran persona, pero también un sabio en su especialidad, gramático y lingüista. Al igual que Dionisio Ridruejo fue colaborador mío y siempre les cito a los dos entre los más distinguidos y queridos de aquel grupo donde trabajábamos con ilusión, esperanza y desesperanza. Su pérdida es para mí un gran dolor. De él destacaría, además de su saber, su extraordinaria modestia, su sencillez, su bondad y su lealtad de amigo por encima de circunstancias y aventuras políticas.
Rafael Lapesa, compañero suyo en la Real Academia, expresó:
Antonio Tovar era uno de los lingüistas más sabedores que ha tenido España.
Su conocimiento de lenguas era extraordinario, dominaba las lenguas clásicas, conocía las lenguas indoeuropeas y el vasco y era uno de los pocos españoles que, después de nuestros misioneros, había trabajado directamente sobre lenguas indígenas americanas. Aparte de esto, era un humanista ejemplar que dejó una excelente Vida de Sócrates, entre otras obras. El impulso que dio a los estudios humanísticos, sobre todo de humanidades clásicas, en la Universidad de Salamanca y en los años 40 y 50, fue decisivo para la formación de una brillante escuela de latinistas y helenistas españoles. En la Real Academia será insustituible por la variedad y profundidad de su saber. Era, además, un nobilísimo ejemplar de humanidad, impulsivo, generoso e infatigable en el trabajo y amigo cordial.
Intelectual de primera magnitud, bueno, leal, modesto, sencillo, generoso, sabio, humanista, infatigable en el trabajo y todo un maestro. Así era el hombre que escribió más de 400 libros (algunos en colaboración con su mujer, Consuelo Larrucea, que no solo fue esposa y madre sino que, también, quedó pronto contagiada por el espíritu de trabajo de su marido y fue compañera de vida y de trabajo), que conocía más de cincuenta lenguas de las que dominaba unas doce, que fue nombrado doctor «honoris causa» por cuatro universidades (Munich, Buenos Aires, Sevilla y Dublín), que recibió diversas condecoraciones y premios en su vida; la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, el Premio Goethe por “su labor de acercamiento entre los pueblos, su aproximación de la cultura de la Grecia clásica y sus investigaciones lingüísticas en una gama de lenguas célticas, sudamericanas, latín y griego, y por su defensa de la libertad de investigación y de cátedra en su país, prefiriendo el exilio a la adaptación”. Y el I Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Comunicación por su extraordinaria aportación, reconocida internacionalmente, a la lingüística, la historia de la lengua y a la historia de las ideas.
Así era don Antonio Tovar, un vallisoletano hijo de Antonio Tovar Núñez, y doña Anselma Llorente Llorente. Este matrimonio tuvo cuatro hijos: Antonio, José, María y Rosa. Su padre trabajaba como notario en diversos lugares del Estado, entre ellos en Elorrio, donde el joven Antonio se familiarizó con el euskera.
De izquierda a derecha: Koldo Mitxelena, Pedro Saiz, Antonio Tovar Llorente, Luis Villasante, Marcelino Oreja. 4 de diciembre de 1981.
Fotografía: Cedida por la familia de Antonio Tovar
Licenciado en Derecho y en Historia y doctor en Filosofía y Letras, tras ser presidente de la Federación Universitaria Escolar, sindicato izquierdista de estudiantes, se afilió a Falange tal vez movido por la idea de la revolución y cambio social que propugnaba. Fue nombrado primer director de Radio Nacional, Director General de Enseñanza Técnica y Profesional y Subsecretario de Prensa y Propaganda. Acompañó a Serrano Suñer en sus viajes por Alemania e Italia y formó parte del séquito de Franco en su entrevista con Hitler en Hendaya.
En 1941 abandonó los cargos políticos, aprobó las oposiciones y obtuvo la cátedra de Lengua y Literatura latina de la Universidad de Salamanca, de la que fue rector durante cinco años.
Allí puso en marcha la Cátedra Manuel de Larramendi, dio trabajo a un joven Luis Michelena y escribió en 1950 su obra titulada “La lengua vasca”.
Tovar dijo en una ocasión:
Mi curiosidad por las lenguas ya me había inclinado hacia el vascuence, el gran misterio, pero fue por los tiempos en que, en plena guerra civil, trabajé en Burgos, cuando hube de comenzar a plantearme de veras una cuestión que como todas las importantes, tenía sus implicaciones políticas (...). En la revisión de nuestra historia reciente a que nos entregábamos algunos cuando la guerra civil iba tocando a su fin, el tema de la pluralidad de lenguas entraba también, y los que por educación no éramos centralistas, sentíamos la inquietud del destino de lenguas que representan una tradición y una cultura propias, como el catalán, o algo aborigen y no conquistado todavía por el latín de los romanos, como el vasco. Desde que comencé en 1938 en Burgos comprándome una gramática de Zamarripa y un diccionario de Azcue, he aprendido algo de vascuence, y he podido completar así el conocimiento de las lenguas peninsulares (...).
Nunca dueño de ningún resorte de mando en esta delicada cuestión, el problema para mí no ha salido de la esfera teórica, pero siempre con el afán de llevarlo a un terreno de pura verdad, ya que he creído que el estudio objetivo y sin partidismo puede hacer luz que suprima toda coacción en esfera social tan íntima como es la de la lengua. Había que quitar de un lado el “veneno” que falseaba la Historia, y de otro, había que reconocer la legitimidad, el arraigo y los derechos de la lengua allí donde está, en su casa; más en su casa que ninguna otra. El mejor trato de esa preocupación no son los artículos y libros que he podido dedicar a temas de la lengua vasca, sino el haber contribuido, yo creo, a colocar los estudios vascos en España en un terreno de normalidad (...).
Cuando por los días del fin de la guerra civil uno se acercaba a la lengua vasca, había que romper de un lado con el supuesto, confesado o no, del asimilismo centralista; por el otro, con esta desfiguración de la realidad. Los viejos maestros vieron en mi curiosidad de principiante la posibilidad de una esperanza, y don Julio de Urquijo, que consideraba imposible reanudar la publicación de su prestigiosa “Revista Internacional de Estudios Vascos”, apoyó los no fáciles comienzos del “Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País”, y con su beneplácito se comenzó este periódico en los días inciertos de 1945.
También fui yo de los animadores a otro proyecto que sirvió para reanudar en España los estudios vascos: el homenaje a don Julio de Urquijo e Ybarra, iniciado en los últimos años de la vida de este patricio. También cuando tuve alguna influencia en la educación pública —de 1951 a 1956—, conseguí del entonces ministro la creación de una cátedra de vascuence en una Universidad. Con una modestísima dotación comenzó a funcionar en Salamanca una Cátedra Larramendi, en memoria del jesuita guipuzcoano que imprimiera en las prensas salmantinas su “Impossible vencido”, la primera gramática de la lengua vasca. Publicamos varios trabajos de especialistas españoles y extranjeros, se dieron conferencias, y durante meses yo tenía cada curso la satisfacción de atraer a las clases a estudiantes diversos, entre ellos vascos que hablaban su lengua, pero que desconocían la historia, literatura, dialectos, y los descubrían gozosos, mientras me ayudaban a leer textos. Aunque para mí el vascuence es un problema histórico, un enigma que da luz sobre la oscuridad de los orígenes de España y de todo el occidente de Europa, no dejo de ver que también es un problema de futuro. Pues la pervivencia de la lengua vasca es también la de un trozo de tradición, de mi tradición propia de español total. Tradición por este lado más profunda y misteriosa que la que tenemos en la lengua de Cervantes, que continúa en forma moderna la de la lengua de Virgilio, una lengua que hace dos mil años era aquí ajena.
Antonio Tovar junto a Caro Baroja.
Fotografía: Cedida por la familia de Antonio Tovar
En 1956 decidió dimitir de su cargo e ir a trabajar a la Universidad de Tucumán, en Argentina, donde investigó sobre las lenguas precolombinas editando el libro titulado «Catálogo de las lenguas de América del Sur», obra que él calificaba como la Guía telefónica de las lenguas americanas. De esta época es también “El euskera y sus parientes”.
De Argentina viaja a los Estados Unidos, donde trabaja en la Universidad de Illinois, ocupando la cátedra de lenguas clásicas entre 1963 y 1965. En este último año ganó la cátedra de latín en la Universidad de Madrid, lo que le permitió volver a España.
A poco de llegar se encontró con la revuelta estudiantil que culminó con la manifestación encabezada por Tierno Galván, Aranguren, García Calvo y Montero Díaz.
Cuando se produjo la expulsión de la Universidad de éstos (los tres primeros definitivamente y Montero Díaz temporalmente) dimitió en solidaridad y volvió a los Estados Unidos, hasta 1967, cuando fue llamado para ocupar la cátedra de Lingüística Comparada en la Universidad de Tubinga (Alemania Federal), en la que impartió clases hasta 1979.
Mientras se encuentra en Alemania es elegido miembro de la Real Academia. Su candidatura fue presentada por Laín Entralgo, Gómez Moreno y Sánchez Cantón. Ocuparía el sillón «J». El 31 de marzo de 1968 ingresó en dicha institución con un discurso sobre el tema «Latín de Hispania: aspectos léxicos de la romanización».
En diciembre de 1976, la Universidad Complutense solicita contratar a Tovar y ocupó la cátedra de Filología Clásica hasta su jubilación en 1981. Al año siguiente recibiría la Medalla de Oro de Filología de dicha Universidad.
Su compromiso con la paz y la libertad le hace firmar un escrito en diciembre del 70 para pedir la liberación del cónsul alemán en San Sebastián, que había sido secuestrado por ETA.
De la década de los 80 es su “Mitología e ideología de la lengua vasca”.
En mayo del 81, forma parte de una coordinadora que pone en marcha una campaña por la libertad, la democracia y la constitución, con debates sobre el proceso de los golpistas y el compromiso con la libertad. En noviembre de ese mismo año se convoca una manifestación en Madrid por la paz, el desarme y la libertad. El manifiesto de dicha manifestación está encabezado por Tovar. En octubre del 83 firma el manifiesto contra el asesinato del capitán Alberto Martín Barrios a manos de la organización terrorista ETA.
El 14 de diciembre de 1985 falleció en el Hospital Clínico de Madrid, donde había ingresado diez días antes para ser intervenido de un cáncer de próstata. El viernes 13 entró en coma y el sábado, a primeras horas de la madrugada, un derrame cerebral le produjo la muerte. Federico Sopeña, con quien compartió las sesiones del Consejo Nacional de la Música y, lo más importante, una amistad a lo largo de toda la vida, ofició el miércoles 18 de diciembre una misa de réquiem por su alma en el madrileño Monasterio de la Encarnación.
Fue una manera de decir adiós a un hombre que, sobre su labor docente, había dejado dicho:
Me divierto dando clase. Satisfago plenamente mi vocación.
La posibilidad de intervenir directamente en las vidas de otros hombres, dirigiéndolas y orientándolas hacia lo que nos parece mejor, la ilusión de dirigir a nuestros compatriotas y gobernar el suelo en que hemos nacido, es una tentación fuerte.
Las ilusiones docentes estaban indisolublemente ligadas a enseñar lo que he aprendido a las nuevas generaciones de mis compatriotas, o de gentes de nuestra lengua.
Fue una manera de decir adiós a un hombre que dejó una profunda huella por su cercanía, su laboriosidad, su compromiso, su generosidad, su humildad, su bondad. A un hombre que fue, en definitiva, todo un maestro.
José Andrés ÁLVARO OCARIZ, Filólogo, investigador y lingüista
Se cumple este año el centenario del nacimiento de este vallisoletano universal que amó nuestra cultura y nuestra lengua.
Es difícil resumir la vida de alguien como don Antonio Tovar en unas breves líneas. Cuando yo era estudiante recuerdo que me hablaron de Tovar como quien le dio trabajo a un Luis Michelena que había sido condenado a muerte, que impulsó los estudios de vasco en Salamanca y que escribió varios libros, algunos de los cuales leí.
Han pasado bastantes años desde entonces, casi veinte, y al llegar al centenario de su nacimiento, una entidad cultural de Gipuzkoa con la que tengo el placer de colaborar, el Ateneo Guipuzcoano, me encargó que preparase una conferencia para conmemorar tal evento. Consulté hemerotecas. Hablé a través del correo electrónico con una sobrina y dos hijos suyos y he ido descubriendo a alguien que, como indicaba en el título de este artículo, era todo un maestro.
Antonio Tovar.
Fotografía: Cedida por la familia de Antonio Tovar
Un maestro es una persona que sabe más que sus alumnos y que quiere, o debería querer, que sus alumnos y discípulos llegaran a disfrutar de su conocimiento como disfruta un buen maestro cuando descubre nuevos aspectos de la realidad y no los guarda para sí mismo, sino que está deseando ponerlos en conocimiento de los demás, compartirlos.
Y así era Tovar. Y así lo recuerdan quienes estuvieron cerca de él en vida y siguen llevándolo cerca de sus corazones. Su sobrina, Paloma Arnáiz Tovar, me decía:
Lo que más le definía, para mí, es que era enormemente modesto (nunca alardeaba de lo que sabía) más bien escuchaba lo que le contabas tú. Recuerdo su despacho lleno de papeles en el que pasaba horas y horas. Sus méritos los conocíamos por lo que nos decía mi madre, nunca porque él aparentase nada. Lo cual, con los años, he visto que es enormemente meritorio y poco habitual.
Cuando falleció, fueron muchas las muestras de dolor y voy a seleccionar tres de ellas. Dos del mundo de la política y una perteneciente a un compañero de trabajo en la Real Academia. La primera es del entonces ministro de Cultura, Javier Solana, quien lo definía así:
Tovar era un intelectual de primera magnitud, un investigador espléndido de la filología, un gran maestro y, sobre todo, un hombre de bien.
Ramón Serrano Suñer, quien fue ministro de Interior, de Gobernación y de Asuntos Exteriores de los primeros gobiernos de Franco dijo:
Tovar era ante todo una gran persona, pero también un sabio en su especialidad, gramático y lingüista. Al igual que Dionisio Ridruejo fue colaborador mío y siempre les cito a los dos entre los más distinguidos y queridos de aquel grupo donde trabajábamos con ilusión, esperanza y desesperanza. Su pérdida es para mí un gran dolor. De él destacaría, además de su saber, su extraordinaria modestia, su sencillez, su bondad y su lealtad de amigo por encima de circunstancias y aventuras políticas.
Rafael Lapesa, compañero suyo en la Real Academia, expresó:
Antonio Tovar era uno de los lingüistas más sabedores que ha tenido España.
Su conocimiento de lenguas era extraordinario, dominaba las lenguas clásicas, conocía las lenguas indoeuropeas y el vasco y era uno de los pocos españoles que, después de nuestros misioneros, había trabajado directamente sobre lenguas indígenas americanas. Aparte de esto, era un humanista ejemplar que dejó una excelente Vida de Sócrates, entre otras obras. El impulso que dio a los estudios humanísticos, sobre todo de humanidades clásicas, en la Universidad de Salamanca y en los años 40 y 50, fue decisivo para la formación de una brillante escuela de latinistas y helenistas españoles. En la Real Academia será insustituible por la variedad y profundidad de su saber. Era, además, un nobilísimo ejemplar de humanidad, impulsivo, generoso e infatigable en el trabajo y amigo cordial.
Intelectual de primera magnitud, bueno, leal, modesto, sencillo, generoso, sabio, humanista, infatigable en el trabajo y todo un maestro. Así era el hombre que escribió más de 400 libros (algunos en colaboración con su mujer, Consuelo Larrucea, que no solo fue esposa y madre sino que, también, quedó pronto contagiada por el espíritu de trabajo de su marido y fue compañera de vida y de trabajo), que conocía más de cincuenta lenguas de las que dominaba unas doce, que fue nombrado doctor «honoris causa» por cuatro universidades (Munich, Buenos Aires, Sevilla y Dublín), que recibió diversas condecoraciones y premios en su vida; la Gran Cruz de la Orden de Cisneros, la Gran Cruz de Alfonso X el Sabio, el Premio Goethe por “su labor de acercamiento entre los pueblos, su aproximación de la cultura de la Grecia clásica y sus investigaciones lingüísticas en una gama de lenguas célticas, sudamericanas, latín y griego, y por su defensa de la libertad de investigación y de cátedra en su país, prefiriendo el exilio a la adaptación”. Y el I Premio Castilla y León de Ciencias Sociales y Comunicación por su extraordinaria aportación, reconocida internacionalmente, a la lingüística, la historia de la lengua y a la historia de las ideas.
Así era don Antonio Tovar, un vallisoletano hijo de Antonio Tovar Núñez, y doña Anselma Llorente Llorente. Este matrimonio tuvo cuatro hijos: Antonio, José, María y Rosa. Su padre trabajaba como notario en diversos lugares del Estado, entre ellos en Elorrio, donde el joven Antonio se familiarizó con el euskera.
De izquierda a derecha: Koldo Mitxelena, Pedro Saiz, Antonio Tovar Llorente, Luis Villasante, Marcelino Oreja. 4 de diciembre de 1981.
Fotografía: Cedida por la familia de Antonio Tovar
Licenciado en Derecho y en Historia y doctor en Filosofía y Letras, tras ser presidente de la Federación Universitaria Escolar, sindicato izquierdista de estudiantes, se afilió a Falange tal vez movido por la idea de la revolución y cambio social que propugnaba. Fue nombrado primer director de Radio Nacional, Director General de Enseñanza Técnica y Profesional y Subsecretario de Prensa y Propaganda. Acompañó a Serrano Suñer en sus viajes por Alemania e Italia y formó parte del séquito de Franco en su entrevista con Hitler en Hendaya.
En 1941 abandonó los cargos políticos, aprobó las oposiciones y obtuvo la cátedra de Lengua y Literatura latina de la Universidad de Salamanca, de la que fue rector durante cinco años.
Allí puso en marcha la Cátedra Manuel de Larramendi, dio trabajo a un joven Luis Michelena y escribió en 1950 su obra titulada “La lengua vasca”.
Tovar dijo en una ocasión:
Mi curiosidad por las lenguas ya me había inclinado hacia el vascuence, el gran misterio, pero fue por los tiempos en que, en plena guerra civil, trabajé en Burgos, cuando hube de comenzar a plantearme de veras una cuestión que como todas las importantes, tenía sus implicaciones políticas (...). En la revisión de nuestra historia reciente a que nos entregábamos algunos cuando la guerra civil iba tocando a su fin, el tema de la pluralidad de lenguas entraba también, y los que por educación no éramos centralistas, sentíamos la inquietud del destino de lenguas que representan una tradición y una cultura propias, como el catalán, o algo aborigen y no conquistado todavía por el latín de los romanos, como el vasco. Desde que comencé en 1938 en Burgos comprándome una gramática de Zamarripa y un diccionario de Azcue, he aprendido algo de vascuence, y he podido completar así el conocimiento de las lenguas peninsulares (...).
Nunca dueño de ningún resorte de mando en esta delicada cuestión, el problema para mí no ha salido de la esfera teórica, pero siempre con el afán de llevarlo a un terreno de pura verdad, ya que he creído que el estudio objetivo y sin partidismo puede hacer luz que suprima toda coacción en esfera social tan íntima como es la de la lengua. Había que quitar de un lado el “veneno” que falseaba la Historia, y de otro, había que reconocer la legitimidad, el arraigo y los derechos de la lengua allí donde está, en su casa; más en su casa que ninguna otra. El mejor trato de esa preocupación no son los artículos y libros que he podido dedicar a temas de la lengua vasca, sino el haber contribuido, yo creo, a colocar los estudios vascos en España en un terreno de normalidad (...).
Cuando por los días del fin de la guerra civil uno se acercaba a la lengua vasca, había que romper de un lado con el supuesto, confesado o no, del asimilismo centralista; por el otro, con esta desfiguración de la realidad. Los viejos maestros vieron en mi curiosidad de principiante la posibilidad de una esperanza, y don Julio de Urquijo, que consideraba imposible reanudar la publicación de su prestigiosa “Revista Internacional de Estudios Vascos”, apoyó los no fáciles comienzos del “Boletín de la Real Sociedad Vascongada de los Amigos del País”, y con su beneplácito se comenzó este periódico en los días inciertos de 1945.
También fui yo de los animadores a otro proyecto que sirvió para reanudar en España los estudios vascos: el homenaje a don Julio de Urquijo e Ybarra, iniciado en los últimos años de la vida de este patricio. También cuando tuve alguna influencia en la educación pública —de 1951 a 1956—, conseguí del entonces ministro la creación de una cátedra de vascuence en una Universidad. Con una modestísima dotación comenzó a funcionar en Salamanca una Cátedra Larramendi, en memoria del jesuita guipuzcoano que imprimiera en las prensas salmantinas su “Impossible vencido”, la primera gramática de la lengua vasca. Publicamos varios trabajos de especialistas españoles y extranjeros, se dieron conferencias, y durante meses yo tenía cada curso la satisfacción de atraer a las clases a estudiantes diversos, entre ellos vascos que hablaban su lengua, pero que desconocían la historia, literatura, dialectos, y los descubrían gozosos, mientras me ayudaban a leer textos. Aunque para mí el vascuence es un problema histórico, un enigma que da luz sobre la oscuridad de los orígenes de España y de todo el occidente de Europa, no dejo de ver que también es un problema de futuro. Pues la pervivencia de la lengua vasca es también la de un trozo de tradición, de mi tradición propia de español total. Tradición por este lado más profunda y misteriosa que la que tenemos en la lengua de Cervantes, que continúa en forma moderna la de la lengua de Virgilio, una lengua que hace dos mil años era aquí ajena.
Antonio Tovar junto a Caro Baroja.
Fotografía: Cedida por la familia de Antonio Tovar
En 1956 decidió dimitir de su cargo e ir a trabajar a la Universidad de Tucumán, en Argentina, donde investigó sobre las lenguas precolombinas editando el libro titulado «Catálogo de las lenguas de América del Sur», obra que él calificaba como la Guía telefónica de las lenguas americanas. De esta época es también “El euskera y sus parientes”.
De Argentina viaja a los Estados Unidos, donde trabaja en la Universidad de Illinois, ocupando la cátedra de lenguas clásicas entre 1963 y 1965. En este último año ganó la cátedra de latín en la Universidad de Madrid, lo que le permitió volver a España.
A poco de llegar se encontró con la revuelta estudiantil que culminó con la manifestación encabezada por Tierno Galván, Aranguren, García Calvo y Montero Díaz.
Cuando se produjo la expulsión de la Universidad de éstos (los tres primeros definitivamente y Montero Díaz temporalmente) dimitió en solidaridad y volvió a los Estados Unidos, hasta 1967, cuando fue llamado para ocupar la cátedra de Lingüística Comparada en la Universidad de Tubinga (Alemania Federal), en la que impartió clases hasta 1979.
Mientras se encuentra en Alemania es elegido miembro de la Real Academia. Su candidatura fue presentada por Laín Entralgo, Gómez Moreno y Sánchez Cantón. Ocuparía el sillón «J». El 31 de marzo de 1968 ingresó en dicha institución con un discurso sobre el tema «Latín de Hispania: aspectos léxicos de la romanización».
En diciembre de 1976, la Universidad Complutense solicita contratar a Tovar y ocupó la cátedra de Filología Clásica hasta su jubilación en 1981. Al año siguiente recibiría la Medalla de Oro de Filología de dicha Universidad.
Su compromiso con la paz y la libertad le hace firmar un escrito en diciembre del 70 para pedir la liberación del cónsul alemán en San Sebastián, que había sido secuestrado por ETA.
De la década de los 80 es su “Mitología e ideología de la lengua vasca”.
En mayo del 81, forma parte de una coordinadora que pone en marcha una campaña por la libertad, la democracia y la constitución, con debates sobre el proceso de los golpistas y el compromiso con la libertad. En noviembre de ese mismo año se convoca una manifestación en Madrid por la paz, el desarme y la libertad. El manifiesto de dicha manifestación está encabezado por Tovar. En octubre del 83 firma el manifiesto contra el asesinato del capitán Alberto Martín Barrios a manos de la organización terrorista ETA.
El 14 de diciembre de 1985 falleció en el Hospital Clínico de Madrid, donde había ingresado diez días antes para ser intervenido de un cáncer de próstata. El viernes 13 entró en coma y el sábado, a primeras horas de la madrugada, un derrame cerebral le produjo la muerte. Federico Sopeña, con quien compartió las sesiones del Consejo Nacional de la Música y, lo más importante, una amistad a lo largo de toda la vida, ofició el miércoles 18 de diciembre una misa de réquiem por su alma en el madrileño Monasterio de la Encarnación.
Fue una manera de decir adiós a un hombre que, sobre su labor docente, había dejado dicho:
Me divierto dando clase. Satisfago plenamente mi vocación.
La posibilidad de intervenir directamente en las vidas de otros hombres, dirigiéndolas y orientándolas hacia lo que nos parece mejor, la ilusión de dirigir a nuestros compatriotas y gobernar el suelo en que hemos nacido, es una tentación fuerte.
Las ilusiones docentes estaban indisolublemente ligadas a enseñar lo que he aprendido a las nuevas generaciones de mis compatriotas, o de gentes de nuestra lengua.
Fue una manera de decir adiós a un hombre que dejó una profunda huella por su cercanía, su laboriosidad, su compromiso, su generosidad, su humildad, su bondad. A un hombre que fue, en definitiva, todo un maestro.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
comienza el curso
ya estamos en septiembre y volvemos a la actividad
este mes, hablaremos en Ermua y en Alsasua sobre Carolina Coronado, y en el Ateneo Guipuzcoano acerca de Emilio Salgari
en octubre, en Logroño sobre Celaya
en noviembre viajaremos a Madrid y el tema será el Poema de Mio Cid
en diciembre, a Vitoria a hablar sobre Celaya
este mes, hablaremos en Ermua y en Alsasua sobre Carolina Coronado, y en el Ateneo Guipuzcoano acerca de Emilio Salgari
en octubre, en Logroño sobre Celaya
en noviembre viajaremos a Madrid y el tema será el Poema de Mio Cid
en diciembre, a Vitoria a hablar sobre Celaya
lunes, 8 de agosto de 2011
EMILIO SALGARI, PASIÓN POR LA AVENTURA
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