domingo, 15 de febrero de 2015
21 de febrero en Vitoria
El 21 de febrero a las ocho de la tarde voy a dar una conferencia sobre el General Prim. El acto está organizado por el Círculo Catalán en Vitoria. Tendrá lugar en la Casa de Andalucía (c/ Juan de Arrese, 3)
domingo, 8 de febrero de 2015
3 de marzo en Tudela y 11 de marzo en Rentería
Continuamos con los actos relacionados con Luis Mariano.
El tres de marzo a las seis de la tarde daremos una charla, acompañada de un power point de cien dispositivas y de la audición de varias de sus canciones, en la Asociación de jubilados y pensionistas La Ribera, Plaza Padre Lasa (Tudela).
El once de marzo, a las seis y media de la tarde, el acto tendrá lugar en la Asociación de jubilados Beti Bizkor , del barrio Olibet (Rentería)
Hemos vendido ya unos 300 ejemplares de la obra. Ya sabéis que podéis pedirla en cualquier librería y, por internet, en:
http://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/luis-mariano-cien-anos-=-cent-ans/alvaro-ocariz-jose-andres/9788461702053
Ya sabéis que forma parte del proyecto LIBRO SOLIDARIO y que, son su compra, colaboráis en una labor social.
sábado, 7 de febrero de 2015
EL 5 DE FEBRERO, EN ABC
ABC JUEVES, 5 DE FEBRERO DE 2015 CULTURA 57
«Al Gran
Capitán lo desconocen nuestros escolares,
con 17 Historias distintas» José Andrés Álvaro Ocáriz
La
obra indaga tanto en la personalidad como en su entorno militar
y familiar con el propósito de divulgar a un nombre clave de la Historia
J.
M. C.
CÓRDOBA
Lleva
ya tres libros a sus espaldas y casi 170 conferencias impartidas a lo largo y
ancho del país , hablando sobre diversas materias culturales y personajes históricos
españoles, y no ha querido desaprovechar el V Centenario de la muerte de
Gonzalo Fernández de Córdoba para darle un nuevo
brillo
a este ilustre cordobés, con un lenguaje actualizado, en una publicación que
verá la luz este mismo mes.
—¿Cómo
surge esta idea suya?
—Con motivo del centenario, me propuse que había que hacer algo
sobre este personaje y buscando sobre él
me topé con un texto que escribió Manuel José Quintana, un autor romántico, que
escribió acerca de la vida de los españoles ilustres, y en su libro dedica un
amplio capítulo al Gran Capitán.
El
problema con el Romanticismo es que la prosa resulta algo dura y complicada y
apenas se lee. Hay, por tanto una serie de textos que se han quedado obsoletos
y abandonados y como filólogo, lo he pulido para que el contenido y el mensaje
pueda llegar a los lectores 200 años después, eliminando palabras que no se
usa, simplificando la sintaxis, modificando el texto, pero respetando el tono
épico propio del Romanticismo.
—¿El
lector se encontrará al personaje histórico o a la persona?
—Se va a encontrar al Gran Capitán de la Historia, el de la
leyenda y las batallas. Hemos incluido 40 imágenes fotográficas para hacer más
amena la lectura, y algo de iconografía, como el mapa de las batallas y su
descripción con planos de las principales, como Ceriñola o Garellano. Hemos
incluido
también
un apéndice documental con la biografía, entre otros, de Pedro Navarro, que
tanta importancia tuvo como precursor de la artillería.
—En
el libro, entonces, se habla del entorno del Gran Capitán.
—Sí. Creo que ese apéndice es un complemento interesante, porque
no estaba él solo. Es verdad que ganó las batallas, pero detrás contó con una
serie de personas que le ayudaron y que tienen
también
su importancia, como Juan de Lezcano, que fue el primer almirante de España en
la Historia y que mandó la flota de Vizcaya. Hay una serie de personajes
importantes que hay que presentarlos también. En ese apéndice hablo de la
biografía de estas personas, las batallas y un par de documentos, entre ellos
cartas de Fernando el Católico.
—Su
labor, por tanto, es puramente divulgativa más que literaria.
—La idea, en efecto, es divulgar la figura del Gran Capitán. Se
trata de modificar el estilo Quintana y ponerlo de tal modo que un lector del
siglo XXI lo pueda leer con comodidad. No quiero que se me duerman con un
exceso de erudición. A lo largo de los libros que he escrito, éste mi cuarto,
lo que pretendo es rescatar estas personas fundamentales de nuestra historia
que están un poco ahí, no en el olvido, pero sí que conviene revitalizarlos y
aprovechando este centenario vamos a decir
que
la serie televisiva «Isabel» está muy bien, pero hay que hacer algo más.
—Esa
serie sirvió para desempolvar la persona del Gran Capitán, ¿no?
—La verdad es que fue fundamental para eso. Ha sido una serie de
las que no ha habido en televisión en años. Nunca antes había visto algo así. Y
con los medios que hay hoy en día, ¿se ha contado,
acaso, la vida de Lope de Vega? Se hizo una película, pero Lope no era como lo
muestran en ella. Los ingleses hicieron su «Shakespeare in love», y eso que ni
sabemos si existió ni qué amores tuvo realmente, pero ahí está. Con un Quevedo,
un Calderón o un Lope de Vega y toda la gente que tenemos del Siglo de Oro, eso
se ha quedado ahí y nadie lo recupera. Al Gran Capitán lo desconocen nuestros escolares,
ahora que estudiamos hasta 17 historias diferentes.
—¿Va
a participar en los actos del Centenario en la provincia de Córdoba?
—Del 15 al 30 de marzo voy a estar en Andalucía y ya he
contactado con la Cátedra Gran Capitán de Montilla, con el historiador Miguel
Aguilar Portero, y hay una asociación de Córdoba que quiere hacer una
presentación, pero es algo que está en el aire. En caso de hacerla, además del
libro (para el que ya estoy en contacto con una librería de Córdoba y dejar
allí algunos ejemplares), llevaría un powerpoint con medio centenar de
diapositivas.
viernes, 6 de febrero de 2015
EL GRAN CAPITÁN
Este año se recuerda el V centenario del fallecimiento de Gonzalo Fernández de Córdoba, que pasará a la Historia con el sobrenombre de El Gran Capitán.
Esta es la portada del libro que he escrito y que pronto saldrá ya de imprenta. A finales de este mes de febrero se podrá encontrar en las librerías
Esta es la portada del libro que he escrito y que pronto saldrá ya de imprenta. A finales de este mes de febrero se podrá encontrar en las librerías
viernes, 30 de enero de 2015
12 de febrero, recital de poesía renacentista y moderna en Madrid
El jueves 12 de febrero a las siete de la tarde en la Casa de Burgos en Madrid (Augusto Figueroa 3,3º) voy a ofrecer un recital poético en memoria de Francisco Salinas, el primer músico burgalés cuyo nombre ha pasado a las páginas de la Historia.
He realizado una selección de poemas de Fray Luis (por supuesto, la Oda a Salinas), San Juan de la Cruz, Garcilaso, Santa Teresa y Cervantes.
He incluido poemas de Blas de Otero y Rafael Alberti.
De Otero, entre otros, los que dedica a Garcilaso y a Fray Luis
El que Alberti dedica a Garcilaso:
Y, como he dicho, la Oda a Salinas:
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera
He realizado una selección de poemas de Fray Luis (por supuesto, la Oda a Salinas), San Juan de la Cruz, Garcilaso, Santa Teresa y Cervantes.
He incluido poemas de Blas de Otero y Rafael Alberti.
De Otero, entre otros, los que dedica a Garcilaso y a Fray Luis
Imponderable palabra
Viva
la música oída en casa, en una isla punteada de hippys, la música
viva
en medio de nuestra vida con Schubert a un lado y los Beatles
al otro y en medio una canción regional
con olor a madera,
yo
derivo por la música y no la entiendo ni puñetera falta que
hace,
siempre
me lleva
como
una almadía a lo largo de un río, como un coche descapo-
table por una autopista a las cinco de la
mañana,
a
Beethoven no me atrevo
a saludarle,
el
hombre es imponente,
está
detrás de todas las catástrofes
oscilando encima de los entusiasmos,
dame
la mano, Falla, llena de jardines y voces populares,
viva
la música desvestida en medio del aire,
la hermosa melodía de Salinas
serenamente ensalzada en la
imponderable
palabra de fray Luis.
Égloga
Un
hombre escribe. La pared blanquea.
Asciende
una palabra hasta la mano.
Silencio
lento. El tiempo pasa en vano.
Otra
palabra duda, cabecea.
El
hombre piensa, olvida, merodea
interiormente.
Contraluz lejano.
Jadea
un ángel fieramente humano.
Otra
palabra irrumpe y espolea.
El
hombre aprieta la palabra, ciñe
el
silencio interior. Luego, desprende
el
verso sabiamente rumoroso.
Un
extraño sentido enciende y tiñe
el
papel donde olvida y donde aprende
Salicio
juntamente y Nemoroso El que Alberti dedica a Garcilaso:
Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero,
que buen caballero era.
Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero
que buen caballero era.
¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.
que buen caballero era.
Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero
que buen caballero era.
¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.
Y, como he dicho, la Oda a Salinas:
El aire se
serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música estremada,
por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son
divino
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
el alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
Y como se
conoce,
en suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.
Traspasa el aire todoen suerte y pensamientos se mejora;
el oro desconoce,
que el vulgo vil adora,
la belleza caduca, engañadora.
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera
Ve cómo el
gran maestro,
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.
aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado,
con que este eterno templo es sustentado.
Y como está
compuesta
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.
de números concordes, luego envía
consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.
Aquí la alma
navega
por un mar de dulzura, y finalmente
en él así se anega
que ningún accidente
extraño y peregrino oye o siente.
por un mar de dulzura, y finalmente
en él así se anega
que ningún accidente
extraño y peregrino oye o siente.
¡Oh, desmayo
dichoso!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!
¡Oh, muerte que das vida! ¡Oh, dulce olvido!
¡Durase en tu reposo,
sin ser restituido
jamás a aqueste bajo y vil sentido!
A este bien
os llamo,
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.
gloria del apolíneo sacro coro,
amigos a quien amo
sobre todo tesoro;
que todo lo visible es triste lloro.
¡Oh, suene
de continuo,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos
lunes, 26 de enero de 2015
El cantante Demis Roussos muere a los 68 años en Atenas
Me ha llegado esta noticia y , en homenaje a este gran cantante griego, incluyo un artículo que aparecía hoy en EL PAIS:
El
popular músico griego vendió 60 millones de discos en todo el mundo
El cantante griego Demis Roussos fue uno de los artistas más populares en Europa
durante los años setenta. En España triunfó con epopeyas románticas del calibre
de Mañanas
de terciopelo, Adiós, amor,
adiós, Morir al lado de mi amor o Quiero bailar esta canción.
El cantante Demis Roussos muere a los 68 años en
Atenas
Durante este fin de semana, pinchaban
música griega en algunas emisoras españolas, por aquello de ambientar la
actualidad política; hubiera sido un buen momento para recordar a Demis
Roussos. De verdadero nombre, Artemios Ventouris Roussos, el cantante moría en
la noche del sábado al domingo en un hospital ateniense, con 68 años.
Cierto, los baladones de Roussos no
encajaban con el drama electoral griego. Pero era el modelo del artista
periférico que supo adaptarse a las necesidades del mercado paneuropeo: a
partir de 1971, grabó en inglés pero también en francés, español, alemán,
italiano, portugués y otros idiomas, con un enorme éxito.
La suya era también la historía de una
constante reinvención. Nacido en Alejandría en 1946, el chico pronto demostró
sus poderes interpretativos como solista de un coro ortodoxo. La familia
Roussos dejó Egipto tras la frustrada invasión del canal de Suez por fuerzas
británicas y francesas. En Grecia, el joven Roussos vivió la fiebre de los
grupos pop: sus cuerdas vocales se adaptaban a la música más negroide. En 1967,
recogiendo el espíritu del momento, formó Aphrodite’s Child,
en compañía de otros músicos inquietos como Evangelos Papathanassiou, más
conocido como Vangelis.
En Aphrodite’s Child,
Roussos cantaba y tocaba el bajo. El grupo pronto entendió que no iba a
prosperar en la Grecia de los coroneles, que ni siquiera toleraba las melenas
masculinas. En 1968, tras ser rechazados en la frontera del Reino Unido, se
instalaron en París. Allí grabaron Rain and tears,
un tema basado en Pachelbel con letra de Boris Bergman, hecho a medida para el
fenómeno de la chanson
slow. Efectivamente, fue un impacto en toda
Europa, aunque apenas se beneficiaran económicamente: obligados por las
circunstancias, firmaron uno de aquellos contratos despiadados, tan típicos de
la época.
Aphrodite’s
Child tenía el alma dividida. Vangelis
prefería los meandros del rock progresivo: el disco final del trío, publicado
en 1972, era un doble álbum de temática bíblica, titulado 666,
con una intervención orgásmica de la actriz Irene Papas. Por su parte, Roussos
ya había comenzado su trayectoria como solista, que acentuaba las baladas. En
realidad, la relación no se rompió: Demis colaboraría incluso en la banda
sonora de Blade
runner (1982).
Demis y su discográfica, Phonogram,
intuyeron que había demanda de un europop
pensado para el gran público internacional; era la misma cantera que estaba
explotando Abba. A diferencia de los suecos, Roussos alardeaba de denominación
de origen : en sus éxitos solía aparecer el buzuki en medio de melodías
soleadas. Temas como « Mañanas de terciopelo » sugerían un Mediterráneo que
recuperaba una idílica sensualidad bizantina. Se trataba, que conste, de una
composición del ateniense Lakis Vlavianos, que escribiría varios de sus grandes
éxitos.
Ayudaba la imagen de Demis, a medio
camino entre un gurú del amor y un pope renegado : hirsuto, sonriente, carnes
abundantes cubiertas por una túnica blanca. Un bon vivant: mi único encuentro con él tuvo lugar en un fabuloso
restaurante indonesio de Amsterdam; aunque el local estaba en una calle
peatonal, a Demis se le permitió acceder en un Rolls Royce blanco. Explicaba
que viajaba demasiado para luego privarse de las delicias de cada país.
La obesidad se convertiría en un
verdadero problema: llegó a bordear los 150 kilos. En 1980, inició una dieta
con buenos resultados: publicaría luego libros como Cuestión de peso y La
dieta disociada. Se convirtió, para su desdicha, un
personaje parodiable: esa etapa coincidió con un descenso de su popularidad y
episodios de depresión. No ayudó el hecho de que, en 1985, fuera uno de los
pasajeros de un avión secuestrado por miembros de Hezbolá, un episodio que le
obligó a replantearse sus objetivos vitales.
En las últimas décadas, trabajó mucho por los países
emergentes, desde Rusia a Brasil: su romanticismo heleno no tenía fecha de
caducidad. Musicalmente, probó con las músicas étnicas y las partituras
clásicas (grabó un fragmento del Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo). Muy marcado por la cultura
francesa, también lanzó Inmortel, con joyas de la chanson,
e incluso adaptó a poetas como Baudelaire. El recopilatorio The phenomenon, una coleccción de cuatro CD publicada en 1998,
revelaba que Roussos, aunque habitualmente cedía al mínimo común denominador,
nunca renunció a los experimentos y los caprichos.
domingo, 11 de enero de 2015
Gayarre, el del Roncal
Quiero rendir este homenaje a Julián Gayarre, en el 125 aniversario de su fallecimiento. Nació, como mi bisabuelo Santiago, en el pueblo navarro del Roncal.
Este es un artículo que he sacado de internet:
Este es un artículo que he sacado de internet:
Julián Gayarre: de pastor de cabras a tenor de
fama mundial
Fue el mejor tenor español
de su tiempo con fama acreditada en los mejores escenarios operísticos del
mundo.
Manuel Román 2015-01-11
Llamó mi atención una esquela publicada en ABC el pasado 2 de enero donde se notificaba que al cumplirse
los ciento veinticinco años de la muerte de Julián Gayarre su familia y la Fundación que lleva su nombre
invitaban a recordarlo con una Santa Misa en su memoria. No es habitual cuando
ha transcurrido tanto tiempo y sus descendientes pertenecerán a la quinta,
sexta generación, y por ello me conmovió el gesto. Por otra parte merecido pues
fue el mejor tenor español de su tiempo con fama acreditada en los mejores
escenarios operísticos del mundo.
Por otra parte preciso es evocar que Sebastián Julián Gayarre pertenecía a una modesta familia navarra
del pueblo de Roncal y hubo de trabajar en el campo a temprana edad. Su padre
le instó a que eligiera: labrador en el terruño o pastor de cabras en la
montaña, decidiéndose por la última opción. Tenía trece años. Con dos o tres
más, creyendo don Mariano, su progenitor, que tendría mayor porvenir se fue con
él a la capital, Pamplona, a la quincallería de un conocido suyo, quien lo tomó
de aprendiz, para vender cintas y puntillas. Duró poco en ese puesto porque un
día se embelesó contemplando el paso de la banda de música de un Regimiento y
el patrón lo echó de su negocio. De allí, el rudo navarro entró en una herrería
de Lumbier. Dando martillazos al yunque dióle por cantar jotas (como ya hacía
en solitario cuando pastoreaba en los valles) con la admiración de sus
compañeros, que lo animaron a que se inscribiera en el Orfeón pamplonés.
Así lo hizo, abandonando al poco tiempo la fragua y recibiendo clases de
canto y música de quien sería su primer maestro, Conrado García, quien creyó
nada más escucharlo que estaba ante una voz privilegiada; que debería pulir,
estaba claro. El encuentro en aquel Orfeón con el sacerdote y eminente
compositor Hilarión Eslava, que
era del pueblo de Burlada y conocía al director posibilitó que la joven promesa
del bel canto estudiara en Madrid con una beca de cuatro mil reales. Como la
cantidad no era lo suficiente para supervivir en la capital de España, el mozo
hubo de componérselas para obtener otros ingresos, en giras con un amigo
cantando zarzuelas por los pueblos. No sin más sacrificios, se trasladó a
Italia, recibió intensas clases de canto y así pudo por fin obtener la
oportunidad de encabezar el elenco de una ópera, Elixir d´amore. Ese mismo día, 20 de septiembre de 1869, en su
camarín del teatro de Varesse, había recibido un telegrama donde le notificaban
la muerte de su madre. Cuando cantaba "Una furtiva lágrima", el
público, que se había enterado de la triste noticia, lo acogió con emocionadas
ovaciones.
Sería el principio de una triunfal carrera que duró veinte años de éxitos
crecientes en Italia, Inglaterra, por supuesto España, Estados de Unidos y
Sudamérica. Su consagración puede fijarse en la noche del 2 de enero de 1876
cantando "La favorita" en la Scala milanesa junto a la mezzo soprano Elena Sanz, la que fue ardiente amante
del rey Alfonso XII. Otra
señalada ocasión tuvo lugar en el Covent Garden londinense, tras cantar
"Lohengrin". Un caballero de mediana estatura fue a su encuentro, y
sin identificarse, le dijo simplemente: "Señor Gayarre: así soñé que fuera el personaje que usted acaba de
representar. Lo felicito". Ante el lacónico halago y el gesto de extrañeza
del tenor cuando se hubo marchado el visitante indagó para conocer su
identidad: era Ricardo Wágner.
Sorprende la anécdota, desde luego, pero así la hemos recogido de fuente que
nos parece fiable.
Por cierto: en los primeros años de su carrera se anunciaba con su doble
nombre de pila y el primer apellido, hasta que su antiguo maestro y paisano le
recomendó apeara de las carteleras el primer apelativo. De modo que pasara a la
historia como Julián Gayarre.
Era de carácter tozudo, noble. Encontrándose de gira en tierras rusas, el Zar
lo hizo llamar a su Palacio de Invierno para que cantara ante él. Nuestro
compatriota simuló ante el enviado real hallarse afónico. Al día siguiente, el
Zar, disculpándose, le hacía saber por carta que le rogaría encarecidamente
pudiera complacerle, si su garganta lo permitía. Ante el cambio de actitud, Gayarre, cedió. No aceptaba
imposiciones de nadie.
Otra anécdota suya lo sitúa en Madrid, paseando con un amigo al anochecer
cuando se dieron de bruces con unos músicos callejeros a los que ningún
transeúnte hacía caso. Se acercó a ellos el tenor y se dispuso a dar un recital
de quince minutos con su poderosa, bellísima voz, que atrajo en ese espacio de
tiempo a un buen número de curiosos, quienes "se rascaron el
bolsillo" cuando el propio Gayarre
y su amigo, sombrero en mano, les invitaron a ello para entregar lo
recogido a aquellos humildes violinistas. Dos decenios, apuntábamos, duró la
carrera operística del inmenso tenor navarro, con un repertorio de sesenta
títulos, entre los que sobresalieron sus grandiosas interpretaciones en
"La Gioconda", "Meyerbeer", "El Profeta",
"Los Hugonotes", "Il puritani", “La africana”,
“Tanahäuser”, “Lucía de Lamermoor”, “Un ballo in maschera”…
La noche del 8 de abril de 1889 en el Teatro Real de Madrid su voz se
quebró de repente al dar un sí natural. "Esto se acaba", comentó a
sus allegados. Eran tiempos de angustia por una aguda epidemia del llamado
"dengue", una gripe que causó muchas pérdidas humanas. Julián Gayarre fallecería en su
domicilio cercano al Teatro Real el 2 de enero de 1890, justo una semana antes
de haber cumplido cuarenta y seis años.
Poco se sabe de su vida íntima, que él ocultó a la curiosidad pública.
Interesada la ciencia médica y no pocos aficionados a la ópera por saber cómo
podía articular sonidos tan bellos e inusuales, un doctor extirpó la laringe al
cadáver y tras su estudio dictaminó que presentaba una deformación en la cuerda
izquierda, lo que para el tenor navarro constituía una ventaja. La laringe se
encuentra depositada en la Casa-Museo sita en el pueblo de Roncal. En el
cementerio descansan sus restos, bajo un mausoleo obra de Mariano Benlliure. Tres películas se
estrenaron sobre su vida. La primera, de 1932, interpretada por Pepe Romeu; la segunda, que es la
mejor, con Alfredo Kraus de
protagonista en 1959, en tanto hubo una tercera, más discreta, con José Carreras, fechada en 1986. Y, a
propósito: no se tiene constancia de que exista recogida la voz de Gayarre en ninguna grabación de las
que parece existían ya en su tiempo.
viernes, 2 de enero de 2015
Sebastián Iradier, 150 años
En 2015 se recuerdan los 150 años del fallecimiento en Vitoria, el 6 de diciembre de 1865, del músico Sebastián Iradier.
Este gran compositor alavés nació en la localidad alavesa de Lanciego / Lantziego el 20 de enero de 1809. Sus padres eran Santiago Iradier Arza, vecino de Lanciego, y su madre, María Eusebia Salaberri, natural de Vitoria.
En Lanciego / Lantziego, en la casa donde nació hay una placa colocada por la Diputación Foral de Álava el año l966. También lleva el nombre de Sebastián Iradier y Salaberri la calle en la que está su casa. Y en una pequeña plazoleta, junto a la iglesia, se ha colocado un busto en su recuerdo. El Ayuntamiento de su pueblo le declaró “Hijo insigne” el 24 de enero de l981
Conocerá a políticos como Narváez y González Bravo, a escritores
extranjeros como Próspero Merimée, gran amigo y confidente de la condesa viuda
de Montijo, a famosos literatos españoles como Espronceda, Zorrilla, García
Gutiérrez, Príncipe, Fernández de los Ríos, Campoamor y Gutiérrez de Alba, tendrá
amistad con músicos españoles como Carnicer, Saldoni, Espín y Guillén y Soriano
Fuertes, y alguna relación con músicos extranjeros a su paso por España, como
Liszt y Glinka.
Este gran compositor alavés nació en la localidad alavesa de Lanciego / Lantziego el 20 de enero de 1809. Sus padres eran Santiago Iradier Arza, vecino de Lanciego, y su madre, María Eusebia Salaberri, natural de Vitoria.
En Lanciego / Lantziego, en la casa donde nació hay una placa colocada por la Diputación Foral de Álava el año l966. También lleva el nombre de Sebastián Iradier y Salaberri la calle en la que está su casa. Y en una pequeña plazoleta, junto a la iglesia, se ha colocado un busto en su recuerdo. El Ayuntamiento de su pueblo le declaró “Hijo insigne” el 24 de enero de l981
Estudió piano y órgano en Vitoria. Forma parte del
coro de la antigua Colegiata de Santa María de Vitoria. Con dieciséis
años, obtiene la plaza de organista de
la iglesia de San Miguel Arcángel de Vitoria.
En 1827
oposita y gana la plaza de organista y sacristán mayor para la parroquia de San
Juan Bautista de Salvatierra. Su antecesor no era bien visto por el clero
debido a las ideas liberales que tenía y, por ello fue cesado.
A los dos años de estar en Salvatierra, el 29 de julio de 1.829, Sebastián Iradier se casó con Brígida de Iturburu, natural de Salvatierra,
hija de Fernando Iturburu y de María
Cruz Durana, naturales y vecinos de Salvatierra. Seis meses después, nacería su
hijo Pablo
En 1833 se le concede licencia para perfeccionarse
en Madrid en estudios de composición durante cuatro meses, que se convertirían
en años, en los que faltaría a sus obligaciones de organista, puesto que
cubriría interinamente su discípulo
Antonio Ruiz de Landazábal.
A partir de su llegada a Madrid desarrollará una
actividad frenética y una gran habilidad para introducirse en los círculos
aristocráticos y relacionarse con importantes figuras de las letras, de la
música y de la política.
Parece ser que estudia composición con Baltasar
Saldoni. Entre 1835 y 1840 ha logrado gran prestigio y popularidad en la
capital de España. Era socio de la sección de música del Liceo Artístico y
Literario, en cuya institución llegaría a ocupar el puesto de socio de mérito
en la clase de maestro compositor y consiliario, fue vicedirector de la
Academia Filarmónica Matritense, era catedrático de armonía y composición del
Instituto Español, profesor del Colegio Universal de Madrid y socio de honor de
la Academia Filarmónica de Bayona.
Su gran habilidad para las relaciones públicas le
permite introducirse en los salones de la más alta aristocracia de Madrid, como
los de la duquesa de Villahermosa, la condesa de Campo Alange, la marquesa de
Perales, la marquesa de Legarda, la marquesa de Castellanos, los marqueses de
Ayerbe y la condesa de Montijo, cuyas hijas Francisca, futura duquesa de Alba,
y Eugenia, futura emperatriz de Francia, serán alumnas suyas.
En Madrid contrae
matrimonio, con Josefa Arango, del que nacerá una hija, Matilde.
En 1850 viaja a París, y con el apoyo de Pauline
Viardot consigue introducirse en los círculos musicales parisinos. Conocerá a
Rossini y se relacionará con cantantes y bailarinas célebres, que interpretarán
sus canciones y le proporcionarán cierta fama. Aumentan las peticiones de
nuevas obras para canto y para danza, y su música, reflejo del pintoresquismo
español de moda entonces, se pasea por los salones de la capital francesa con
gran éxito.
En 1857 inicia una gira con la célebre contralto
Marieta Alboni por Estados Unidos, México y Cuba, que comprendía Nueva York,
Boston, Filadelfia, Nueva Orleáns, México y La Habana, dando a conocer sus
canciones y encontrando la inspiración criolla para algunas nuevas.
En Nueva
York participa en conciertos privados de la alta burguesía. De regreso a Europa
se detiene en Londres, donde su amigo, el famoso barítono Ronconi, le
introducirá en los salones de la aristocracia británica.
Finalmente volverá a París. Día a día aumenta su
celebridad, hace valer el mérito de haber sido maestro de canto de la
emperatriz Eugenia, sus canciones se interpretan por doquier y por los
cantantes más renombrados, y en años venideros serán publicadas muchas de ellas
por prestigiosas editoriales extranjeras y por la suya de Madrid.
Por lo que parece, una enfermedad le afectó la vista en París y le indujo a regresar a España. Al final
volvería a Vitoria. Desde allí se acercaría alguna vez a Salvatierra, donde era
muy recordado. Fallecería en Vitoria, en el n.º 5 de los Arquillos, el 6 de
diciembre de 1.865.
Entre sus canciones ,la que ha dado la vuelta al mundo y ha sido, y es, cantada por multitud de personas: LA PALOMA:
Cuando salí de la Habana,
¡Válgame Dios!
Nadie me ha visto salir
sino fui yo,
y una linda guachinanga
, allá voy yo,
que se vino tras de mí,
¡Que sí, señor!
Coro:
Si a tu ventana llega
una paloma,
trátala con cariño
que es mi persona.
Cuéntale tus amores,
bien de mi vida,
corónala de flores
que es cosa fina.
¡Ay! ¡Chinita que sí!
¡Ay! ¡Que dame
tu amor!
¡Ay! Que vente conmigo,
chinita, a donde vivo yo!
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