domingo, 3 de marzo de 2019

Los dos marinos vascos que se perdieron en Trafalgar (de Benito Pérez Galdós)

En la revista de la Sociedad de Estudios Vascos- Eusko Ikaskuntza han publicado un artículo que he escrito sobre la edición crítica que he realizado de Trafalgar:




Ya sabéis que para conseguir el libro puedes ir a tu librería habitual e indicar el nombre del autor, la editorial y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.
  
Además:

En Madrid, en la librería Pérez Galdós (calle Hortaleza)

En el País Vasco y Navarra, en las librerías del grupo Elkar y

En San Sebastián, en Lagun y Hontza

En Pamplona, en Walden

En Logroño: Santos Ochoa y Cerezo

En Soria: Santos Ochoa


On line:

https://www.santosochoa.es/a/9781973569749/TRAFALGAR___EDICION_CRITICA

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/trafalgar-ed-centenario/perez-galdos-benito/alvaro-ocariz-jose-a-ed/9781973569749


Este es el artículo:



http://www.euskonews.eus/zbk/736/los-dos-marinos-vascos-que-se-perdieron-en-trafalgar-de-benito-perez-galdos/ar-0736001003C/

En este artículo no vamos a hablar de los marinos que tuvieron la desgracia de perder la vida a causa del combate de Trafalgar, sino de algo en cierto modo distinto, aunque no totalmente, ya que nos referiremos al Trafalgar novelesco, que está profundamente ligado al Trafalgar histórico.
En 1873 Benito Pérez Galdós escribió Trafalgar, obra con la que da inicio a la primera serie de sus Episodios nacionales. Desde esa fecha, hace unos 150 años, han sido muchas las ediciones que se han realizado de este libro, pero nadie había reparado, hasta que llevamos a cabo una edición crítica del libro de Galdós[1],  en que estaban mal escritos los nombres de dos marinos vascos.

El primero es el de un marino de Tudela. En el capítulo IV de la obra, Galdós pone en boca del personaje llamado Marcial lo siguiente:

Yo iba en el Real Carlos, de 112 cañones, que mandaba Ezguerra, y además llevábamos el San Hermenegildo, de 112 también; el San Fernando, el Argonauta, el San Agustín y la fragata Sabina.
Todos jurábamos como demonios y pedíamos a Dios que nos pusiera un cañón en cada dedo para contestar al ataque. Ezguerra subió al alcázar y mandó disparar la andanada de estribor...

Dos mil hombres apagaron fuegos aquel día, entre ellos nuestro comandante Ezguerra, y Emparán el del otro barco.
No es Ezguerra, como aparece en las ediciones que se han realizado de Trafalgar, sino Ezquerra. Se trata de José de Ezquerra y Guirior, marino nacido en Tudela el 25 de enero de 1756. Tomó posesión de las islas de Fernando Poo y Anobón y realizó las cartas hidrográficas de aquellos parajes. En enero de 1800 se le confirió el mando del navío Real Carlos.
 
Tras participar en la defensa de Ferrol, se dirigió a Algeciras para socorrer a la escuadra francesa del contralmirante Linois, que estaba bloqueada por una flota británica. Al regreso, el almirante francés quería llevar a Cádiz el navío británico apresado Hannibal, de 74 cañones. Los franceses iban en vanguardia y los españoles, a retaguardia y los últimos, el Real Carlos y el San Hermenegildo, mandado por el azpeitiarra Manuel de Emparan.

La noche del 12 al 13 de julio de 1801 fue aprovechada por el navío británico Superb, que se acercó todo lo posible al Real Carlos, sobre el que descargó casi toda su artillería. Algunos de los proyectiles fueron a impactar en el San Hermenegildo, que pensó que algún enemigo estaba a su altura aprovechando la oscuridad. Dio orden de abrir fuego, pero dio de lleno en el Real Carlos. Este, a su vez, pensó lo mismo y disparó contra el San Hermenegildo. Se perdieron los dos navíos y más de dos mil hombres, entre ellos los dos comandantes de ambas embarcaciones: Manuel de Emparan y José de Ezquerra.

Esa alteración de la q que se convierte en g se ha producido también en la placa que le recuerda en el Panteón de Marinos Ilustres de la gaditana San Fernando.

El segundo caso es el de un marino nacido en la localidad guipuzcoana de Bergara.

En el capítulo XIV Galdós  relata la lucha en la que se vio envuelto el San Juan Nepomuceno. Cuando se está refiriendo a los últimos momentos de la vida de Churruca, indica lo siguiente:

Llamó a Moyna, su segundo, y le dijeron que había muerto; llamó al comandante de la primera batería y éste, aunque gravemente herido, subió al alcázar y tomó posesión del mando.
Todos los que desde hace 150 años han editado esta obra de Galdós confunden el nombre de este marino. Se trata de Francisco de Moyúa y Mazarredo[2], sobrino de José de Mazarredo.

Francisco de Moyúa y Mazarredo nació en Bergara en 1764. Su padre, Roque Javier de Moyúa y Ozaeta[3] ocupó el cargo de alcalde de Vergara, así como el de diputado general de Guipúzcoa  y fue uno de los socios fundadores de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País.

Francisco de Moyúa, desde sus primeros años, se mostró como una persona versada en matemáticas, astronomía e hidrografía, así como un buen conocedor de las estrategias náuticas.

En enero de 1786[4], Antonio Valdés, secretario del despacho de Marina, comunica a José de Mazarredo que Francisco de Moyúa queda destinado a sus órdenes. El 1 febrero de 1788[5] Mazarredo pide a Valdés que concedan a Francisco de Moyúa un destino en una fragata que irá a Constantinopla. Cuando termina la campaña de Constantinopla, en noviembre de 1788, se reintegra a su destino anterior[6].

Al año siguiente, Mazarredo pide que Moyúa embarque en el paquebote Santa Casilda   al mando del donostiarra Ventura Barcaiztegui[7].

El 25 de enero de 1794 es ascendido a capitán de fragata y en julio de ese año, Mazarredo pide que a su sobrino se le dé el mando de una fragata[8]. En enero de 1796 toma el mando de la Soledad para el viaje a Constantinopla del embajador del bajá de Trípoli[9].

El 16 de abril de 1796[10]  realiza unas pruebas de comparación entre la goleta bombardera la Furia y la corbeta Colón y elabora un informe al respecto. Ese mismo año realiza unas pruebas para colocar un cañón en las lanchas de los navíos[11]. Había ideado un procedimiento para instalar un cañón en dichas lanchas a través de un sistema de correderas. Ante el éxito que tiene en la fragata Pomona, Mazarredo pide que se instale en el San Juan Nepomuceno y en todos los barcos de la Armada.
En julio de ese año se le encomienda que traslade de Alicante a Nápoles al marqués de Oyra, embajador de Portugal en aquella corte. Entre los papeles pertenecientes a Moyúa que fueron recogidos por los oficiales ingleses que se hicieron cargo del San Juan Nepomuceno tras el combate de Trafalgar, se encuentra un documento de Moyúa en el que, en abril de 1802, reclama la cantidad que gastó en dicho viaje[12].

La alianza con Francia lleva a la escuadra española a permanecer en Brest. Durante ese periodo, viajará a París durante dos meses, junto con Cosme de Churruca, a visitar diversas instalaciones científicas.[13]

En 1802 solicita licencia para recuperar la salud al lado de su familia, que vivía en San Sebastián.

Mientras está gozando de dicho permiso se entera de que no ha sido ascendido a Capitán de navío y dirige una carta a Godoy[14].   El 23 julio de 1803 le llega un regalo de Napoleón[15]  que consistía en un par de pistolas guarnecidas en plata, el cañón cincelado y enriquecido de humo de oro, colocado en una cajita con todos los útiles necesarios a su servicio, un sable de bronce dorado y un cinturón de terciopelo negro bordado en oro con trofeos de Marina.

Al problema de la deuda que el Estado tiene con él y al de no haber sido incluido en la promoción a Capitán de navío, se va a añadir uno nuevo, ya que quieren que deje la Armada voluntariamente, como expresa una carta que se encontró entre sus papeles y que iba dirigida al rey [16]. De 1805 es este documento que Moyúa envía a Godoy con copia para el Director general de la Armada[17].

 (Instancia de Moyúa:)
c.c. Excmo, Sr. Director General de la Armada.
Excmo. Sr. Generalísimo:
Don Francisco de Moyúa, Capitán de Fragata de la Real Armada y segundo comandante del navío San Juan Nepomuceno, con 26 años de buenos servicios, recurre a la infalible justicia de V. E. y la reclama respetuosamente, rogando a V. E. que se digne prestar su atención a los clamores de un militar perseguido y no menos maltratado en su honor que en su carrera.
Desde la edad de 13 años que empecé a servir al rey en su armada naval, he cultivado siempre mi profesión con una afición singular, por lo cual fui empleado distinguidamente mientras estuve en las clases subalternas. En el año de 1794, luego que llegué a graduación de mandos, se me confirió el de la fragata Pomona, en 96 el de la Perla que conservé hasta la paz de Amiens, y seguidamente el del navío San Telmo para traerla de Brest a desarmar al Ferrol. V. E. dispuso que, conservando este mando superior a mi grado, me preparase para una nueva comisión, e informado después del mal estado del navío, se sirvió ordenar que la desempeñase con el señor Fulgencio, pero cuando me disponía a salir a la mar, fue electo Ministro de Marina el teniente general don Domingo Grandallana, y por su conducto se mandó desarmar. A poco tiempo llegó aquí, la fragata Clara, cuyo capitán se desembarcó enfermo, y el capitán general del Departamento me dio su mando, para cruzar con ella sobre el cabo de San Vicente pero, por la vía reservada, se mandó también desarmar esta fragata en el momento que iba a dar la vela. Fui a mi país con licencia cuatrimestre concedida por V. E. para ver a mis ancianos padres; y me hallaba en el seno de mi familia cuando se publicó la promoción de octubre de 1802. V. E. concebirá fácilmente cuál debió ser la sorpresa de un oficial que había mandado con distinción y con créditos durante ocho años, al verse excluido de ella, siendo promovidos doce más modernos a la clase de capitanes de navío, y cuál mi pena al contemplar la de una familia numerosa, que me veía entonces por primera vez al cabo de 25 años; pero la paz de mi conciencia, la seguridad consiguiente de que no podía existir ninguna nota justa contra mí, el concepto con que me honra la generalidad de  la Armada, el empeño que había hecho el ministro de quitarme los mandos que se me habían conferido, desarmando los buques y otros antecedentes de enemistad personal hubieran salvado enteramente mi honor en la opinión pública si algunos meses  después no se me hubiese mandado por la misma vía reservada  que pidiese mi retiro, sin decirme por qué y sin que jamás se me hubiese hecho la menor reconvención ni cargo de ninguna especie; me rehusé a ello como debía, solicitando que se me oyese en justicia, y no se me oyó, ni se me dio el retiro injusto que se me mandaba pedir, porque yo no podía convenir en que hubiese merecido semejante intimación, cohonestando yo mismo tal violencia con una conformidad forzada y pusilánime, no habiendo obtenido en el tiempo que sirvo, más que elogios y recomendaciones de mis jefes.
Consta de oficio, Excmo. Sr, que yo mandaba la Perla en el combate desgraciado de 14 de febrero  de 1797, como que a todos los comandantes de fragatas se hicieron cargos en el curso del proceso, menos a mí, y nadie puede informar sobre mi conducta en aquella ocasión y en las campañas antecedentes con más conocimiento que el brigadier don Cosme de Churruca, mi actual comandante, no sólo por haber sido fiscal de aquella causa, sino porque examinó entonces todos los diarios  de mi fragata y de los demás buques de la escuadra.
Consta igualmente en la secretaría del despacho de Marina que yo fui el primero a quien ocurrió la idea feliz de poner cañón y hacer servir como cañoneras a las lanchas de todos los navíos y fragatas, idea que ha producido tantos bienes, que puede producir muchos más, que economiza tanto dinero y que fue tan útil cuando la Inglaterra intentó el bombardeo de Cádiz. Y si no consta así mismo, es por lo menos notorio y se podrá inferir de los informes que debe haber sobre mi desempeño en la Dirección General, a los cuales me remito, que los buques mandados por mí se han distinguido siempre, tanto por su organización y disciplina como por mi buen manejo en las escuadras.
Por tanto, a V. E. suplico reverentemente que tomando los informes que estime convenientes, con exclusión del teniente general don Domingo Grandallana y del jefe de escuadra don Juan José García, notoriamente enemigos míos, se digne recomendarme a la piedad del Rey para que me ascienda con la antigüedad que me correspondía en la citada promoción de octubre de 1802 y quede reparado el agravio que se me hizo en ella; gracia que espero obtener de la notoria justificación de V. E.
A bordo del navío San Juan Nepomuceno, en la bahía del Ferrol, 22 de marzo de 1805.    

    
A bordo, precisamente, del San Juan de Nepomuceno, junto a su amigo Churruca, le encontrará la muerte el 21 de octubre de 1805, en el combate de Trafalgar.

José de Mazarredo, desde su destierro en Pamplona, dirige varios escritos a Godoy para reclamar una pensión para la familia de Moyúa.[18]

Sólo me resta añadir que Francisco de Moyúa fue ascendido a capitán de navío el 9 de noviembre de 1805, a consecuencia de su fallecimiento en el combate de Trafalgar.

Sirvan estas líneas de homenaje a estos dos marinos vascos que perdieron su vida en la citada batalla y que debido a un error en la transcripción de sus nombres estuvieron desaparecidos en una de las obras que escribió Benito Pérez Galdós. El que tras 150 años hayamos detectado estos errores nos permite recordarlos.


[1] PÉREZ GALDÓS, Benito: Trafalgar (ed. de José Andrés ÁLVARO OCÁRIZ). Desiréediciones, 2018. ISBN 9781973569749
[2] Vid. Alvaro Ocáriz, José Andrés. “Presencia vasca en la Armada española. Sexta parte”, en Revista de Historia Naval. Madrid: Instituto de Historia y Cultura Naval, 2017.  
[3] Datos tomados del Archivo municipal de Bergara.
[4] AMN Colección Antonio de Mazarredo, Tomo XXIV Fol. 17-18.
[7] AMN Colección Antonio de Mazarredo, Tomo XIV Fol. 63-65
[10] AMN Colección Antonio de Mazarredo. Tomo XXXIV, fol. 246-253.
[11] AMN Colección Antonio de Mazarredo. Tomo XXXIV, fol. 259 (a) y (b); tomo XXXV, fol. 146-149.
[14] AMN 701 Ms. 2354/022 Fol. 113-114
[17] AMN 701 Ms. 2354/022 Fol. 125-127


lunes, 25 de febrero de 2019

El nueve de marzo, el conde de Aranda en Vitoria

El sábado nueve de marzo a las siete y media de la tarde en el Seminario de Vitoria ofreceremos una charla sobre el conde de Aranda y presentaremos el libro YO, EL CONDE DE ARANDA.

jueves, 21 de febrero de 2019

Vasco Núñez de Balboa






Me he encontrado con un texto que Manuel José Quintana dedicó a Vasco Núñez de Balboa y lo he adaptado al castellano que hablamos en el siglo XXI.

El trabajo ha consistido en sustituir las palabras que hoy no se utilizan como las empleó Quintana, bien porque ya no se emplean o porque tienen otro significado. También ha habido que simplificar la enmarañada sintaxis romántica; es decir, el modo de construir las frases y buscar un modo más sencillo y más atractivo para el lector actual. Y lo que he dejado ha sido el tono épico de nuestro Romanticismo, hijo de nuestro Siglo de Oro, tono muy a propósito para hablar de nuestros héroes.

Ahora que se van a cumplir los quinientos años de la injusta muerte de Vasco Núñez de Balboa, quiero dedicar este libro a su recuerdo, para hacer presente, a través de estas líneas, a este conquistador español que descubrió, ni más ni menos que el Océano Pacífico, al que puso el nombre de Mar del Sur.

Detrás de Balboa no está esa leyenda negra, muchas veces injusta, que persigue a otros conquistadores de nuestro país. Por su vida y, sobre todo, por las circunstancias de su muerte, la figura de este extremeño está en un nivel distinto al de quienes como él viajaron al Nuevo Mundo para hacer más grandes las fronteras de nuestro país.

No fue un líder sanguinario que imponía a sangre y fuego sus órdenes. Prefería el diálogo con los pobladores de las tierras de conquistaba e, incluso, se unió a Anayansi, una indígena del país. La envidia, ese mal endémico que dicen que padecemos, provocó una brutal respuesta de Pedrarias Dávila, que mandó apresarlo y le condenó a muerte.

Tanto por su vida como por la muerte que sufrió, creo que es necesario, por lo menos en éste su quinto centenario, que hablemos de él y de la gesta que llevó a cabo. En este libro encontrarán el relato de su vida, con ese tono épico que les comentaba.

Además, lo he ilustrado con una serie de imágenes con la intención de que faciliten una mejor comprensión de los acontecimientos de los que se habla. He insertado una serie de documentos que ayudan a crear el contexto histórico del momento del que hablamos. Así, acompaño el texto con citas de Bartolomé de las Casas y de Gaspar Fernández de Oviedo, así como con documentos oficiales de la época, algunos de ellos difíciles de encontrar, en los que queda palpable la evolución del modo de pensar del Rey Católico respecto a Balboa y cómo prosiguió en el tiempo la demanda de sus herederos.Balboa supone uno de los nexos de unión entre dos países: España y Panamá.

Por eso, he elegido como portada la estatua que erigieron en honor de Balboa en la capital panameña y he querido, para dar mayor visibilidad a las mujeres que tomaron parte en la gesta americana, incluir los fragmentos de un libro de un autor panameño, Octavio Méndez Pereira, en los que se refiere a Anayansi, la fiel compañera de Balboa sin cuya presencia la vida del conquistador español habría sido muy distinta. Para situar al descubridor extremeño en su contexto, he incluido también las biografías de algunos de los personajes relacionados de una u otra manera con él. Y en el deseo de actualizar el relato de su vida, he añadido algunos artículos, tanto de publicaciones españolas como hispanoamericanas, sobre Balboa y el tiempo que le tocó vivir. Espero que este libro les permita conocer un poco más a Vasco Núñez de Balboa, uno de los personajes fundamentales de nuestra Historia común.

Se puede encontrar en Amazon:

https://www.amazon.es/dp/1795747285

viernes, 15 de febrero de 2019

Antonio Machado, 80 años



El 22 de febrero se cumplen 80 años del fallecimiento de uno de nuestros mejores poetas: don Antonio Machado.

Aunque para acercarse a Machado todos los momentos son buenos, se podría aprovechar la fecha para leer el libro que he escrito. En él,  hablo de los dos amores que Cupido inspiró en el alma de Machado: el amor a su esposa y el amor a las tierras sorianas.

Si alguien desea adquirir un ejemplar, puede acudir a su librería habitual, indicar el nombre del autor, el título y que lo distribuye Santos Ochoa.


Además:

En Soria, en Cosas de Soria, Las Heras y Santos Ochoa

En Logroño, en Santos Ochoa y Cerezo

On line en:

jueves, 14 de febrero de 2019

Hoy, presentación de la edición del centenario de Galdós.


 
 
Cómo conseguirlo:


Puedes ir a tu librería habitual e indicar el nombre del autor, la editorial y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.
  
Además:

En Madrid, en la librería Pérez Galdós (calle Hortaleza)

En el País Vasco y Navarra, en las librerías del grupo Elkar y

En San Sebastián, en Lagun y Hontza

En Pamplona, en Walden

En Logroño: Santos Ochoa y Cerezo

En Soria: Santos Ochoa


On line:

https://www.santosochoa.es/a/9781973569749/TRAFALGAR___EDICION_CRITICA

https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/trafalgar-ed-centenario/perez-galdos-benito/alvaro-ocariz-jose-a-ed/9781973569749

lunes, 4 de febrero de 2019

14 de febrero, Trafalgar en San Sebastián





El jueves 14 de febrero, a las siete y media de la tarde, en el Aquarium de San Sebastián presentaré la edición crítica que he realizado de Trafalgar, la obra de Benito Pérez Galdós. Me acompañarán en la tribuna de oradores don Angel García Ronda, presidente del Ateneo Guipuzcoano, que hablará sobre Galdós y el Trafalgar literario; don Luis Rodríguez Garat, Comandante Naval de San Sebastián, que versará sobre el Trafalgar histórico; y don José Angel Lizardi Agirregomezkorta, que dirá unas palabras sobre Trafalgar y Mutriku, que están unidos por la figura de Cosme Damián de Churruca.


Esta obra recoge en su portada la imagen que el mismo Galdós eligió para la edición ilustrada de su obra. También hemos juzgado interesante insertar el prólogo que Galdós escribió para dicha edición.

En la biografía de Galdós se añaden detalles de los que hasta ahora no se había hablado y se acompaña el texto con las fotografías, tomadas por el editor, de los lugares en los que vivió el autor.   

En el texto aparecen más de trescientas notas a pie de página en las que no sólo se explican los términos de difícil comprensión, sino que también se habla sobre el contexto histórico en que se desenvuelve el combate de Trafalgar y se corrigen los fallos que aparecen en las anteriores ediciones de esta obra de Galdós, como los nombres auténticos de varios marinos que participaron en Trafalgar. Hasta ahora, en ninguna edición se había reparado en este tema que creemos fundamental ya que puede propiciar estudios posteriores sobre esos marinos cuya identidad se recupera después de casi 150 años. 

Nos estamos refiriendo a un marino de Cartagena, a uno de Tudela y al segundo de Churruca en la escala del mando. Sus nombres han estado mal escritos durante 150 años. Durante este tiempo nadie había reparado en ello y en esta edición, se subsanan estos errores y aparecen con su auténtica identidad.

 El libro, además, incluye dos apéndices. Un apéndice documental en el que aparecen, por primera vez en una edición de la obra de Galdós, los documentos que sobre Trafalgar se encuentran en el Archivo del Museo Naval.

Lo hemos realizado así ya que somos conscientes de que es necesario acercarnos a esta obra con una perspectiva de interdisciplinariedad ya que Galdós escribe sobre un suceso que ocurrió realmente.

Por lo tanto, intentamos unir a la ficción narrada por Galdós los elementos históricos del hecho que se narra, uniendo, de este modo, la Historia con la Literatura. 

Además, este libro se incluye un apéndice fotográfico sobre los marinos que tomaron parte en Trafalgar, con imágenes tomadas por el editor en el Museo Naval de Madrid que pretender "poner cara" a los personajes reales de los que se habla en el libro. Y se incluyen fotografías de las lápidas que los recuerdan en el Panteón de Marinos Ilustres de la localidad gaditana de San Fernando.

Añadimos una bibliografía completa y actualizada por si se desea profundizar en la vida de Galdós, en los Episodios nacionales y en Trafalgar, tanto desde un punto de vista literario como histórico.

En resumen, nos encontramos ante una edición crítica concienzudamente elaborada que aporta una serie de elementos nuevos que nunca habían aparecido en ediciones anteriores y que la convierten en un texto único y necesario tanto para quien se acerca a él como lector que quiere simplemente disfrutar con el texto de Galdós, como para el investigador que tiene en sus manos las claves para nuevos estudios.  



Reseña del libro en la Revista de Historia Naval 141, pp.137-138


PÉREZ GALDÓS, Benito: Trafalgar (ed. de José Andrés ÁLVARO OCÁRIZ). Desiréediciones  (ISBN 9781973569749), 2018, 220 páginas.

Plausible aportación al acervo galdosiano es esta edición crítica de Trafalgar, el conocido «episodio nacional» de don Benito, cuyo editor, José Andrés Álvaro Ocáriz, enriquece notablemente la información histórica proporcionada por la novela.

El libro se divide en tres partes. En la primera, el editor nos presenta la obra y traza una semblanza de Benito Pérez Galdós, nacido el 10 de mayo de 1843 y fallecido el 4 de enero de 1920, analizando con especial énfasis las 46 novelas que se agrupan en los Episodios nacionales. Escrita entre 1873 y 1912, esta colección se compone de cinco series. El marco cronológico de la primera se extiende desde el reinado de Carlos IV hasta la Guerra de la Independencia; el de la segunda, desde el regreso de Fernando VII hasta la «década ominosa», y el de la tercera, desde la primera guerra carlista hasta la boda de Isabel II con Francisco de Asís de Borbón. El trasfondo histórico de la
cuarta es el reinado isabelino, y el de la quinta, en fin, el Sexenio, la Regencia
y los primeros años de la Restauración. Trafalgar, publicada en 1873, es
precisamente la obra que inaugura la colección.

La novela propiamente dicha ocupa íntegramente la segunda parte. En ella, Galdós narra la vida de Gabriel Araceli, protagonista de la serie, criatura de pura ficción que, siguiendo el esquema de la novela de madurez, desde su infancia de pícaro seguirá una peripecia vital que le llevará a convertirse en un honorable ciudadano. La novela nos describe el entorno de Araceli y los personajes que en él se movían: don Alonso, Marcial, doña Francisca, Malespina, doña Flora, doña Rosita...

Pero el nudo de la narración es el desastroso combate del 21 de octubre de 1805 en Trafalgar, que es relatado detalladamente, con una amenidad que no excluye el rigor, desde la perspectiva de Gabriel, quien participa en la legendaria batalla a bordo del enorme navío de línea Santísima Trinidad. Como no podía ser de otro modo tratándose de una edición crítica, este apartado viene acompañado de un aparato de notas que
enriquecen el texto galdosiano mostrando sus concordancias con obras literarias
como el Quijote, el Lazarillo de Tormes, El sí de las niñas o el Buscón, y aportando aclaraciones históricas o geográficas y explicaciones sobre términos náuticos o caídos en desuso, cuya comprensión puede resultar difícil para el lector.

La tercera parte la componen una serie de apéndices en los que se insertan documentos de tanto interés como el discurso de ingreso de Galdós en la Real Academia Española, pronunciado el 7 de febrero de 1897; el prólogo que el propio autor redactó para una de las ediciones de Trafalgar, donde desgrana interesantes comentarios e indica las fuentes documentales que utilizó; una detallada relación de los documentos que sobre Trafalgar se conservan en el Museo Naval; y, por último, un archivo fotográfico de placas votivas conservadas en el Panteón de Marinos Ilustres, y de los retratos y objetos que se
conservan en el Museo Naval de Madrid relacionados con personajes que tomaron parte en el combate y son citados a lo largo de la novela: Churruca, Cisneros, Alcedo y Bustamante, Escaño o Cayetano Valdés.

Interesante obra, que enriquece la de por sí estimable novela de Galdós y que con sus acotaciones históricas, técnicas, literarias y lingüísticas ayuda a mejor comprender la narración del ilustre escritor canario.



Lo que la prensa ha dicho



 http://www.diariodenavarra.es/noticias/cultura-ocio/cultura/2018/01/16/una-edicion-critica-trafalgar-recupera-personaje-nacido-tudela-571722-1034.html


Una edición crítica de 'Trafalgar' recupera un personaje nacido en Tudela
La obra del escritor navarro José Andrés Álvaro Ocáriz hace referencia al marino José de Ezquerra y Guirior
El escritor navarro José Andrés Álvaro Ocáriz ha publicado una edición crítica de la obra Trafalgar de Benito Pérez Galdós. Autor de libros como Celaya esencial (2011), Antonio Tovar, el filólogo que encontró el idioma de la paz (2012), Luis Mariano, cien años, cent ans (2014), El Gran Capitán (2015), Sebastián Iradier. Si a tu ventana llega una paloma (2016), El Madrid de Blas de Otero (2016), La flecha que me asignó Cupido (2017), en la biografía de Galdós realizada por Álvaro Ocáriz se añaden detalles de los que hasta ahora no se había hablado y se acompaña el texto con las fotografías, tomadas por el editor, de los lugares en los que vivió el autor. Además, ha recuperado a un marino que en todas las ediciones de Galdós aparece como Ezguerra y “que se trata realmente del tudelano José de Ezquerra y Guirior”, nacido el 25 de enero de 1756 y fallecido el 13 de julio de 1801 en la voladura del barco Real San Carlos, en el marco de la llamada batalla de Algeciras, en palabras del autor. 

En el texto aparecen más de trescientas notas a pie de página en las que se explican los términos de difícil comprensión y se habla sobre el contexto histórico en que se desenvuelve el combate de Trafalgar, “corrigiendo los fallos que aparecen en las anteriores ediciones de esta obra de Galdós, como los nombres auténticos de marinos que participaron en Trafalgar”. “Hasta ahora en ninguna edición se había reparado en este tema que creemos fundamental ya que puede propiciar estudios posteriores sobre esos marinos cuya identidad se recupera después de casi 150 años”.

“No sabemos si Galdós, cuando escribió su obra, puso con g o con q el nombre de este navarro. El caso es que desde la primera edición de su obra el nombre que aparece es Ezguerra y ahora se recupera el verdadero nombre”.

El libro, además, incluye dos apéndices. Uno documental en el que aparecen, por primera vez en una edición de la obra de Galdós, los documentos que sobre Trafalgar se encuentran en el Archivo del Museo Naval. Es la forma de intentar unir la ficción narrada por Galdós con los elementos históricos del hecho que se narra, uniendo, de este modo, la Historia con la Literatura.

Además, incluye un apéndice fotográfico sobre los marinos que tomaron parte en Trafalgar, con imágenes del editor en el Museo Naval de Madrid. Y se incluyen fotografías de las lápidas que los recuerdan en el Panteón de Marinos Ilustres de la localidad gaditana de San Fernando.

 


 http://www.navarrainformacion.es/2018/01/14/edicion-critica-de-trafalgar-por-el-escritor-navarro-jose-andres-alvaro-ocariz/


Edición crítica de Trafalgar por el escritor navarro José Andrés Álvaro Ocáriz
El escritor navarro José Andrés Alvaro Ocáriz publica una edición crítica de Trafalgar en la que recupera un personaje histórico nacido en Tudela (Navarra)
Recoge en portada la imagen que el mismo Galdós eligió para la edición ilustrada de su obra. En la biografía de Galdós se añaden detalles de los que hasta ahora no se había hablado y se acompaña el texto con las fotografías, tomadas por el editor, de los lugares en los que vivió el autor.

En el texto aparecen más de trescientas notas a pie de página en las que no sólo se explican los términos de difícil comprensión, sino que también se habla sobre el contexto histórico en que se desenvuelve el combate de Trafalgar y se corrigen los fallos que aparecen en las anteriores ediciones de esta obra de Galdós, como los nombres auténticos de marinos que participaron en Trafalgar. Hasta ahora, en ninguna edición se había reparado en este tema que creemos fundamental ya que puede propiciar estudios posteriores sobre esos marinos cuya identidad se recupera después de casi 150 años.

En este caso, se hace referencia a un marino que en todas las ediciones de Galdós aparece como Ezguerra y que se trata , realmente, del tudelano José de Ezquerra y Guirior, nacido 25 de enero de 1756  y fallecido el 13 de julio de 1801 en la voladura del barco Real San Carlos, en el marco de la llamada batalla de Algeciras.
No se sabe, dice el autor, si Galdós, cuando escribió su obra, puso con ‘g’ o con ‘q’ el nombre de este navarro . El caso es que desde la primera edición de su obra el nombre que aparece es Ezguerra y ahora se recupera el verdadero nombre de este navarro.

El libro, además, incluye dos apéndices. Un apéndice documental en el que aparecen, por primera vez en una edición de la obra de Galdós, los documentos que sobre Trafalgar se encuentran en el Archivo del Museo Naval.
“Lo hemos realizado así ya que somos conscientes de que es necesario acercarnos a esta obra con una perspectiva de interdisciplinariedad ya que Galdós escribe sobre un suceso que ocurrió realmente. Por lo tanto, intentamos unir a la ficción narrada por Galdós los elementos históricos del hecho que se narra, uniendo, de este modo, la Historia con la Literatura”, añade Álvaro Ocáriz.

Además, este libro se incluye un apéndice fotográfico sobre los marinos que tomaron parte en Trafalgar, con imágenes tomadas por el editor en el Museo Naval de Madrid que pretender “poner cara” a los personajes reales de los que se habla en el libro. Y se incluyen fotografías de las lápidas que los recuerdan en el Panteón de Marinos Ilustres de la localidad gaditana de San Fernando.

Finalmente, se incorpora también “una bibliografía actualizada por si se desea profundizar en la vida de Galdós, en los Episodios Nacionales y en Trafalgar, tanto desde un punto de vista literario como histórico”.

“En resumen, nos encontramos ante una edición crítica concienzudamente elaborada que aporta una serie de elementos nuevos que nunca habían aparecido en ediciones anteriores y que la convierten en un texto único y necesario tanto para quien se acerca a él como lector que quiere simplemente disfrutar con el texto de Galdós, como para el investigador que tiene en sus manos las claves para nuevos estudios”, señala el autor.

Los beneficios de su venta  se destinan al proyecto LIBRO SOLIDARIO.

Obras del autor

José Andrés Alvaro Ocáriz, es autor de libros como Celaya esencial (2011), Antonio Tovar, el filólogo que encontró el idioma de la paz (2012), Luis Mariano, cien años, cent ans (2014), El Gran Capitán (2015), Sebastián Iradier. Si a tu ventana llega una paloma (2016), El Madrid de Blas de Otero (2016), La flecha que me asignó Cupido (2017)




http://navarra.elespanol.com/articulo/sociedad/galdos-trafalgar-libro-edicion-novedad-amazon-venta/20180113162942164786.html

Lo que nadie leyó: un escritor navarro lanza una edición con contenido inédito del Trafalgar de Galdós
Contiene más de trescientas notas a pie de página en las que se explican desde los términos de difícil comprensión hasta el contexto histórico en que se desenvuelve el combate de Trafalgar

José Andrés Alvaro Ocáriz, autor navarro de libros como 'Celaya esencial' (2011), 'Antonio Tovar, el filólogo que encontró el idioma de la paz' (2012), 'Luis Mariano, cien años, cent ans' (2014), 'El Gran Capitán' (2015), 'Sebastián Iradier. Si a tu ventana llega una paloma' (2016), 'El Madrid de Blas de Otero' (2016), 'La flecha que me asignó Cupido' (2017) ha publicado en Amazon una edición crítica de la obra 'Trafalgar' de Benito Pérez Galdós.
Mientras que en portada recoge la imagen que el mismo Galdós eligió para la edición ilustrada de su obra, en la biografía de Galdós se añaden detalles inéditos y se acompaña el texto con las fotografías, tomadas por el editor, de los lugares en los que vivió el autor.  

En el texto aparecen más de trescientas notas a pie de página en las que se explican desde los términos de difícil comprensión hasta el contexto histórico en que se desenvuelve el combate de Trafalgar. Por otro lado, también se corrigen los fallos que aparecen en las anteriores ediciones de esta obra, como los nombres auténticos de marinos que participaron en el enfrentamiento.

"Hasta ahora, en ninguna edición se había reparado en este tema que creemos fundamental ya que puede propiciar estudios posteriores sobre esos marinos cuya identidad se recupera después de casi 150 años", señala Ocáriz en una nota.
"Nos estamos refiriendo, en este caso, a un marino que en todas las ediciones de Galdós aparece como Ezguerra y que se trata, realmente, del tudelano José de Ezquerra y Guirior, nacido 25 de enero de 1756  y fallecido el 13 de julio de 1801 en la voladura del barco Real San Carlos, en el marco de la llamada batalla de Algeciras", continúa el escritor.

"No sabemos si Galdós, cuando escribió su obra, puso con g o con q el nombre de este navarro . El caso es que desde la primera edición de su obra el nombre que aparece es Ezguerra y ahora se recupera el verdadero nombre de este navarro", agrega Ocáriz.

Por otro lado, el libro incluye dos apéndices. Uno documental en el que aparecen, por primera vez en una edición de la obra de Galdós, los documentos que sobre Trafalgar se encuentran en el Archivo del Museo Naval.

Se han realizado así ya que Ocáriz señala que son "conscientes" de que es necesario acercarnos a esta obra con una perspectiva de interdisciplinariedad puesto que Galdós escribe sobre un suceso que ocurrió realmente.

"Intentamos unir a la ficción narrada por Galdós los elementos históricos del hecho que se narra, uniendo, de este modo, la Historia con la Literatura", apunta en este sentido.

Además, este libro incluye un apéndice fotográfico sobre los marinos que tomaron parte en Trafalgar, con imágenes tomadas por el editor en el Museo Naval de Madrid que pretender 'poner cara' a los personajes reales de los que se habla en el libro. También se incluyen fotografías de las lápidas que los recuerdan en el Panteón de Marinos Ilustres de la localidad gaditana de San Fernando.
Por otro lado, se añade una bibliografía actualizada por si se desea profundizar en la vida de Galdós, en los Episodios Nacionales y en Trafalgar, tanto desde un punto de vista literario como histórico.

Ocáriz concluye señalando que "nos encontramos ante una edición crítica concienzudamente elaborada  que aporta una serie de elementos nuevos que nunca habían aparecido en ediciones anteriores y que la convierten en un texto único y necesario tanto para quien se acerca a él como lector que quiere simplemente disfrutar con el texto de Galdós, como para el investigador que tiene en sus manos las claves para nuevos estudios".

Los beneficios de su venta  se destinan al proyecto Libro Solidario.


Diario de Navarra, 4 de febrero de 2018
La historia del tudelano José de Ezquerra y Guirior en el mar

Una edición crítica del libro Trafalgar de Benito Pérez Galdós recupera la figura del insigne marino José de Ezquerra y Guirior, nacido en Tudela y muerto en el 13 de julio de 1801 al estallar su navío de 112 cañones durante una batalla en el estrecho de Gibraltar.

Al mando del último de ellos se encontraba José de Ezquerra y Guirior, capitán de navío nacido el 25 de enero de 1776 en la Casa Ezquerra, de Tudela. Sus restos descansan desde aquella fatídica fecha en el fondo del mar, probablemente a la altura de Barbate, donde yace tal vez el pecio de la nave que estuvo a su mando, según las averiguaciones que ha hilvanado uno de sus descendientes, que comparte apellido y localidad de origen, Eugenio de Ezquerra Cobertera. El nombre de su antepasado aparece grabado en una placa de mármol en el Panteón de Marinos Ilustres, de San Fernando (Cádiz), por su más que destacada trayectoria en avatares e hitos que jalonaron su vida y las responsabilidades que le fueron encomendadas en un tiempo de alianzas y enemistades para una España fiada a la suerte de su Armada.
La trascendencia de su figura es actualidad en las últimas semanas con la publicación de una edición crítica del libro Trafalgar de Benito Pérez Galdós, realizada por el licenciado en Filología Hispánica José Andrés Álvaro Ocáriz. En la relectura que efectuó sobre el volumen de los Episodios Nacionales reparó en el equívoco de una letra -“probablemente por la grafía” de Galdós”- que pudo conducir a un error de identidad del comandante del Real Carlos. “Galdós se refería a un tal Esguerra , cuando en realidad era José de Ezquerra y Guirior, capitán de navío originario de Tudela. Lo curioso del caso es que en la placa que le recuerda en el Panteón de Marinos Ilustres aparece su apellido con la ‘g’, escrita por Galdós”, señala el autor nacido hace 55 años en San Sebastián, aunque vinculado con Navarra por su profesión de docente de Literatura, de la que está jubilado.
Para contextualizar lo sucedido, en ajuste al criterio de conciliar literatura e historia de Benito Pérez Galdós y de José Andrés Álvaro Ocáriz, hay que remontarse a una época de alianza de Francia y España frente a la amenaza de sus intereses que representaba Inglaterra.
Sea de paso decir que años anteriores a 1801, coincidiendo con la Revolución en el país vecino, España se había enemistado con Francia y había depositado su confianza en Inglaterra. Sirva de anécdota, para mayor realce de su carta de servicios, que el tudelano José de Ezquerra y Guirior recibió el encargo expreso de comandar un barco, el San Ildefonso, para portar “los caudales que habrían de servir de compensaciones” por los servicios prestados por Inglaterra en su alianza hasta el puerto de Portmouth, donde permanecía amarrada la flota de la Royal Navy, como precisa Eugenio de Ezquerra.

En esas lides, la flota británica fondeada en Gibraltar sufrió en junio de 1801 un varapalo en la conocida batalla de Algeciras. La contienda enfrentó a “una escuadra de 3 navíos de línea y una fragata francesa apoyados eficazmente por las baterías de costa y cañoneras españolas contra la escuadra británica de Gibraltar del vicealmirante Saumarez compuesta por 6 navíos de línea y que se saldó con la derrota de los británicos, que perdieron uno de sus buques, el Hannibal de 74 cañones y otro quedó desmantelado, varado y a punto de perderse, el Pompee, también de 74 cañones. Los británicos se retiraron a la cercana Gibraltar a reparar daños y prepararse para un posible desquite” (www.todoababor.es).


Cuenta Eugenio de Ezquerra que ese primer ataque costó la vida a los oficiales del mando -salvo el segundo, Francisco Vizcarrondo- que se encontraban en la cámara de popa, entre ellos su ascendiente. Del modo en que se efectuó, pero sobre todo del tipo de proyectil utilizado no tiene dudas del empleo de bala roja. “En el libro “Informe dado por el brigadier de la Real Armada D. Francisco de Hoyos ...” (-...) hay unas notas realizadas por el nieto de Juan Joaquín Moreno, que como familiar del mismo tenía información privilegiada sobre las acciones en las que se vio envuelto éste. En el episodio que nos ocupa este artículo afirma que su abuelo siempre sostuvo que los ingleses fueron los verdaderos causantes del incendio de los navíos. Para ello se basaba en el aviso que recibió, antes de su salida de Cádiz en busca de la escuadra francesa en Algeciras, del comandante general del Campo de Gibraltar, Adrián Jacome y Ricardos, que sabía por confidentes que tenía en la plaza británica, que la escuadra inglesa, muy dolida por su derrota en Algeciras, se preparaba para incendiar a la escuadra combinada por todos los medios posibles con mixtos y bala roja”. (www.todoababor.es). La bala roja “usada en alta mar era considerada como una práctica inhumana”. Consistía en un proyectil puesto al rojo vivo con efectos incendiarios en su objetivo.

Eugenio de Ezquerra concede credibilidad a esta hipótesis con un documento que alude al “testimonio de un marinero inglés desertor de Gibraltar: los ingleses quemaron nuestros barcos con bala roja”. “Informó -añade- de los hornillos utilizados para calentar las bolas de cañón así como de la situación de los mismos en el navío Superb, en el que estaba embarcado”. El fragmento que ampara su opinión aparece “en un documento del 2 de octubre de 1801, firmado por el general de la Plaza del Campo de Gibraltar Marqués de Arellano, dirigido al Secretario (Ministro) de Marina, Caballero, para que se lo comunicase al Rey”.
Un segundo fragmento de un testamento de la madre de Ezquerra, Paula de Guirior y Otazu, refuerza la misma versión. En ninguno de los 13 documentos con su última voluntad varió su contenido. Antes de morir siguió creyendo que los ingleses quemaron a los buques españoles con bala roja.
“Fue ésta la verdadera causa del desastre, ocultada por españoles, ingleses y franceses, cuando todos lo sabían. Pero callaron por razones políticas y de alianzas cambiantes entre las tres naciones”, señala. Godoy participó del silencio y de una versión oficial que apuntaba al fuego amigo del San Hermenegildo que, aunque se produjo, no fue la causa de destrucción de los buques, incendiados desde el primer momento.
Del por qué ambos acabaron abordados, en orden a una instrucción recibida, los barcos de retaguardia tenían la orden de “virar 90 grados” al recibir un ataque. “El Real Carlos viró a babor pero el barco francés que iba con ellos no lo hizo. El Real Carlos volvió al rumbo para no abordarlo”, apunta. En medio de la confusión, el San Hermenegildo ya había completado su maniobra y llegó a situarse a la par de su gemelo de 112 cañones.
El capitán de fragata Francisco Vizcarrondo, el segundo de a bordo, de origen también navarro, contó después de naufragar que en la cubierta llegó a escucharse una voz de alerta: “¡Fuego, fuego!”. Según su testimonio, el Real Carlos no llegó a disparar. Quedó entre dos fuegos, el enemigo y el amigo del San Hermenegildo, que no distinguió su pabellón y lo confundió con un inglés. Pasada la medianoche, ya el 13 de julio, se oyó la explosión del buque de José de Ezquerra. Quince minutos después sucedió una segunda deflagración. El San Hermenegildo siguió su destino y se fue también a pique. El desastre, señalado como tal en los anales de la Armada, truncó una brillante carrera militar del insigne marino de Tudela.
“Con 19 años de edad -expone su descendiente- certificó con su firma la toma de posesión de Guinea Ecuatorial". El traspaso de Portugal a España de Fernando Poo llevó impresa su rúbrica como uno de los mandos militares que sobrevivieron a un ataque de paludismo que menguó las fuerzas del contingente español. En 1793, declarada la Revolución francesa, le fue concedido el mando del navío San Fermín. Participó en la toma de Tolón desde donde ayudó a repatriar a familias monárquicas de ese país. Del por qué unió su vida a la Armada hay una explicación en la atracción que despertó el mar en Navarra. “En el siglo XVIII había mucho marino navarro”, sostiene Eugenio de Ezquerra Cobertera. No en vano Pedro González Castejón y Salazar (Tudela, 1719 - Madrid, 1783), fue marino y militar español que alcanzó el grado de Teniente general de la Real Armada Española.
Tuvo ejemplos José de Ezquerra en su familia para seguir la estela del mar. Un tío suyo, José Manuel de Guirior Portal de Huarte Herdozain y González de Sepúlveda (Aoiz, 1708 - Madrid, 25 de noviembre de 1788), primer Marqués de Guirior, fue militar y administrador de la Corona en América. Tuvo el grado de teniente general y fue virrey de Nueva Granada y Perú. Del pasado del capitán de navío muerto en 1801 hay una huella en la plaza de los Fueros, de Tudela. De los 60 escudos esculpidos a su alrededor, uno de ellos exhibe dos anclas. Por José de Ezquerra y Guirior.


Cómo conseguirlo:


Puedes ir a tu librería habitual e indicar el nombre del autor, la editorial y que lo distribuyen Elkar y Santos Ochoa.
  
Además:

En Madrid, en la librería Pérez Galdós (calle Hortaleza)

En el País Vasco y Navarra, en las librerías del grupo Elkar y

En San Sebastián, en Lagun y Hontza

En Pamplona, en Walden

En Logroño: Santos Ochoa y Cerezo

En Soria: Santos Ochoa


On line:

https://www.santosochoa.es/a/9781973569749/TRAFALGAR___EDICION_CRITICA
https://www.elkar.eus/es/liburu_fitxa/trafalgar-ed-centenario/perez-galdos-benito/alvaro-ocariz-jose-a-ed/9781973569749


sábado, 2 de febrero de 2019

Fotos y crónica del acto de Siétamo

El día uno de febrero presentamos en Siétamo n uestro libro sobre el conde de Aranda.

He aquí algunas fotos del acto.

Ya sabéis que podéis encontar el libro en Amazon








Álvaro Ocáriz reivindica en un libro la figura del Conde de Aranda en su tercer centenario

El autor presentó en Siétamo la novela sobre el político más importante de su época




S. C.
03/02/2019


HUESCA.- Cuando se habla de personajes de Aragón, todo el mundo piensa en Fernando el Católico, Goya, Miguel Servet o Ramón y Cajal, pero casi nadie se acuerda del Conde de Aranda, pese a haber sido el político más importante de su época.
El historiador José Andrés Álvaro Ocáriz reivindica en Yo, el Conde de Aranda al que fue "el político más influyente en su momento, con una vida muy dilatada. Vivió además en un momento en el que los aragoneses tuvieron más peso en el gobierno, lo que podría denominarse la "hora aragonesa" en España".
El autor presentó el pasado viernes en Siétamo, localidad natal del personaje, un recorrido novelado en el que ha querido huir del exceso de erudición y ha optado por un acercamiento sencillo y ameno.
José Andrés Álvaro lamenta el olvido en el que ha caído su figura: "Se habla mucho de Carlos III, pero el que solucionaba sus problemas era el Conde de Aranda, el que siempre estaba detrás apoyándole".
El libro quiere "recordar su labor en el tercer centenario de su nacimiento, ver quién era esta persona e intentar sacar enseñanzas para nuestra vida".
El noble y estadista ilustrado español es un ejemplo de "cómo una persona puede llegar a donde se propone y arreglar la sociedad en la que se encuentra".
Para ello, el escritor y profesor recurre a la ficción literaria del documento encontrado, como ya hicieron en su momento Cervantes y el autor de La Celestina. En este caso se parte de unas supuestas memorias, apócrifas pero con hechos históricos, y con ellas hace "literatura con la historia, en lugar de hacer historia con la literatura, que es lo que se hace muchas veces. Yo he querido contar la historia, de forma que atraiga a la gente".
En primera persona, el conde narra su vida. "Vemos su modo de pensar y los problemas a los que tiene que enfrentarse", explica José Andrés Álvaro, que repasa los muchos títulos que acumuló, su trayectoria como militar y embajador y el deseo de reforma en el contexto del despotismo ilustrado. Fuentes como La Cibeles y Neptuno o el Paseo del Prado de Madrid fueron idea suya, y muchas otras obras que luego pasaron a la historia.
El autor agradece el apoyo recibido desde el Ayuntamiento de Siétamo, donde tuvo lugar la primera presentación, y espera poder darlo a conocer próximamente en localidades como Huesca, Zaragoza o Épila. El libro se puede adquirir a través de la plataforma Amazon.
El mensaje pretende ser ilustrativo para el público de hoy y llenar lagunas, porque el escritor considera que "estamos en un olvido total de los personajes históricos de nuestro país. Nos hemos olvidado de grandes nombres como este, y con este libro queremos reivindicarlo, aunque sea con la excusa del centenario".







domingo, 20 de enero de 2019

Navarro Villoslada en Logroño


Prosiguiendo con los actos del bicentenario de Navarro Villoslada, que me han llevado a San Sebastián, Madrid y Vitoria, en esta ocasión me trasladaré a Logroño, donde presentaré mi obra LOS RELATOS NAVARROS DE FRANCISCO NAVARRO VILLOSLADA.

Quien no pueda asistir, ya sabe que lo puede adquirir en Amazon y que , si no le gusta hacerlo por ese medio, puede ir a su librería habitual e indicar que lo distribuye ELKAR.

domingo, 13 de enero de 2019

Uno de febrero, presentación en Siétamo.

 
El uno de febrero a las siete de la tarde en la biblioteca de Siétamo tendrá lugar la presentación de este libro en el que recordamos, en el tercer centenario de su nacimiento a uno de los políticos más importantes de este país: el conde de Aranda.
 
 
 
 
 
Cuando recordamos a personajes históricos relacionados con Aragón, hay una serie de nombres en los que siempre pensamos: Francisco de Goya, Luis Buñuel, Miguel Servet, Joaquín Costa, Agustina de Aragón que, aunque no era aragonesa de nacimiento sí que está profundamente ligada a la gesta heroica de la defensa de Zaragoza cuando los franceses la sitiaron. Santiago Ramón y Cajal que, aunque nació en el enclave navarro de Petilla de Aragón, uno de esos anacronismos históricos que perviven en nuestro país, se consideraba plenamente aragonés. Fernando el Católico, a quien podemos calificar como el principal rey no sólo aragonés sino español. Y a pocas personas nos vendría a la mente la figura del político aragonés más importante e influyente, después del Rey Católico, que ha habido en la Historia de España: el conde de Aranda.

 En este libro pretendemos recordar su figura de un modo ameno y atractivo. No van a encontrar un texto enmarañado con multitud de fechas, de datos y de nombres que dificulten la comprensión total, sino que hemos intentado realizar un texto cuyo objetivo es que quien lo lea pueda comprender fácilmente quién fue el conde de Aranda y por qué le recordamos trescientos años después de que naciera.

Para ello, hemos pensado que sería interesante que el propio conde nos contara su vida y eso es lo que se va a producir a lo largo de las páginas de este libro. Le hemos cedido la palabra y él nos va a relatar a nosotros, lectores del siglo XXI, con un lenguaje del siglo XXI, su vida y la importante labor que llevó a cabo.

Como la vida es una sucesión lineal de hechos, hemos elegido una estructura lineal. Es decir, no se van a producir saltos en el tiempo, sino que el conde llevará un orden cronológico en su narración. El texto se ve acompañado de una serie de imágenes que faciliten la comprensión global y, además, hemos incluido un apéndice documental con una serie de biografías, como la de Manuel de Roda, José Nicolás de Azara y Ramón de Pignatelli y unos textos que nos facilitarán comprender el contexto social e histórico en el que se desarrolló la vida de nuestro conde. 
Al tratarse de una narración, no hemos considerado apropiado llenar el texto de notas críticas que dificultaran la comprensión. Por ello, en las notas a pie de página encontrarán la definición de algún término cuyo significado pueda ser difícil, definiciones tomadas siempre del diccionario de la Real Academia Española. Hemos sustituido las notas críticas por una completa y actualizada bibliografía no sólo referida al conde de Aranda, sino también al mundo en el que le tocó vivir.  

Espero que este libro les guste y que les ayude a conocer un poco más a esta importante persona que nació en un pequeño pueblo oscense, que fue uno de los más grandes políticos de su tiempo y que llevó a cabo una serie de realizaciones que aún perduran.  

 
Cómo conseguirlo:

 

De momento se puede encontrar en Amazon:

 Formato ebook: https://www.amazon.es/dp/B07LCSMNTK

 Formato libro: https://www.amazon.es/dp/1791743765



Si alguien desea un ejemplar dedicado,  se lo puedo enviar por 20 euros, gastos de envío incluidos.